Romance entre una periodista y senador estadounidense desató escándalo que golpeó a The New York Times

La reportera Ali Watkins y el político James Wolfe protagonizan una relación que trascendió a niveles insospechados.

Guía de: Internacional

Un romance secreto entre una periodista y un senador ha dejado estragos.

Un romance secreto entre una periodista y un senador ha causado estragos.

Para cada periodista que trabaja en el prestigioso y mundialmente conocido The New York Times, el no involucrarse sentimentalmente con una fuente de información es una regla sagrada de su manual de ética. Aunque la periodista Ali Watkins hizo caso omiso de esta premisa básica y, mientras tuvo una relación sentimental con una autoridad pública, intercambió miles de SMS, WhatsApp, correos electrónicos y mensajes encriptados.

Todo comienza en 2013 cuando Watkins, de tan solo 26 años, y el senador James A. Wolfe, de 58, y quien es miembro permanente del Comité de Inteligencia del Senado de los Estados Unidos, iniciaron un intenso romance secreto que duró tres años. El affaire fue descubierto por el FBI, que acusó a Wolfe de falso testimonio, debido a que se especulaba que el senador mintió en su declaración brindada en la reciente investigación acerca de la ‘trama rusa’, es decir, la supuesta interferencia de Rusia en las últimas elecciones presidenciales ganadas por Donald Trump a Hillary Clinton.

El buró federal de investigaciones precisaba saber si las filtraciones sobre el trabajo del Comité habían salido de su boca. Esto puso de inmediato en severos aprietos a The New York Times, debido a que el FBI le preguntó específicamente al legislador si conocía a Watkins, lo que fue negado rotundamente. Tiempo después salieron a la luz fotografías de ambos manteniendo diversos encuentros románticos, lo que desacreditaba su versión. Por otra parte Wolfe contraatacó señalando que realmente si conocía personalmente a Watkins, aunque no debía ser sindicado como el culpable de las filtraciones del procedimiento.

Libertad de prensa

El cómo se obtuvo la confirmación del romance entre Waltkins y Wolfe ha sido ampliamente criticado por el método empleado, esto porque el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ordenó la incautación del teléfono celular de la periodista, algo que abiertamente viola el secreto profesional y atenta directamente contra la libertad de prensa. En el teléfono inteligente de la periodista, los investigadores encontraron pruebas irrefutables del vínculo que los unía y, junto con eso, constataron que Wolfe se valió de ella para filtrar información en los distintos medios en que la profesional trabajó antes de llegar al Times.

Lo que era un romance secreto entre Watkins y Wolfe hoy está en la opinión publica.

Lo que era un romance secreto entre Watkins y Wolfe hoy está en la opinión publica.

Previo a llegar a uno de los medios más famosos de Nueva York, Watkins estuvo en BuzzFeed, Huffington Post y Politico, a cargo de la sección política y, por supuesto, con muy buena información con respecto al comité que conformaba su amante. Posteriormente, tras romper con Wolfe, Waltkins ingresó a trabajar al Times en 2017 y apenas lo hizo, informó en la entrevista de trabajo que había mantenido un romance con el senador. Sin embargo, estos siguieron adelante con la contratación y no informaron a las autoridades del prestigioso diario.

Pero al ser contratada, Watkins no comunicó a sus superiores acerca de la investigación que se estaba llevando en su contra y menos del secuestro de sus dispositivos móviles a comienzos de ese año. Esta situación recién se conoció en junio, misma fecha en la que se informaron sus propios abogados.

A través de un comunicado, Watkins se disculpó: “Lamento sinceramente poner a The Times en una posición difícil y estoy muy agradecida por el apoyo que he recibido de mis editores y colegas aquí. También aprecio la conclusión de la revisión de que mis informes han sido basados en hechos”.

El editor del New York Times  Dean Baquet opinó de la situación y de cómo actuará su medio de comunicación.

El editor del New York Times, Dean Baquet, opinó de la situación y de cómo actuará su medio de comunicación.

Ayuda de un mentor

El propio Dean Baquet, editor de The New York Times, informó que Watkins fue reasignada a otra dependencia del diario, hasta que no se aclare su situación legal. Incluso ella contará con un trato especial de parte de su lugar de trabajo. “(Será) supervisada de cerca y tendrá un mentor ejecutivo. Estamos preocupados por la conducta de Ali, particularmente cuando ella estaba empleada por otras organizaciones de noticias. Para una periodista tener una relación íntima con alguien que él o ella cubre es inaceptable… Creo que no fue bien atendida por algunos editores en otros lugares que no respondieron adecuadamente a sus revelaciones sobre sus relaciones”, declaró.

Por otra parte, Baquet se encargó de cuestionar el procedimiento realizado por el Departamento de Justicia porque significó “una intrusión que pone en riesgo las protecciones de la Primera Enmienda y viola las pautas del Departamento de Justicia que tienen apoyo bipartidista”.

¿Qué le espera a Wolfe?

En tanto, The Washington Post señaló que Wolfe fue líder del Comité de Inteligencia del Senado y estuvo permanentemente en contacto con material clasificado de la CIA, el FBI y otras agencias de inteligencia norteamericanas. Wolfe ahora enfrenta cargos por filtración de esa sensible información.

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