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Carlos “Pájaro” Correa: El histórico “peón” del ciclismo nacional

Este destacado pedalero integró el famoso equipo de Pilsener cristal que en 1983 logró que un ciclista chileno ganara por primera vez “La Vuelta a Chile”.

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Integrante del recordado equipo de Pilsener Cristal que logró que un ciclista chileno ganara por primera vez la Vuelta a Chile en 1983, el ex ciclista Carlos “Pájaro” Correa, de actuales 53 años, recuerda en el libro “Julio Avendaño; relatos de vida del ciclismo curicano” que su relación con el ciclismo se dio más bien por casualidad.

Ciclistas escapados del pelotón principal en la etapa Concepción-Los Ángeles, con el Salto del Laja de Fondo, en una de las Vueltas a Chile de los años 80'. De izquierda a derecha aparecen los ciclistas Julio Aguayo, Jaime Bretti y el curicano Carlos "Pájaro" Correa.

Ciclistas escapados del pelotón principal en la etapa Concepción-Los Ángeles, con el Salto del Laja de Fondo, en una de las Vueltas a Chile de los años 80′. De izquierda a derecha aparecen los ciclistas Julio Aguayo, Jaime Bretti y el curicano Carlos “Pájaro” Correa.

“Nací en Curicó y cuando tenía 17 años nos juntamos con unos muchachos de mi barrio a una competencia de ciclismo laboral. Y me contactó Manuel Bravo, un dirigente que formó a muchos ciclistas de renombre en Curicó, como Luis Rodríguez en los años 70’, Manuel Aravena y Gustavo Carvacho. Allí me entró el bichito del ciclismo y no me lo pude sacar más. Siendo yo ciclista de categoría junior, ganamos un campeonato nacional en Rancagua, y el entrenador de la selección me dio la posibilidad de integrar la preselección al año siguiente, en 1981, y por ahí conocimos a la élite del ciclismo nacional, como Fernando Vera, Roberto Muñoz, Manuel Aravena, Sergio Aliste y Eduardo Cuevas, grandes ciclistas y campeones panamericanos. Por supuesto, aprendí mucho de ellos”.

Correa agrega que “el ciclismo para mí fue un medio de ganarle a la vida. Mi familia era muy pobre y yo debí trabajar en el campo con mi papá hasta los 17 años, que fue la edad en que comencé a competir y practicar ciclismo. Cuando corría por el Deportivo Español, un dirigente me empezó a ayudar, consiguiendo un auspicio de “Cecinas Soler”. De ese modo me asignaron dos mil pesos mensuales, que para esa época (1979) equivalían a algo así como 60 mil pesos mensuales. Así que esa plata me permitió ayudar a mi familia, lo que fue muy bueno, pues convenció a mi madre de que me dejara entrenar y trabajar al mismo tiempo. Y así pude dedicarme al ciclismo a tiempo completo, lo que me permitió surgir. Gracias a Dios, y al ciclismo por supuesto, pude hacer algo útil con mi vida”.

Carlos Correa (a la izquierda), junto al pedalero belga Eddie Merckx, considerado por muchos como el mejor ciclista de la historia.

Carlos Correa (a la izquierda), junto al pedalero belga Eddie Merckx, considerado por muchos como el mejor ciclista de la historia.

La histórica victoria en La Vuelta a Chile en 1983

Carlos Correa agrega que el mayor logro de su carrera fue en el año 1983, cuando su equipo, de Pilsener Cristal, logró ganar la Vuelta a Chile y poner al ciclista curicano Roberto Muñoz como el primero en la clasificación general. “Fue un hito porque fue el primer ciclista chileno en ganar la Vuelta. Todavía recuerdo que el último día de circuito, en lo que hoy en día es la autopista central, faltaba media carrera y a Roberto se le enredó en el piñón una bolsa de plástico que le hacía saltar la cadena y se tuvo que quedar a cambiar la bicicleta. Fue un momento de mucho nerviosismo para nosotros porque él no podía perder contacto con el grupo porque podía perder la vuelta. Pero, afortunadamente, logró superar eso, hacer contacto con nosotros y llegar triunfador al Estadio Nacional”.

