¿Cómo fue deteriorándose la vida de Julian Assange en el encierro? Así pasaba los días

Durante cinco años una empresa de seguridad protegió al fundador de Wikileaks y filtró algunos episodios.

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La noticia de la detención de Assange, remeció al Reino Unido esta mañana.

La noticia de la detención de Assange remeció al Reino Unido.

El 11 de abril de 2019 Julian Assange nuevamente fue noticia mundial cuando escoltado por tres policías y a los gritos, era detenido en la embajada de Ecuador en Londres y era obligado a salir a la calle por primera vez en siete años.

El rostro del fundador de Wikileaks  lucía cansado, de vestir desaliñado y con marcas ineludibles de envejecimiento marcadas. Durante los siete años en que se atrincheró en el edificio diplomático, se vio obligado a compartir una tensa convivencia con el personal de la embajada, en apenas 300 metros cuadrados, según detalla diario El País de España.

Cabe recordar que Assange es un periodista y hacker australiano nacido en 1971, que fue el creador del sitio Wikileaks, organización que desde 2006 filtró a medios de comunicación valiosos documentos y comunicaciones internas de Estados Unidos acerca de las guerras de Irak y Afganistán. Sólo meses antes de refugiarse en la embajada de Ecuador en territorio británico, Assange perdió un recurso para evitar ser extraditado a Suecia, puesto que desde ese país se cursó una orden internacional de detención por supuestos casos de violación y abusos sexuales. En primer lugar Ecuador le concedió asilo político y luego la nacionalidad, pero Assange sabía que saliendo del edificio y apenas pisara la ciudad de Londres sería detenido.

Dos acusaciones por violación y acoso sexual pesan sobre Assange en Suecia, tras la visita a ese país para exponer en una charla.

Dos acusaciones por violación y acoso sexual pesan sobre Assange en Suecia, tras la visita a ese país para exponer en una charla.

Durante su estadía varias cámaras se encargaron de registrar sus movimientos y parte de lo que se lee en el periódico español es el relato pormenorizado de algunas de sus jornadas captadas por el equipo de guardias de una empresa española que lo protegió desde 2012 a 2017, cuyo dueño tenía nexos con Rafael Correa, quien por ese entonces era Presidente de Ecuador y protegió al australiano.

El fontanero

La empresa de seguridad española que resguardó a Assange contrató a un fontanero valenciano, de extrema confianza, porque ante un desperfecto en el baño, temían que se colara la inteligencia británica en el lugar. La factura por ese servicio fue altamente inusual, alrededor de unos 4.000 euros. Todo porque Assange le gustaba deja correr el agua de la ducha, para así frustrar posibles escuchas de sus conversaciones telefónicas.

Cámaras

“En la Embajada todo se llenó de cámaras, tanto hacia dentro como hacia fuera”, expresó al periódico español Txema Guijarro, diputado de Podemos y por entonces asesor de la cancillería ecuatoriana. Durante su estadía en la embajada Assange estaba obsesionado con que las imágenes emitidas por las cámaras fueran hackeadas por servicios de inteligencia extranjeros.

El primer desencuentro

Apenas llegó a la embajada, Assange de inmediato solicitó al personal diplomático que le permitiese trabajar con los equipos de grabación, debido a que quería averiguar quién en horas de madrugada en la calle lo molestaba arrojando pequeños objetos contra los cristales de las ventanas. De inmediato el permiso se le concedió, pero en cuestión de días, un guardia de seguridad de turno se lo impidió y todo culminó con una violenta discusión y  forcejeo.

El famoso monopatín de Assange que enfureció a los trabajadores de la embajada ecuatoriana en Londres.

El famoso monopatín de Assange que enfureció a los trabajadores de la embajada ecuatoriana en Londres.

Desconfianza con Assange

El personal de la embajada mostró recelos con la presencia de  Assange e incluso se le detectó un maletín con un aparato de escucha, para así espiar las conversaciones del personal diplomático. Desde ese episodio se puso al tanto a la Cancillería y se decidió expresamente separar la línea de Internet de Assange de la de la embajada.

Visitas incómodas

Con desconfianzas por ambos lados, Assange en medio de vigilantes y cámaras de seguridad modifica sus horarios para no tener contacto con personal de la embajada, levantándose  tarde para trabajar en su computadora y acostándose en la madrugada. Durante su estadía recibe cientos de visitas, pero debe dar dos días da aviso para registrarlas. Así ingresaron a la embajada famosos como Lady Gaga, el actor John Cusack, Yoko Ono y su hijo Sean Lennon, quienes en muchas ocasiones le llevaban carne y vino tinto. La agencia de seguridad española teme que en la ropa de una drag queen que lo visitaba ingresara elementos no permitidos.

Deterioro

El tiempo siguió avanzando y la angustia del creador de Wikileaks se acrecentaba. Incluso, más de alguna vez los mismos agentes de seguridad ingresaron a su habitación para tranquilizarlo. Assange ha modificado su estado emocional y  sufre de constantes problemas físicos. Trascendió que con el paso de los años, arrastraba los pies al andar y tiene severos problemas de visión, como por ejemplo no fijar bien la vista.

Monopatín y falta de higiene

El comportamiento de Assange, según sus cuidadores era excéntrico. El fundador de Wikileaks daba entrevistas a la televisión en ropa interior, sólo vestido de la cintura para arriba. Además, trascendieron las quejas del personal por su falta de aseo después de ocupar el baño. Incluso la cocina que utilizaba Assange es pequeña y no poseía extracción de humos, por lo que los olores de la comida terminaronn por hartar a los trabajadores de la legación. Otra queja constante fue el uso de un monopatín por los pasillos de la embajada o incluso que se dedicara a patear un balón en el pasillo, desconcertando a los funcionarios.

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