Pueblo neozelandés estudia erradicación de gatos para proteger a especies nativas

Los felinos deberán ser castrados e ingresar en un registro de mascotas ante las autoridades, además de cargar microchip, de aprobarse la medida.

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Los gatos no son bienvenidos en Omaui, Nueva Zelanda.

Los gatos no son bienvenidos en Omaui, Nueva Zelanda.

Los amantes de los gatos en Nueva Zelanda deben estar preparando manifestaciones debido a que el Ayuntamiento de Omaui, ubicado al sur de la isla, quiere terminar con los gatos en la región para, de esa forma, proteger a los animales nativos.

El plan para alcanzar el objetivo es que los gatos domésticos sean castrados, lleven un microchip y sus propietarios registren a las mascotas en una lista que será administrada por las autoridades locales. Incluso se ha considerado que cuando un gato registrado muera no pueda, incluso, ser vreemplazado por un nuevo.

Según indica El País de España,  los ambientalistas creen que los felinos son responsables de la muerte de miles de aves y mamíferos todos los años. Las propuestas para elaborar un plan de manejo de plagas en la zona finalizan en octubre. El medio hispano recoge declaraciones de Ali Meade, gerente de operaciones de bioseguridad del Ayuntamiento, quien expresó que, de aprobarse la medida, “mejoraría notablemente el medioambiente y la vida de las aves”.

Como era de suponerse, algunos vecinos están contra la medida, como Nico Jarvis, quien expresó al Otago Daily Times que se encuentra profundamente en desacuerdo: “Estoy conmocionada y planeo tomar acciones contra el plan”. Jarvis argumenta que los tres gatos que posee la protegen de los roedores. “Si no puedo tener un gato, casi no es saludable para mí vivir en mi casa”. Además, la mujer sostiene que esta medida afecta la libertad de elegir. “Ni siquiera está regulando la capacidad de las personas para tener un gato. Se está diciendo que no puedes tener un gato”.

Un plan de gobierno

La polémica decisión se encuentra inserta dentro del plan de Nueva Zelanda para convertirse en un lugar libre de depredadores antes del año 2050, debido a que el costo de los daños provocados por especies introducidas como ratas, armiños y zarigüeyas asciende a la astronómica suma de 3,3 billones de dólares al año revela The Guardian de Inglaterra. Incluso en Auckland se estudia realizar un plan similar donde se sacrifique a cualquier gato que se encuentre sin un microchip en “un lugar ecológicamente significativo”.

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