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De Carvallo a Fournier: Conoce a los arqueros de la “U” en los ’80

La década de los 80’ se caracterizó por ser una época de altos y bajos en el arco de de la “U”, puesto donde destacó el gran meta argentino Hugo Carballo.

Guía de: Los 80

El puesto de arquero es, sin dudas, el más ingrato en ese bello y apasionante deporte llamado fútbol. Sin embargo, los hinchas más recalcitrantes de los respectivos clubes siempre conservan en la memoria los nombres de los sufridos jugadores encargados de custodiar los tres palos, haciendo patente esa vieja frase futbolera que dice que los buenos equipos se arman de atrás para adelante.

Arqueros de la U

Foto: Internet

Eduardo Founier.

La década de los 80’ había comenzado de manera auspiciosa para el plantel de fútbol de la Universidad de Chile, en especial para su portero, el meta argentino Hugo Carballo, quien había llegado al equipo (y a Chile) en 1976, después de defender exitosamente en Argentina los colores de Gimnasia y Esgrima de la Plata y River Plate. Sus buenas campañas en nuestro país tuvieron un glorioso corolario en la recordada final de la liguilla para la Copa Libertadores en 1981, jugado a estadio lleno en el Nacional, cuando la “U” se enfrentó a su odiado archirrival, Colo Colo.

En este partido, cuando el match iba empatado 1 a 1 y corría el minuto 85, el árbitro pitó una falta penal a favor de Colo Colo. El experimentado y canchero mediocampista albo Carlos Rivas se paró frente al punto penal y ejecutó la falta, pero Carballo le detuvo el remate. Lo increíble vino después. De un saque del mismo Carballo, se originó un letal y veloz contragolpe: el escurridizo y gambeteador delantero azul Héctor “Chico” Hoffens, después de eludir a varios rivales en el área chica rival, lanzó un centro hacia atrás que Arturo Salah convirtió en gol. La “U” ganó 2 a 1 y clasificó a la Copa Libertadores, dándose el gustito de dejar en el camino a su más enconado rival.

Luego que el gran Hugo Carballo abandonara la institución en 1982, el arquero Jaime Tejeda, quien había debutado oficialmente en 1979, tomó el relevo. Tejeda había jugado toda la Copa Polla Gol en 1983 pero, tras la llegada al equipo del locuaz entrenador Luis Santibáñez, se decidió la llegada del meta Oscar Wirth, quien ya había jugado en Cobreloa, Colo Colo y la Universidad Católica. Pero el portero chileno de antepasados alemanes, que solía usar una característica polera rayada de rugby en los partidos, jamás dio con el tono y sólo pasó a la historia por liderar la única huelga de jugadores de la “U” en sus casi 90 años de historia (el equipo profesional no se presentó a jugar en el primer partido del torneo de 1984, ante Rangers de Talca).

En los siguientes años (1984, 1985 y 1986) el arco de la “U” se lo disputarían alternativamente Jaime Tejeda y Raúl Díaz, quien debutó profesionalmente por los azules en 1983. Díaz, quien era conocido entre los hinchas como “El Mormón” (por profesar la fe evangélica), jugaría todo el torneo profesional de 1985, aunque Tejeda jugaría también otros partidos en las siguientes competencias y en algunos torneos de apertura.

En 1987, con la llegada del legendario técnico Fernando “Tata” Riera, ex entrenador de la selección chilena que obtuviera el tercer lugar en el Mundial de Fútbol de 1962, se produjo el arribo del arquero argentino Nicolás Villamil. El trasandino, apodado “El Loco” por su carácter extrovertido, no obstante, terminaría perdiendo el puesto debido a sus irregulares actuaciones a manos del mismo Jaime Tejeda, quien terminaría atajando en la liguilla Pre-Libertadores de ese año.

En 1988, cuando Manuel Pellegrini, histórico ex jugador del club (formó una efectiva dupla de defensas centrales con Alberto Quintano a mediados y fines de los años 70’ y principios de los 80’), se hizo cargo de la dirección técnica de la “U”, lo primero que hizo fue solicitar la contratación de un arquero extranjero, pues no se sentía satisfecho con el rendimiento de Raúl Díaz y Jaime Tejeda. Así llegó a la “U” el ex arquero de Huracán Héctor Georgetti. Fue el primero de los muchos errores que Pellegrini cometió ese fatídico año en su debut como entrenador: el rendimiento del trasandino (al igual que el del resto del equipo) fue paupérrimo y, para más remate, el club descendió por primera vez a la segunda división, en lo que se considera la mayor tragedia deportiva e institucional en la historia del popular club azul.

Con la “U” jugando en segunda división en el año 1989 –por primera vez uno de los dos equipos más populares del país estaba jugando en el ascenso, algo que se creía inimaginable en el fútbol chileno-, y con el fallecido Luis “Turco” Ibarra en la dirección técnica, otro “loco” llegó a ponerse bajo el arco azul. Se trataba de Eduardo “Loco” Fournier, ex portero suplente de Oscar Wirth en el Cobreloa de Vicente Cantatore, de quien incluso había heredado la moda de las camisetas de rugby. Fournier, un “loco” simpático y carismático y con mucha experiencia bajo los tres palos (había establecido un récord de partidos sin recibir goles en Cobreloa), pese a un comienzo algo dubitativo, con el correr de los partidos se afirmó en el puesto y generó una gran identificación con la naciente barra de “Los de Abajo”, que con el transcurso del tiempo se transformaría en una multitudinaria barra brava. Los hinchas, comparando sus atajadas con las de los famosos arqueros chilenos Mario “Gato” Osbén y Roberto “Cóndor” Rojas, le cantaban siempre en cuanto lo veían aparecer: “Que lo vengan a verrrr…que lo vengan a verrrr… no es el Cóndor ni el Gato, sino el famoso “loco” Fournier”.

Fournier, que junto al resto del plantel de ese año celebraría el título de campeón del ascenso (atajó un penal decisivo en la definición final con Palestino), logrando el retorno a la división de honor, respondería a los cariñosos cánticos de los hinchas con un buen rendimiento bajo los tres palos, estableciendo de pasada un récord de partidos sin recibir goles en la historia de la “U”, al mantener el arco invicto en ocho partidos del torneo.

Después del “Loco” Fournier, el último arquero azul de la década de los 80’, en 1992 llegaría al club un desconocido arquero argentino procedente de Independiente de Avellaneda llamado Sergio Bernabé Vargas. Integrando el mismo equipo azul donde debutaría un joven delantero llamado Marcelo Salas, el argentino, a quien apodarían “Superman” por sus vuelos y reflejos, celebraría en 1994 el primer título del club después de 25 años de larga espera, logrando un bicampeonato al año siguiente (en los años 1999 y 2000 la U volvería a obtener otro bicampeonato, también con Sergio Vargas al arco).

El exitoso relevo de Vargas lo tomaría el joven portero Johnny Herrera, surgido de la cantera del club, quien el año 2004 aparte de atajar varios penales en la definición por el título ante Cobreloa en el desierto de Calama, convertiría él mismo el penal decisivo que le otorgó otro campeonato a los azules. Y sería el mismo Herrera el que estaría bajo los tres palos en las inolvidables temporadas 2011-2012, el mítico período en que la U obtuvo un inédito tricampeonato y alzó su primer trofeo internacional: la Copa Sudamericana.

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