Wuhan, la ciudad china donde se originó el coronavirus, se apresta a salir de cuarentena

Luego de 11 semanas de aislamiento social, las restricciones se levantan paulatinamente.

Guía de: Internacional

La ciudad vuelve a la normalidad tras 11 semanas en claustro.

La ciudad vuelve a la normalidad tras 11 semanas en claustro.

Poco a poco Wuhan, capital de la provincia de Hubei ubicada en el medio de China y con 11 millones de habitantes, empieza a retomar su ritmo habitual. Hace casi tres meses atrás el mundo empezó a mirar esa zona con preocupación porque desde allí surgió una extraña enfermedad denominada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) nuevo Coronavirus COVID-19, una cepa de la familia de coronavirus que no se había identificado previamente en humanos.

Los coronavirus son los causantes de enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades muchísimo más graves, como la insuficiencia respiratoria aguda grave y que ha contagiado millones de personas en el mundo, además de cobrar miles de muertes e incluso ha hecho tambalear a países en los cinco continentes, dejando una estela de daños humanos y costos económicos que está lejos de acabar y cuyas consecuencias pueden durar años.

El diario El País viajó a Wuhan para retratar cómo se aprestan a vivir el fin de la cuarentena, pactada para el miércoles 8 de abril, luego de 11 semanas prácticamente en el confinamiento. Desde ese lugar ha podido ver cómo las personas van retomando sus actividades diarias, inclusive las más básicas, como la compra de alimentos. “¡No teníamos de nada! ¡Hay que reponer todo!”, dice la señora Wang al medio español mientras carga dos bolsas enormes en las que puede verse distintos tipos de verduras.

Xi Jinping hizo una visita a Wuhan para dar una señal de que las cosas están mejorando, pese a eso las autoridades temen un nuevo brote.

Xi Jinping hizo una visita a Wuhan para dar una señal de que las cosas están mejorando, pese a eso las autoridades temen un nuevo brote.

Para prevenir la propagación del virus muchas personas se han acostumbrado a guardar distancias de más de un metro entre ellos y también pedir autorización a la autoridad competente, aunque eso ya no será necesario en un día más, puesto que gradualmente se ha ido retomando la normalidad.

Comités vecinales

En Baibuting, un barrio de clase media en el que viven aproximadamente 130.000 personas, han sido cautos en retornar el ritmo habitual. El pasado 19 de enero, cuatro días antes del cierre de la ciudad por completo, y cuando el virus se esparcía a velocidad asombrosa, 40.000 personas fueron parte de una concurrida fiesta vecinal. Dos semanas después, 57 bloques de viviendas del barrio fueron catalogados como “edificios de fiebre”, debido a que muchos de los habitantes habían desarrollado síntomas del virus.

Para subsanar la situación los comités vecinales, organismos del gobierno cuyo propósito era velar por el cumplimiento de la cuarentena en cada barrio, se encargaron de que nadie saliera de su casa. Incluso los residentes no podían comprar su propia comida y eran estas las personas encargadas en llevárselos a su misma puerta. Incluso a la fecha en los locales cercanos pueden verse carteles en el que se notifica que no se aceptarán pedidos individuales, sino exclusivamente de los comités.

Durante la cuarentena la ciudad quedó desierta casi por completo.

Durante la cuarentena la ciudad quedó desierta casi por completo.

Los residentes de Baibuting ya tienen permiso para realizar pequeñas compras o trámites, aunque tiene un máximo de dos horas. Inclusive a algunas personas se las autoriza a salir únicamente cada dos o tres días.

Alto riesgo

El temor de las autoridades es que exista una segunda oleada de contagios que empeore la situación sanitaria y que pueda echar por tierra todo el esfuerzo de los últimos tres meses.  El coronavirus, según cifras oficiales, dejó 50 mil contagios y 2.500 muertes. Pero lo que más alerta a la ciudad es que existan casos importados desde otras latitudes o que los que portan COVID-19 sean asintomáticos.

Wang Zhongling, secretario general del Partido Comunista en Wuhan, solicitó a través de la prensa que la población se abstenga de salir si no es necesario, porque “el riesgo de que resurja el coronavirus sigue siendo alto” y por eso muchas de las medidas de prevención y control adoptadas con anterioridad, se deben mantener.

En Baibuting, en febrero, 40.000 personas asistieron a una concurrida fiesta vecinal, que fue foco de múltiples contagios de coronavirus.

En Baibuting, en febrero, 40.000 personas asistieron a una concurrida fiesta vecinal, que fue foco de múltiples contagios de coronavirus.

Cantar victoria

Una potente señal emanada desde la dirección del poder fue la visita del presidente chino Xi Jinping a Wuhan. Desde ese momento las medidas para mantener a raya el virus se fueron relajando un poco más. Pero para dar la batalla por ganada y cantar victoria es necesario que se desarrolle en esa zona la sesión parlamentaria anual, la cual fue suspendida por el brote. La otra instancia esperada será la apertura de los colegios y universidades de la ciudad.

De todos modos, algunas restricciones seguirán existiendo, como en el caso de la industria aérea. Para viajar a Pekín será necesario contar con un permiso y en algunos barrios como Baibuting, aun será válida la autorización para poder comprar víveres y realizar algunos trámites.

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