¿Qué es el Foro de Sao Paulo y por qué preocupa tanto a las derechas latinoamericanas?
Guía de: Internacional
Días complicados atraviesa América Latina con intensos momentos vividos y estallidos sociales surgidos en Ecuador, Chile, Bolivia y recientemente Colombia.
El país cafetalero fue el último en sumarse a la lista debido al llamado de diversos sectores a realizar un paro nacional para el jueves 21 de noviembre en contra de las medidas aplicadas por el presidente Iván Duque, justo en un momento difícil en su mandato. Para el exmandatario colombiano, Álvaro Uribe, el culpable de lo que pasa en su país, y también en el resto del vecindario, es parte de “la estrategia del Foro de Sao Paulo, que intenta desestabilizar a las democracias de América Latina”. Además, Uribe zanjó categóricamente que quienes se sumen al movimiento no deben estar “al servicio de anarquistas internacionales ni de grupos violentos”.
¿Cuándo se originó?
La génesis del Foro fue cuando Fidel Castro, impulsor de la revolución cubana en 1959, sugirió a un joven Lula da Silva, por entonces conocido sindicalista brasileño y también fundador del Partido de los Trabajadores (PT) y quien llegaría ser la máxima autoridad de su país, que establecieran un seminario internacional con el propósito de elaborar planes para implementar en América Latina y que reunieran a las sensibilidades de izquierda de la región. Todo se desarrollaría en 1990 en Sao Paulo.
Los fundadores del movimiento señalaron que el foro buscaba que partidos políticos y movimientos de izquierda y ultraizquierda, debatieran acerca del escenario internacional después de la caída del Muro de Berlín y sobre “las consecuencias del neoliberalismo en los países de América Latina y el Caribe”.
Durante el encuentro asistieron 60 partidos, hoy la cifra se extiende a 120 colectividades pertenecientes a 25 países. Según especialistas, el Foro de Sao Paulo funciona como un think tank, es decir, un centro de ideas e investigación que busca influir en las sociedades. El historiador de la Universidad Fluminense Federal de Brasil, Daniel Arao Reis, aclara que la instancia “se ha convertido en un instrumento de alabanzas políticas, siempre condicionado por el enemigo común”. Además, el experto agrega que “el foro nunca se diseñó como una nueva Internacional Comunista, como le gusta decir a la derecha, extrapolando, pero tampoco ha servido como foro para críticas y sugerencias de la izquierda. Temiendo la desintegración de las alianzas, se ha optado por el silencio”.
Oposición al foro
Los principales enemigos de la organización se niegan a creer que este grupo es solamente una colectividad de pensadores afines a políticas de izquierda. Por eso en reiteradas oportunidades han declarado que algunos participantes han tenido conversaciones con grupos extremistas como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), entre otros.
El escritor conservador Olavo de Carvalho, uno de los ideólogos de Jair Bolsonaro, Presidente de Brasil, cree que en definitiva el foro “es la mayor organización política que existe en el continente latinoamericano. No creo que ni en Estados Unidos exista una organización que reúna 200 partidos políticos y más bandas de narcotraficantes, secuestradores, etc. etc. Es un negocio monstruoso”, dijo a BBC Mundo.
En octubre pasado, a raíz de los movimientos en Ecuador y Chile el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araujo, en su cuenta de Twitter expresó que el Foro de Sao Paulo estaba usando “violencia, manipulación, crimen, corrupción y fraude” con el objetivo de recuperar el poder. Lo mismo refrendó el Tribunal Supremo de Venezuela indicando que la agrupación “es la maquinaria que utiliza el crimen organizado para desestabilizar la democracia en el hemisferio”.
“Una necesidad de la extrema derecha”
“El Foro es mucho más una necesidad de la extrema derecha que de la izquierda”, señaló tajante al medio británico Denis Rosenfield, quien se desempeña como profesor de Filosofía de la Universidad de Rio Grande do Sul y es fundador del Instituto Milenium, un think tank liberal. Dentro de sus argumentos se cuentan que “su pensamiento funciona con esta conspiración de que existe un gran proyecto de dominación de la izquierda cuyo centro de comando es el Foro. Esta gente está orientada contra ese enemigo y ese enemigo es lo que los une”.
En opinión de Rosenfield, progresivamente la izquierda ha ido perdiendo terreno en las democracias latinoamericanas. La importancia del foro se ha ido esfumando porque “lo surgido como un proyecto de dominación de la izquierda en el continente en su apogeo, sirvió como retroalimentar ideologías de gobiernos, pero no tuvo una gran efectividad en la práctica. Con la derrota de los gobiernos de izquierda, el Foro ha dejado de tener cualquier importancia”.
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