Ex trabajadora sexual crea casa de acogida para antiguas compañeras: Una historia de superación

Una prostituta logró que las autoridades les facilitaran una propiedad que diera a sus colegas dignidad en sus últimos días.

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La residencia fue bautizada como 'Casa Xochiquetzal', en honor a la diosa azteca de la belleza y poder sexual de las mujeres. Foto BBC Mundo.

La residencia fue bautizada como ‘Casa Xochiquetzal’, en honor a la diosa azteca de la belleza y poder sexual de las mujeres. Foto BBC Mundo.

Luego de trabajar décadas en las calles de la poblada Ciudad de México como prostituta, Carmen Muñoz se realizó una pregunta que no tenía respuesta en ese entonces, ¿Qué sucede con las personas que trabajan en su rubro, cuando envejecían como ella?

De ese modo se le ocurrió inventar una residencia para quienes ejercieron la prostitución durante su vida y hoy se encuentren retiradas. Esa casa de acogida queda en Plaza Loreto, donde Carmen empezó su camino como trabajadora sexual a los 22 años, según revela el sitio BBC Mundo.

Su llegada a la capital se produjo buscando una oportunidad puesto que debía alimentar sus siete hijos. Alguien le dio un dato acerca de un sacerdote de la Iglesia Santa Teresa La Nueva prestaba ayuda a jóvenes a encontrar trabajo como empleadas domésticas. Pero luego de cuatro días de espera, el religioso no la ayudó y la conminó a salir de la Iglesia.

Carmen Muñoz trabajó como prostituta por 40 años. Foto BBC Mundo.

Carmen Muñoz trabajó como prostituta por 40 años. Foto BBC Mundo.

Fue ahí que una mujer le ayudó a salir de su infausta situación económica sugiriéndole que una persona le pagaría si la acompañaba a una habitación. Aunque Carmen no sospechaba lo que incluía esta propuesta, lo hizo, y con el tiempo gracias a los ingresos que le propinó esta actividad consiguió poder sacar adelante a su familia. Cuando empezó su labor se dijo para sí: “Desde ahora, mis hijos no volverán a pasar hambre”. Y así ejerció la prostitución por cerca de 40 años.

Los buenos ingresos que consiguió en un principio la encandilaron. “Cuando empecé a trabajar de prostituta, me quedé deslumbrada con el dinero que podía ganar. Me di cuenta que tenía un valor, que alguien estaba dispuesto a pagar por mi cuando el padre de mis hijos me había dicho que no valía nada y que además era fea”.

De todas maneras el trabajo tiene un lado muy malo y es que durante largos años debió soportar que tanto autoridades y proxenetas le exigieran dinero constantemente, además se debió a acostumbrar a vivir episodios de violencia continuos debido a las palizas y acoso sexual eran pan de cada día por parte de clientes y otros funestos personajes de la noche. Para sobrellevarlo y debido al mundo en donde se desenvolvía, Carmen se volvió adicta a alcohol y drogas.

Además, algunos años después fue capaz de ofrecer un auténtico hogar a otras mujeres que vivieron las mismas situaciones que ella. Todo comenzó cuando una noche descubrió bajó una loneta en la calle a tres ancianas abrazadas para darse calor. Pudo percatarse que alguna vez trabajaron siendo prostitutas en ciudad de México, tal como ella.

En esa ocasión Carmen les pagó un hotel a las ancianas e ideó su nuevo norte en la vida. Durante 13 años, Carmen presionó continuamente a las autoridades con el propósito de que establecieran una residencia para quienes fueron trabajadoras sexuales y se encontraran actualmente sin hogar. Después de mucho bregar, la ciudad les pasó un edificio que data del siglo XVIII, próximo a la Plaza Loreto.

Durante los últimos 11 años la residencia ha acogido a 250 trabajadoras sexuales.  Foto BBC Mundo.

Durante los últimos 11 años la residencia ha acogido a 250 trabajadoras sexuales. Foto BBC Mundo.

Cuando eso ocurrió Carmen asegura que junto a sus amigas “Lloramos y gritamos de alegría”. La residencia fue llamada ‘Casa Xochiquetzal’, debido a que así se llamaba la diosa azteca de la belleza y poder sexual de las mujeres. Durante los últimos 11 años la residencia ha acogido a 250 trabajadoras sexuales.

Aunque en un comienzo recibían apoyo de las autoridades, la ayuda ofrecida por la municipalidad fue retirada y ahora se sustentan económicamente mediante donaciones. De ese modo las ex prostitutas pueden pasar en ‘Casa Xochiquetzal’ sus últimos días con dignidad y tranquilidad que todo ser humano merece.

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