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Flea, bajista de los Red Hot Chili Peppers, revela cómo la música lo salvó de ser un delincuente

Siendo un adolescente, el artista se transformó en uno de los miembro fundadores de la conocida banda de funk rock.

Guía de: Los 80

Michael Peter Balzary, mejor conocido mundialmente con su sobrenombre de “Flea” (“Pulga”), nació en Australia en 1962 antes de radicarse cuando niño en Nueva York y Los Ángeles, ciudad donde, siendo ya un adolescente, se transformaría en uno de los miembro fundadores de la conocida banda de funk rock Red Hot Chili Peppers, aunque sus comienzos no serían fáciles. “Mis primeros recuerdos se arraigan en una sensación de que algo anda mal conmigo, de que todos los demás son parte de una conciencia grupal de la cual estoy excluido. Siempre la misma sensación, como si algo dentro de mí estuviera roto”, escribe el músico al inicio de su libro autobiográfico “Acid for the children”.

Flea, bajista de los Red Hot Chili Peppers.

Flea, bajista de los Red Hot Chili Peppers.

Flea, tras dejar su Australia natal, se fue a vivir a Los Ángeles, California, junto a su madre y su padrastro, un músico alcohólico y drogadicto quien frecuentemente se veía envuelto en problemas con la policía. “Crecí en un hogar muy violento e influido por el alcohol. Crecí siendo aterrorizado por mis padres, particularmente por la figura de mi padre. Me causó un montón de problemas posteriores en mi vida”, relataría Flea, quien confesó que comenzó a fumar marihuana a los 11 años de edad, antes de consumir posteriormente sustancias como LSD, heroína, cocaína y anfetaminas por puro placer.

En su libro de memorias, Flea reconoce, en todo caso, que fue su conflictivo padrastro quien lo llevó a interesarse en la música. “¡Jesús, habíamos pasado de vivir con un padre australiano conservador en una casa grande y bonita llena de reglas, regulaciones y horarios, a vivir con un beatnik en el sótano de sus padres!…Walter era mi amigo. Un adulto que no me juzgó ni me humilló. Vio algo hermoso en mí, algo esperando salir”.
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Durante su estancia en Los Ángeles, el adolescente Flea encontró un escape de su dura vida en la música, y pronto comenzó a tocar la trompeta, intentando emular a sus grandes héroes del jazz, como Miles Davis, Louis Armstrong y Dizzy Gillespie. Y se cuenta que era un trompetista tan dotado que ya formaba parte de la orquesta de su colegio en Los Ángeles, que solía recorrer el país para competir con otras orquestas juveniles.

En el mismo Instituto Fairfax de Los Ángeles, Flea conocería a uno de los personajes claves de su vida: su amigo y colega Anthony Kiedis, el futuro cantante de los Red Hot Chile Peppers, quien lo introdujo musicalmente en el rock.

“Fuimos unidos por las fuerzas del dolor y el amor, y nos hicimos virtualmente inseparables. Ambos éramos parias sociales. Nos encontramos el uno al otro y esto se convirtió en la amistad más duradera de toda mi vida”, relató una vez Kiedis, mientras que Flea agregó que “Anthony vivía con el mismo miedo que me hizo de mí un antisocial. Aunque él le dio una vuelta… Anthony era duro y desafiaba al mundo externo. Yo era duro hacia el otro lado, hundiéndome más en un mundo interior. Éramos los dos lados de la misma moneda”.

Flea y Anthony Kiedis fotografiados en los años 80', cuando acababan de formar a los Red Hot Chili Peppers.

Flea y Anthony Kiedis fotografiados en los años 80′, cuando acababan de formar a los Red Hot Chili Peppers.

Lo demás es historia conocida. A fines de los años 80′ y principios de los 90′, los Red Hot Chili Peppers, liderados por Anthony Kiedis y Flea, se harían conocidos mundialmente gracias a discos como “Blood Sugar Sex Magik”, álbum de culto de 1991 que llegaría a alcanzar el número 3 de la lista Billboard, vendiendo más de 7 millones de discos tan sólo en los Estados Unidos.

Hoy, convertido en un idolatrado músico, Flea, quien también ha incursionado en el cine interpretando papeles secundarios en películas como “Mi Mundo Privado” y “El Gran Lebowski”, ha reiterado que su vida pudo haber ido por un derrotero muy diferente de no haber sido por la música.

“Yo era un niño de la calle robando casas, tomando drogas, dirigiéndome al crimen. Empecé a ir a la escuela secundaria todos los días y tocar mi trompeta, y me dio algo en lo que creer…La música es la voz de Dios, es lo que nos mantiene unidos. Cruza todos los límites que existen, cada frontera… Estoy hablando de límites a otras dimensiones, más allá de los límites étnicos, económicos, socioeconómicos y sociales. La música nos une, la música es la voz del pueblo, la música es amor… La música me salvó la vida”.

Video de Flea y los Red Hot Chili Peppers: “Soul to Squeeze”:

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