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Mujer revela que fue “esposa de placer” en el harén de uno de los hombres más ricos del mundo

"Me gustaría que fueras mi esposa de placer. Hagamos un contrato de 5 años", recuerda la mujer sobre la oferta que aceptó.
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Jill Dodd en la actualidad. Ella hizo un detallado relato de cómo se convirtió en una “esposa de placer”.

La invitación a una fiesta fue el inicio de una historia que bien podría ser parte de un bestseller que incorporara sexo, armas y dinero, mucho dinero. Le ocurrió a Jill Dodd, por aquel entonces una joven modelo, a quien su agente invitó a una fiesta en Montecarlo.

Según recoge la BBC, ocurrió a principios de los 80, cuando ella tenía 20 años, y su agente le dijo si quería ir a una fiesta. Allí, en un ambiente de lujo y excesos, conoció a un hombre de 44 años con el que se puso a bailar y que resultó ser el multimillonario saudita Adnan Khashoggi.

¿Quién era este hombre? Khashoggi fue un comerciante de armas que tuvo un rol preoponderante en varios de los mayores escándalos de ventas de pertrechos bélicos, como el caso Irán-Contra o Irangate, (1985 y 1986), donde Estados Unidos vendió armas a Irán -por entonces en guerra con Irak- para financiar a la Contra nicaragüense.

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Adnan Khashoggi ante la prensa, en los años 80.

Khashoggi, influyente y seductor, con la seguridad que le daba su gran fortuna, desplegó todos sus encantos para acercarse a Jill Dodd y ya hacia el final de la noche la invitó “a su bote a tomar café”. Intrigada por saber a qué bote se refería, le indicaron que mirara hace el Mediterráneo, donde vio anclado a uno de los barcos más lujosos del mundo. “Ahí estaba un barco que parecía un transatlántico… yo nunca había visto un barco tan grande”, recuerda.

“El barco era enorme. Tenía al menos diez habitaciones, una discoteca, un hospital en el que se podía hacer cirugía a corazón abierto (…) Cuando llegamos nos preguntó si nos queríamos cambiar de ropa y nos llevó a un cuarto repleto de trajes de noche de alta costura. Me impresionó”, agregó la modelo.

“Tras una elegante cena me preguntó si quería que me mostrara el barco. Fuimos a su cuarto: la cama estaba cubierta de pieles, las manijas de las puertas eran de oro y tenía paredes estilo James Bond que rotaban para revelar habitaciones ocultas… me pareció que todo era una gran máquina ingeniosa”, cita la BBC.

Esta máquina, posteriormente, terminó siendo adquirida por el actual Presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

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En su momento, este barco fue considerado el yate más grande del mundo.

La joven modelo relató que tras esa noche quedó intrigada y quiso volver a ver a este hombre seductor y millonario y que le llamó la intención que él ni siquiera intentara besarla.

Propuesta para ser una “Esposa de placer”

Adnan Khashoggi siguió frecuentándola, pero sin tener contacto físico, según relata Jill Dodd. Hasta que una noche en Marbella él le preguntó si le gustaría darse un baño de espuma. “Luego fuimos a su recámara y para entonces yo quería besarlo”, cuenta la mujer. Pero el magnate le explicó que no podía besarla a menos que ella aceptara un contrato, y ahí él le dijo que no se casaba de manera tradicional, sino que su caso era como el de la realeza saudita, por lo que tenía permitidas tres esposas legales y 11 “esposas de placer”.

“‘Me gustaría que fueras mi esposa de placer. Hagamos un contrato de 5 años. Yo me encargaré de ti, me podrás contactar en cualquier momento, si quieres verme enviaré el avión. Podrás salir con otros hombres’, así me propuso matrimonio de placer”, recuerda ella.

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Adnan Khashoggi y Jill Dodd, cuando estaban juntos.

Físicamente, eran muy distintos. Ella era 12 cms. más alta que él, “su cabeza era redonda y calva y tenía barriga ¡A mí me parecía adorable!”, dice Dodd, citada por la BBC.

“Conocí a las otras esposas de placer en reuniones o en cenas. Con el tiempo se volvió normal. Nos tratábamos con respecto, pero guardábamos la distancia. Yo sentía que yo era especial para él. Fue más tarde que empezó a cambiar”, relata.

Ella recuerda que empezó a estudiar y ya no estaba con él con tanta frecuencia. Fue ahí que, según cuenta, se dio cuenta de que él ya estaba buscando otras mujeres. “Me pareció horripilante. Adnan y yo estábamos en su suite cuando un hombre entró con un folder negro grande que tenía fotos de modelos. Las empezaron a mirar y de repente caí en cuenta de lo que estaba pasando. ¿Qué estás haciendo? ¿Estás buscando chicas para comprar? ¿Fue así como me encontraste? ¿Me escogiste en un catálogo?’. Se miraron y empezaron a reírse”, recuerda ella.

Asegura que se sintió traicionada: “Todo estalló en ese momento. En ese entonces, él tenía hordas de mujeres a su alrededor. Todo era cada vez era más sórdido”.

Jill decidio entonces irse, aunque mantuvo contacto con Khashoggi por muchos años. “Realmente no tengo más que recuerdos gratos de él. Por más que suene loco, fue una de las relaciones más sanas que he tenido con un hombre”. Hoy, ella es una diseñadora y empresaria y recuerda sin tapujos la época en que ella fue “esposa de placer” de un multimillonario traficante saudita de armas, actualmente fallecido.

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