¿Es comparable el “socialismo democrático” que propone Bernie Sanders con la izquierda latinoamericana?

El senador por Vermont pelea el cupo demócrata con Joe Biden.

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Sanders recibe apoyo de cara  a  las primarias del partido demócrata.

Sanders recibe apoyo de cara a las primarias del partido demócrata.

La carrera del partido demócrata de Estados Unidos para definir un candidato presidencial se va acercando a su desenlace y se redujo tras el Súper Martes, ocasión en la que 14 estados acudieron a las urnas, a dos nombres: Joe Biden, exvicepresidente en la era Obama, y Bernie Sanders.

Este último es senador por Vermont y tiene como gran singularidad haberse declarado como socialista en un país por excelencia capitalista como Estados Unidos. Algo inimaginable hace algunas décadas.

Sanders, de 78 años, aspira a competir contra Donald Trump por el sillón de la Casa Blanca, aunque debe esperar la nominación de su partido a mediados de año y doblegar unas cuantas fuertes batallas antes de eso.

El denominarse como socialista no le ha salido gratis a Sanders, puesto que Trump, un habitual de la red social Twitter a ha señalado muchas veces de forma pública que “el socialismo destruye naciones”, tomando como referencia la crisis por la que atraviesa Venezuela hace años.

“Maduro es un tirano”

Principalmente el apoyo que recibe Sanders proviene de jóvenes estadounidenses que ven al socialismo de forma más positiva que antiguas generaciones. No obstante Sanders, quien ya compitió en las elecciones demócratas en 2016, se ha encargado desde siempre en marcar profunda distancia del gobierno de Nicolás Maduro. Según recoge BBC Mundo, durante un debate el senador expresó de forma tajante que “en términos de socialismo democrático, equiparar lo que sucede en Venezuela con lo que yo creo es extremadamente injusto”.

Sanders se ha distanciado de Maduro en Venezuela, aunque niega considerarlo "un tirano"

Sanders se ha distanciado de Maduro en Venezuela, aunque niega considerarlo “un tirano”

De todos modos, ese debate es recordado porque Jorge Ramos, periodista perteneciente a la cadena Univisión y moderador del debate, enrostró a Sanders que evitó en todo momento calificar a Maduro de “dictador”, pese a que admitió que en Venezuela no existen elecciones libres.

Incluso Sanders ha ido más allá al no reconocer como presidente legítimo de Venezuela a Juan Guaidó, como sí lo hecho públicamente Donald Trump en el discurso del Estado de la Unión en enero pasado.

Golpe de estado

Más polémico aún, Sanders ha calificado que la renuncia de Evo Morales al poder en Bolivia fue finalmente un golpe de Estado en su contra, luego de que la Organización de Estados Americanos (OEA) encontrara irregularidades en el proceso eleccionario que lo ungió por cuarta vez como Presidente, algo prohibido por la Constitución en un comienzo.

La opinión de Sanders con respecto a Morales es que “hizo un muy buen trabajo aliviando la pobreza y dando al pueblo indígena de Bolivia una voz que nunca antes había tenido. Podemos discutir sobre su búsqueda de un cuarto mandato, si eso fue algo inteligente… Pero, a fin de cuentas, fueron los militares quienes intervinieron en ese proceso y le pidieron que se fuera”.

Sanders recibe apoyo principalmente de jóvenes estadounidenses que no ven con malos ojos la palabra "socialismo"

Sanders recibe apoyo principalmente de jóvenes estadounidenses que no ven con malos ojos la palabra “socialismo”.

Javier Corrales, profesor de Ciencia Política en el Amherst College de EE.UU., entrevistado por el prestigioso medio británico descarta de plano que Sanders “considere que a la oposición hay que tratarla mal, arrestarla y cambiar las reglas de juego para autofavorecerse”, como es frecuente que líderes izquierdistas latinoamericanos realicen. Agrega que “él no ha dado señales de ser una persona que sea irrespetuosa del juego democrático, aunque es difícil saberlo a ciencia cierta antes de gobernar”.

Nivel programático

Sanders ha dado a conocer propuestas que en Estados Unidos son bastante novedosas, aunque para algunos países de América Latina son cotidianas. Una de ellas es reducir la gran desigualdad existente en Estados Unidos redistribuyendo la riqueza. Para lograrlo Sanders ha señalado que recaudará el dinero necesario a través de impuestos a las corporaciones y a la población más acaudalada. Sus prioridades serán salud y educación. Una propuesta revolucionaria es el programa de salud “Medicare para todos” el que ha tomado ideas desde Canadá y países escandinavos, y busca cobertura integral y gratuita de atención médica en lugar del actual sistema de seguros privados existentes en salud.

Otro tema fundamental en su programa de gobierno es cancelar US$1,6 billones en deudas provenientes de préstamos estudiantiles que arrastran 45 millones de estadounidenses y posibilitar la educación gratuita en universidades públicas, así como una garantía federal de empleo que asegure un trabajo estable “para todos”, un salario mínimo de US$15 la hora y duplicar la afiliación sindical.

Javier Corrales es duro con Sanders en esta ocasión, señalando que este plan es “una ingenuidad que solo la izquierda más radical de América Latina tiene” porque “para Sanders todo se soluciona con el Estado y nunca se le ha conocido una apreciación de cómo el Estado puede tener fallas, al igual que el mercado”.

Una de las cosas en la que Sanders ha dejado de creer con el tiempo es en las nacionalizaciones en la industria energética, las cuales se han implementado por los gobiernos socialistas de Venezuela y Bolivia, a pesar de que en su juventud se mostró interesado en ellas.

Según señala BBC Mundo gobiernos de izquierda latinoamericana más moderada, como los que hubo recientemente en Brasil o Uruguay se encargaron de expandir el papel del gobierno para regular el mercado y promover políticas de corte social, al igual que plantea Bernie.

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