Tolkien: ¿Literatura de segunda categoría?

Un medio inglés reveló que al escritor inglés no le dieron el Nobel porque sus libros no estaban a la altura de narraciones de calidad.

El pobre J.R.R. Tolkien se debe estar revolcando en su tumba. Las revelaciones publicadas hoy por “The Guardian” no lo deben tener nada contento, esté donde esté, ni a él ni a los miles de seguidores que han transformado a “El Señor de los Anillos” o el “El Hobbit” en clásicos de la Literatura Fantástica.

El medio inglés publicó que al narrador británico le negaron el Nobel de Literatura en 1961 porque su prosa era “de segunda categoría”. ¡De segunda categoría!, una calificación bastante increíble viendo el impacto que han tenido con los años las aventuras en la Tierra Media, que han acercado a muchas generaciones a la lectura.

Tolkien Nobel

Imagen: Aetos

La Literatura fantástica siempre ha sido un género que ha sido mirado en menos por los seudo eruditos, que tradicionalmente se han inclinado por géneros más “serios” a la hora de entregar premios tan “respetables” como el Nobel, una situación que los fanáticos de estas narraciones siempre hemos considerado injusta, pero tolerábamos con sorna ante la miopía de los “calificados” jurados que los entregan.

Pero de ahí a dejar pasar que al padre de Aragorn, Frodo, Gandalf, etc. se le haya ninguneado porque según un grupo de “expertos” su prosa “no está a la altura de la narración de alta calidad”, la situación cambia. Y mucho.

La literatura, como todas las cosas en la vida, es un tema de gustos, pero es alarmante el consenso que parece existir a la hora de premiar escritores para postergar continuamente a los autores de literatura fantástica o ciencia ficción. Como si la ciencia ficción o la fantasía no merecieran un lugar en los Nobel.

Leo desde que tengo uso de razón y a lo largo de los años, que no son muchos, he viajado por páginas tan disímiles como los “Cien años de Soledad” de García Márquez hasta las que Rowling escribió para Harry Potter (sí, fui uno más de los que disfrutó con las aventuras de Hogwarts) y en ambos “mundos” me he topado con libros muy malos y otros muy buenos.

¿Dónde dejo a Tolkien?, lo voy a resumir así: con uno de mis primeros sueldos “invertí” en una edición ilustrada de “El Señor de los Anillos” que estuvo bastante lejos de ser una ganga, pero valió cada peso gastado, todo para poder releer una gran historia que merece una disculpas de los señores del Nobel.

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