Expolicía chino en el exilio contó cómo serían los brutales arrestos contra los uigures en Xinjiang

En una entrevista concedida a CNN, un exagente reveló salvajes torturas que serían propinadas a este grupo étnico.

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Los policías chinos causan controversia con algunos de sus trabajos.

Los policías chinos causan controversia con algunos de sus trabajos.

“Las fuerzas separatistas quieren dividir la patria. Debemos matarlos a todos”, así le habría dicho el jefe de la policía a Jiang, antiguo colaborador del organismo de seguridad, para convencerlo de torturar a los uigures, una minoría étnica compuesta en su mayoría por musulmanes, en Xinjiang una región de China.

Durante años los uigures han denunciado en múltiples ocasiones ser víctimas de abusos por parte de China, los cuales van desde la extrema vigilancia hasta la “reeducación” de cientos de miles en centros de adoctrinamiento instalados por el régimen chino.

Jiang, quien actualmente está refugiado en Europa en su rol de denunciante, comenta que recibían diariamente una lista de personas y a partir de allí debían cumplir con una cuota de arrestos, por lo que cada noche salían en busca de uigures. Al arrestar a los miembros de la etnia, eran llevados a centros de detención, que eran unos verdaderos centros sistemáticos de tortura. “Patearlos, golpearlos hasta que estén magullados e hinchados. Hasta que se arrodillen en el suelo llorando”, así recuerda Jiang cómo él y sus colegas solían interrogar a los detenidos. Además, recalca que todos usaban diferentes métodos y, según comenta el expolicía, la tortura en los centros de detención policial solo se detenía cuando los sospechosos confesaban. Posteriormente solían ser trasladados a una prisión o un campo de internamiento atendido por guardias de la prisión.

Los uigures pertenecen a un grupo étnico que vive en las regiones del noroeste de la República Popular China y sin musulmanes.

Los uigures pertenecen a un grupo étnico que vive en las regiones del noroeste de la República Popular China y sin musulmanes.

Justificación de la tortura

Para justificar los vejámenes los sospechosos eran acusados por delitos de terrorismo, pero en la entrevista con CNN, Jiang desmiente esto y señala que “ninguno” de los cientos de prisioneros que estuvo involucrado en los arrestos había cometido un delito. “Son gente común”, dijo. Para respaldar su relato, el exagente mostró a CNN su uniforme, documentos oficiales, fotos y vídeos de sus años de trabajo, que el medio decidió no mostrar para proteger la identidad del denunciante.

Finalmente, Jiang aseguró que nunca volverá a China, porque sería perseguido, violentado y solo sufriría. Sobre sus actos, el expolicía se arrepiente profundamente. “Soy culpable y espero que una situación como esta no vuelva a suceder. Espero su perdón, pero sería demasiado difícil para las personas que sufrieron una tortura como esa. ¿Cómo le doy la cara a esta gente? (..) Somos responsables de esto”.

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