El peor ‘sextorsionador’ en la historia de Facebook: La gran operación con el FBI que permitió su captura

Por años Buster Hernández se dedicó a acosar menores en Internet en diez Estados de EE. UU., hasta que el equipo de Mark Zuckerberg se dedicó a seguirlo en la web.

Guía de: Internacional

Facebook no escatimó en esfuerzos para aprehender a un extorsionador de menores.

Facebook no escatimó en esfuerzos para aprehender a un extorsionador de menores.

No tuvo tiempo de percatarse que el FBI andaba tras sus pasos. Que estaban afuera de su casa ubicada en Bakersfield, California, e irrumpieron sigilosamente hasta llegar a su recámara donde rápidamente, sorprendido, alcanzó a sacar una memoria USB de su computador portátil para no dejar rastro de su actividad más reciente.

Ese 3 de agosto de 2017 se acabaron largos años de fechorías realizadas a través de redes sociales por Buster Hernández, a quien durante años el FBI tenía en la mira y había reunido ingente material en su contra, como por ejemplo extorsiones a cambio de vídeos sexuales, denominadas como sextorsión, una promesa de dinamitar un colegio y amenazas de muerte a cerca de una docenas personas, todo sumado a tráfico de pornografía infantil.

Las victimas que escogía Hernández, de 30 años, eran increpadas con el siguiente mensaje: “Hola [nombre], tengo que preguntarte algo más o menos importante. ¿A cuántos chicos has mandado fotos privadas porque yo tengo unas cuantas tuyas?”. Buster no tenía ningún archivo, pero esa aproximación confundía a sus objetivos y le abría el camino para ingresar a la vida de sus víctimas.

Facebook a la caza

Según indica el diario El País de España, el seudónimo de Hernández en la red era Brian Kil, aunque poseía muchos otros. Incluso para dar con su paradero, siempre esquivo y que se difuminaba en redes sociales, Facebook pagó más de 100.000 dólares para que una empresa de ciberseguridad pudiera crear un ataque de día cero para acceder a la dirección IP del buscado cibercriminal. Esta clase de ataque detecta vulnerabilidades en el software y rastrea el punto exacto donde se encuentra.

El retrato en el juicio de Buster Hernández, alias 'Brian Kil'.

El retrato en el juicio de Buster Hernández, alias ‘Brian Kil’.

Para evitar ser detectado Hernández usó Tails, el cual es un sistema operativo que cifra todo el tráfico posible. A través de conexiones sucesivas, la red Tor, que empleaba para navegar, desorientó constantemente a quien tratara de obtener su dirección IP. Así conseguía no dejar rastro junto con tener cientos de cuentas de correo electrónicos y perfiles en redes sociales para perseguir a sus víctimas.

La fama de Buster creció en Facebook, puesto que según dos exempleados de la compañía fundada por Mark Zuckerberg, era considerado como el peor criminal que usó alguna vez la red social, señalaron al sitio web Motherboard. Incluso la empresa dedicó un ingeniero durante dos años para rastrearlo, desarrollando de paso un nuevo software que logra detectar de forma automática a usuarios que creaban cuentas e intentaban acercarse a menores. Facebook destinó muchos recursos para poder encontrar la huella de Hernández, como señaló un comunicado de la red social: “Era un caso único porque usaba métodos tan sofisticados para ocultar su identidad que tomamos la medida extraordinaria de trabajar con expertos en seguridad para ayudar al FBI a llevarle ante la justicia”.

El costoso método escogido por Facebook es un programa de un único uso. Lo que habla del enorme poder que tiene la compañía si precisa hackear a uno de sus usuarios. Tails era reconocido como un programa casi imposible de rastrear. Hasta ahora.

Un video por Dropbox lo hizo caer

Por un prolongado tiempo un agente del FBI se hizo pasar por una de las víctimas. Así pudieron colocar líneas de código del ataque en un vídeo enviado por Dropbox a Hernández, el cual cuando fue reproducido permitió obtener su IP. Ella estaba en la proximidad de Bakersfield, cerca del conocido parque nacional Joshua Tree. Una vez que tuvieron ese dato se dedicaron por semanas a observar las rutinas de Hernández y su novia, quienes vivían en la propiedad para ver si podían sumar más material al expediente.

El edificio John Edgar Hoover del FBI en la ciudad de Washington, su centro de operaciones.

El edificio John Edgar Hoover del FBI en la ciudad de Washington, su centro de operaciones.

En todo momento el acosador era plenamente consciente de su habilidad técnica y su capacidad para sembrar el casos en la red. En una ocasión, con uno de sus tantos seudónimos, Hernández le dijo a una de sus víctimas que quería ser considerado “el peor ciberterrorista de la historia”. También enviaba a los afectados constantes amenazas para que les mandaran alguna foto o vídeo diciéndoles “sé dónde vives. Iré por la noche. Iré por la noche por todas mis esclavos en algún momento. ¿Te he hecho llorar alguna vez?”

Buster está a la espera de la sentencia, que se debería hacerse pública en septiembre, luego de declararse culpable de la mayoría de los cargos imputados. Aunque esto no significa mayor arrepentimiento por sus actos, porque según consigna El País en la cárcel se tatuó las iniciales “B. K.”, las letras que dan comienzo al nombre Brian Kil.

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