Países integrantes del G-7 realizan cruzada contra la existencia de paraísos fiscales

Siete de las naciones más poderosas del mundo quieren implantar impuesto mínimo mundial a sociedades para de esta forma obstruir la evasión fiscal.

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Paraísos fiscales benefician a multinacionnales y millonarios de todo el mundo.

Paraísos fiscales benefician a multinacionnales y millonarios de todo el mundo.

Acabar con los paraísos fiscales, esos lugares en el mundo que poseen regímenes tributarios de impuestos bajos o derechamente nulos para atraer residentes y capital extranjero, es la nueva consigna del Presidente Joe Biden, de Estados Unidos.

Lo que está detrás de esto es incrementar un impuesto a las sociedades, que va desde el 21% al 28%, y de esa forma aplicarle un piso mínimo aproximado de 15% en todo el mundo. En esto está de acuerdo Pascal Saint-Aimans, director de Impuestos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos organismo de cooperación internacional compuesto por 38 estados) sumado a los países de G-7, organización que integran Alemania, Francia, Italia, Canadá, el Reino Unido y Estados Unidos, según indica El País de España.

Aproximadamente, desde 2013 se está trabajando en una propuesta convincente y realista en contra de la evasión ilegal y la elusión legal de las multinacionales. La propuesta tiene dos pilares: Una es que las multinacionales “paguen impuestos donde operan” para obligarles a contribuir y la otra establecer un tipo mínimo mundial para gravar a todas las multinacionales y no solo las del área tecnológica-digitales.

Joe Biden lanzó un plan de infraestructuras que según cálculos oficiales cuesta aproximadamente 2,1 billones de euros por lo que necesita recaudar el máximo dinero posible a través de impuestos.

Joe Biden lanzó un plan de infraestructuras que según cálculos oficiales cuesta aproximadamente 2,1 billones de euros por lo que necesita recaudar el máximo dinero posible a través de impuestos.

Quizás se ha masificado esta cruzada de los países poderosos debido a la crisis económica que ha venido aparejada con el auge del Coronavirus en el mundo, y las noticias que han golpeado al mundo con escándalos de evasión de Luxeleaks, Papeles de Panamá, Papeles Paradise, así como numerosos casos de blanqueo de dineros por parte de bancos de Países Bajos y Dinamarca.

Biden, el impulsor

Joe Biden quiere encontrar una solución a esta crisis, debido a que debe financiar un gigantesco plan de infraestructuras que, según cálculos oficiales, cuesta aproximadamente 2,1 billones de euros, por lo que para él “no es aceptable que 91 de las 500 mayores corporaciones del país pagaran cero en impuestos federales en 2019″ señala el periódico español.

Se estima que las empresas multinacionales desvían al año hasta 550 mil millones de euros a paraísos fiscales, aunque según algunos expertos de la OCDE este valor totaliza 200 mil millones. El plan del G-7 es poner atención en la evasión fiscal delictiva pero también atacando a la elusión que aparenta ser legal y que alimenta a la primera. Esto va desde países en los que existen bajos impuestos, los cuales por vía directa o derechamente triangulando con otros acaban desviando beneficios societarios ocultos a paraísos fiscales en los que la tributación es prácticamente nula de esa manera se autobenefician restándose para sí ingresos que deberían corresponder a países vecinos.

Esta cruzada contra la existencia de paraísos fiscales parece un nuevo paradigma económico y un signo que los tiempos están cambiando.

Esta cruzada contra la existencia de paraísos fiscales parece un nuevo paradigma económico y un signo que los tiempos están cambiando.

También existen semiparaísos europeos como Irlanda, Hungría, Holanda entre otros. Por ejemplo, en Luxemburgo Amazon tiene su sede paneuropea donde recientemente declaró pérdidas del orden de 1.200 millones en 2020 luego de facturar 44.000 millones de euros en el Viejo Continente.

Según Magnet, uno de los países que se verá perjudicado con esta medida es Irlanda, debido a que allí se declaran el 47% de las ganancias cosechadas en Europa por las multinacionales de Estados Unidos. Hoy en el establishment, los viejos paradigmas como la desregulación empresarial y financiera, bajos impuestos y poco gasto público están en duda. Esto mayormente por las presiones de la opinión pública interna, como la amplia popularidad de los partidos políticos, que han cuestionado consensos de la globalización y la opinión externa que incluso ha obligado a los gobiernos a tomar como propias reformas que en el pasado fueron proscritas e impensadas.

Derechamente, aunque hoy el G-7 no puede imponer un impuesto de sociedades mínimo al resto de países, tiene amplios instrumentos para incentivarlo, como es el acceso a un marco comercial amparado por la OCDE y en el que están incluidos los países más importantes en lo económico del planeta e incluso entregar una proporción de beneficios generados al país donde se produce la actividad económica. Algo que sin lugar a dudas representa un nuevo paradigma económico.

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