“El Medallón del Sol Negro”: Creando un universo literario de infinitas posibilidades

Su lanzamiento será este domingo 2 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Santiago.

Una de las cosas que más me gusta de la literatura fantástica son las posibilidades ilimitadas que tienen los autores para ampliar los mundos sobre los que escriben. En este contexto, pasa a veces que nos presentan sus mundos, los personajes clave, y luego nos llevan al pasado, hacia otras tierras desconocidas, mientras la saga central sigue avanzando hacia el futuro y mostrándonos nuevos protagonistas en la medida en que se avanza.

No sé a ustedes, pero en mi caso, este tipo de desarrollo me encanta. Por eso es que una de mis sagas favoritas es Dragonlance, cuya —quizás— principal característica es la casi eterna ramificación de sus novelas hacia el pasado, o hacia otros sectores geográficos no mencionados.

El  Medallón del Sol Negro

El Medallón del Sol Negro / Ediciones B

Hacia allá va el paso que, a mi parecer, da Alberto Rojas con el lanzamiento de “El Medallón del Sol Negro” (Ediciones B / $ 12.900), tercera entrega de su saga de fantasía heroica Leyendas de Kalomaar. La primera rama de un universo que desde ya se ve rico en posibles nuevas aventuras y oportunidades para el autor.

Siendo ya pionero de la pujante literatura fantástica chilena —específicamente en la fantasía heroica—, en mi opinión Rojas nuevamente se transforma en líder a la hora de consolidar un imaginario, un universo, algo que los lectores de este maravilloso género agradecemos mucho. ¿Por qué? Porque, en mi humilde opinión, mientras más conoces del mundo sobre el que lees, más te encariñas con él.

“El Medallón del Sol Negro” nos lleva nuevamente al mundo de Kalomaar, a zarpar en una nueva aventura a bordo de los navíos de los piratas de la Hermandad del Viento. Claro que esto ocurre varios años antes de los hechos narrados en “La Lanza Rota” y “La Hermandad del Viento”. Rojas, esta vez, nos presenta a otro personaje principal, a la joven pirata Tramey, de quien ya supimos en sus anteriores escritos.

Gracias a una prosa simple y ágil, el lector se encuentra rápidamente inmerso en las aventuras de los protagonistas, sin poder dejar de leer, a medida que el libro se adentra —literalmente— en aguas más y más turbulentas. Los últimos capítulos del libro, de hecho, son una vorágine de acción muy bien lograda.

Los personajes, sobre todo la protagonista, están muy bien caracterizados. En ella, por ejemplo, podemos ver tanto la valentía, el don de mando, la pasión, como la inmadurez propia de su edad.

Otro punto a destacar está en el arte de la portada del libro, gran salto de calidad desde las entregas anteriores. La tapa, a mi parecer, tiene ese codiciado efecto de llamar al lector, producto del talento del ilustrador Pablo Santander.

La única crítica que puedo hacer es que quedé con gusto a poco. Así como en el mundo de Kalomaar hay mucho por conocer, en futuras entregas, la aventura central podría tener más ramificaciones y posibilidades dentro de la misma novela.

Un libro absolutamente recomendable, que se presentará el próximo domingo 2 de noviembre, a las 16:30 horas, en la Feria Internacional del Libro de Santiago.

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