Sobre la relevancia de “La Vuelta a Chile” para el desarrollo del deporte chileno en la década de los 80’, Correa opina que “es ineludible no hablar de la importancia que tuvo “La Vuelta a Chile” para el desarrollo del ciclismo curicano y nacional en el pasado. Había un tren del ciclismo que llevaba a los deportistas a Puerto Montt y desde allí la Vuelta partía en dirección al norte. En Curicó y en todas las ciudades por donde pasaba la Vuelta salían miles de personas a la calle a vitorear a los ciclistas. La televisión y la radio transmitían las etapas en directo y había famosos relatores de fútbol como Raúl Prado que cubrían la competencia. Cuando “La Vuelta a Chile” empezó los colombianos arrasaban en sus primeras versiones, especialmente en la etapa de Portillo, donde sacaban grandes ventajas. Pero después el nivel se fue equiparando. Venían grandes equipos extranjeros, como la selección de Bélgica, o la selección de Estados Unidos, que incluso tenía campeones olímpicos entre sus filas”.

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Como consejo para las nuevas generaciones de ciclistas, Carlos Correa opina que “aparte de tener una bicicleta, la persona que quiere dedicarse a esto primero tiene que gustarle mucho el ciclismo y cuidarse en todo sentido, entrenar mucho y tener la posibilidad de competir en un buen nivel, porque un ciclista se hace compitiendo, no entrenando. El que compite más, especialmente en los torneos más exigentes, es el que alcanza el más alto nivel. Por eso en Europa, donde están las mejores competencias del mundo, están los mejores ciclistas”.

Carlos “Pájaro” Correa, el mejor de los “peones”

Sobre el rol de “peón” que desempeñó cuando corría profesionalmente, Correa explica que “en el ciclismo los que quieren triunfar en una clasificación general, tienen que tener a un jefe de filas, partir con un líder que es el que está mejor posicionado. Y por él hay que trabajar. Así, hay que seguir una estrategia de carrera para apoyar al líder, para protegerlo de los otros rivales que quieran desbancarlo del primer lugar. Ese es el papel de los peones. Y yo era uno de ellos. Trabajaba para que no se escaparan los otros corredores rivales e intentaran sacarle ventaja a nuestro jefe de filas, que en “La Vuelta a Chile” de 1983 fue Roberto Muñoz”.

Sobre el anónimo valor desempeñado por Carlos Correa en sus equipos, el famoso ciclista curicano José Antonio Avendaño, campeón panamericano de ciclismo en la década de los 80’, lo sintetizó en los siguientes términos. “Carlos Correa hacía un papel de ciclista gregario, al igual que Gustavo Carvacho. Y fue lo que tarde o temprano teníamos que hacer todos, porque siempre hay un solo ciclista que gana y el resto de su equipo lo apoya para ganar. Hay personas que son muy queridos e imprescindibles dentro de una organización, pero no son los más famosos o conocidos por la gente, pero a ellos, los peones, los destaco porque siempre ponían todo el coraje y sus fuerzas para que un compañero se subiera al podio de los triunfadores. Eran, sobretodo, deportistas muy competitivos, leales y comprometidos con su equipo”.

Carlos Correa también tuvo la suerte de probar suerte en Europa. “La primera vez fuimos con el equipo de Pilsener Cristal a correr una Vuelta a Bélgica. Estuvimos tres semanas y fue una experiencia excelente, porque allá corren los mejores del mundo. Y en la segunda oportunidad fui a correr La Vuelta a Portugal con el equipo de Caloi de Brasil. Aquella vez nos invitaron a Lino Aquea y a mí. Fue una buena experiencia, donde aprendimos mucho, porque es una carrera muy linda, con harta montaña”.

(FOTO: JORGE FUENTES)

(FOTO: JORGE FUENTES)

Hoy Carlos “Pájaro” Correa sigue ligado al mundo del pedal, pues es propietario del local “Bicicletas Reynolds”, ubicado en pleno centro de su tierra natal, Curicó, la misma ciudad que según muchos es desde hace décadas la capital ciclista de Chile. Sobre esta creencia, el “Pájaro” afirma que “creo que Curicó es considerada la capital del ciclismo no sólo por los numerosos logros de sus corredores, sino porque también mucha gente anda en bicicleta. Tengo un negocio donde se venden y reparan bicicletas, y puedo dar fe que todos los negocios parecidos que hay en el centro de Curicó y en las poblaciones aledañas, están siempre solicitados de trabajo. Pero todo esto partió en el año 1952 cuando un equipo de ciclismo de Curicó, la famosa “cuarteta de oro” que capitaneaba el pedalero Manuel “Huaso” Gallardo, se coronó campeón nacional de ruta. Y como en la vida todo se imita, ellos fueron como un espejo para las nuevas generaciones de ciclistas curicanos. Así vinieron después Sergio “Peneca” Salas, Roberto Muñoz, José Antonio Avendaño, Manuel Aravena, Luis Fernando “Monín” Sepúlveda, José “Gato” Medina, Marco Arriagada y tantos otros. Los campeones siempre dejan huella”.

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