Hombre de 98 años acusado de ser un cruel comandante nazi: Lo llamaban “la bestia”

Trabajaba en Estados Unidos como un reposado carpintero, pero escondía un tenebroso pasado.

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En Estados Unidos Michael Karkoc posee un próspero matrimonio de años y una familia con seis hijos. Foto: El País de España.

En Estados Unidos Michael Karkoc posee un próspero matrimonio de años y una familia con seis hijos. Foto: El País de España.

“Uno nunca termina de conocer a las personas” señala un conocido refrán, otra acepción para lo que comúnmente se retrata en el adagio popular “caras vemos, corazones no sabemos”.  Ambos apuntan a lo mismo y es que siempre cabe la posibilidad que una persona posea aspectos desconocidos que terminen de conformar una impresión nueva acerca de ella.

Eso precisamente debió haber pensado la comunidad local de la ciudad de Minneapolis, la ciudad más poblada del estado de Minnesota y cuna del fallecido cantante y compositor estadounidense Prince. Esto, porque uno de sus más ilustres ciudadanos, llamado Michael Karkoc de 98 años, quien se desempeñó en tierra norteamericana como un laborioso carpintero, padre de seis hijos y un asiduo devoto de la iglesia ha sido recientemente sindicado por autoridades polacas como un fiero oficial de las SS alemanas que durante la Segunda Guerra Mundial trajo devastación a pueblos enteros.

Según el diario El País de España, Karkoc fue conocido como la Bestia de Chlaniów, Polonia, teniendo por víctimas a cientos de hombres, mujeres y niños en su cruenta labor como comandante de la Legión de Autodefensa Ucrania, perteneciente a las letales SS de Adolf Hitler.

Con 98 años a cuestas, el pasado se ha vuelto contra Karkok, quien ha sido severamente investigado por autoridades polacas quienes dicen estar completamente seguros que detrás de su apariencia apacible, se esconde un asesino de proporciones, el cual participó en matanzas perpetradas durante el conflicto bélico en Lublin y es por eso es que están solicitando su extradición.

No es primera vez

De todos modos esta no sería la primera vez que el anciano sea requerido por la justicia, puesto que hace cuatro años y luego de que la agencia de noticias AP investigara los hechos, el Ministerio Público alemán intentó someterlo a juicio sin éxito. En aquella oportunidad la familia de Karkoc se defendió en tribunales debido a que el patriarca no estaba en condiciones de ser juzgado. Su hijo Andriy también señaló sus dudas contra las acusaciones. “No hay una sola prueba que indique que mi padre tuviese nada que ver en actividades criminales. En toda su vida solo trabajó, trabajó y trabajó. Nunca se ocultó de nadie”.

Pero lo expresado por la familia del supuesto criminal no logra conmover a los fiscales polacos, quienes de todos modos quieren extraditar a Karkoc, puesto que en Polonia no es posible realizar juicios en ausencia de los involucrados. Quien también quiere ver en tribunales al carpintero de Minneapolis es el reconocido cazanazis Efraim Zuroff, perteneciente al Centro Simon Wiesenthal, quien espera que el anciano sea revisado por un cuerpo médico independiente.

El  cazanazis Efraim Zuroff, quiere que médicos independientes determinen si Karkoc puede someterse a un juicio. Foto: The Times of Israel.

El cazanazis Efraim Zuroff, quiere que médicos independientes determinen si Karkoc puede someterse a un juicio. Foto: The Times of Israel.

Según las investigaciones, las cuales se basan en potentes testimonios además de documentación adjunta, Karkoc ingresó en 1941 en el Ejército alemán. Además logró obtener una Cruz de Hierro por el desempeño de sus tareas, junto con solicitar su entrada a la Legión de Autodefensa Ucrania. Posteriormente cuando ese tristemente célebre cuerpo de exterminadores fue absorbido por las SS, Karkoc logró ser comandante.

Específicamente a Karkok se le persigue por dirigir una operación militar en represalia al pueblo de Chlaniów en donde ordenó la quema de casas y matar a 44 personas. En la ocasión otras localidades cercanas también fueron arrasadas.

Luego de participar en esa operación Karkoc se habría dedicado a la represión de partisanos eslovenos. Después sus huellas desaparecen hasta que en 1949 solicitó ingresar a Estados Unidos, aduciendo que nunca realizó en su país de origen el servicio militar y que durante la guerra se había dedicado a trabajar junto a su padre.

Con el transcurso de diez años, se le otorgó la nacionalidad estadounidense. Allí realizó un giro copernicano a su vida, puesto que logró contraer matrimonio, además de ser padre de seis hijos. Como miembro activo de la iglesia se encargó de construir el altar de la rectoría y asistir sin falta los fines de semana. Ahora su vida transcurría tranquilamente para una persona de su edad, eso hasta que su pasado volvió a encontrarlo.

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