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Olarra: Un adiós rápido a la U de Sampaoli

Bastaron un par de entrenamientos con Sampaoli para que decretara la salida del plantel del histórico jugador azul, reflejo de la "evaluación permanente” a la que es sometida la plantilla completa de la U.

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Sampaoli y el chuncho no están para componendas o favores. La salida express de Rafael Olarra (32) retrata lo que es la primera semana de entrenamientos azules: un proceso de evaluación en cancha de todos los jugadores azules luego del breve período de descanso post eliminación frente a Unión Española, equipo que nos dejó sin Copa Libertadores 2011.

Rafa Olarra

Foto: El Mercurio

Lamentablemente el nivel de Olarra estaba lejos de lo que necesita la U.

En un hecho que fue sugerido desde estas líneas, el técnico rosarino le dio salida pues el rendimiento actual del marcador central solamente es apto para sus benevolentes fans o para las pasarelas, pero no para asumir desafíos como adelantar las líneas y retroceder rápido marcando y anticipando, con rigor, a los delanteros rivales.

Lamentablemente para el querible -y pentacampeón azul- flaco Olarra no le alcanza para estar hoy en esta U. Con jugar paradito, disponiendo del correteo  de Seymour e Iturra delante de él y con andar bien por arriba merced a su 1,85 m  de estatura no basta.

Las permanentes falencias que mostraba -y que antes se toleraron- nos costaron un no determinado número de partidos claves. Derrotas dolorosas como, no hace demasiado tiempo, en el clásico que nos ganó un Lucas Barrios enfermo y con vómitos ridiculizando a toda nuestra defensa y, especialmente, a Olarra: desairado por su falta de actitud, recursos futbolísticos y por su limitada velocidad.

El fútbol, como con tantos otros, ha sido tremendamente generoso con Olarra: le brindó la posibilidad de trabajar en Osasuna, Avellaneda e Israel.

Sampaoli les raya la cancha a sus jugadores y traza un tatuaje en el pecho de los azules: “El que no rinda, no estará”. Y por ahí pasa casi todo lo que hay que tener en cuenta: si el profesor es exigente todos tenemos que estudiar, nadie aprueba de favor o porque le cae bien a añosos comentaristas, por ejemplo, o a relatores que llenan su narración con figuras de humo que, frente a adversarios de calidad, se desvanecen.

En esta oportunidad, el nuevo técnico goza de todo su crédito, sin haber jugado aún, por lo que no cabe pensar mal, sino reflexionar que la medida solamente es adoptable desde la perspectiva de la objetividad y la desafectación emocional técnico-jugador.

Si quiero a la U y deseo lo mejor para la U, no debo tolerar a los que con sus precariedades futboleras nos dañan y se sirven del bullanguero.

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