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José Antonio Avendaño: Recuerdos de un campeón panamericano de ciclismo

En los años 80’ este incansable pedalero curicano ganó numerosas pruebas de ciclismo a nivel nacional e internacional.

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Campeón panamericano de ciclismo, José Antonio Avendaño, de actuales 55 años y conocido también entre sus pares como “Toño” o “Churro”, disputó a lo largo de su fructífera carrera 12 vueltas a Chile y obtuvo numerosos triunfos tanto a nivel local como internacional. En el libro “Julio Avendaño: recuerdos de vida del ciclismo curicano”, Avendaño relata que su relación con la bicicleta comenzó por un tema netamente familiar.

“Mi padre, don Luis Humberto Avendaño Medel, fue ciclista y practicó en algún momento ciclismo en Curicó. En ese tiempo corrían solamente en la Plaza de Armas, cuando había tierra en la plaza y nos inculcó a mí y a mis hermanos el ciclismo. Mi hermano mayor Luis Humberto Avendaño Escárate (Beto) fue campeón de Chile en una oportunidad en Curicó y Cristian también fue cuarto en un nacional. Yo tenía 13 o 14 años cuando mis hermanos competían y había sólo una bicicleta en la casa. Entonces había un vecino, el señor Bucarey, que tenía una bicicleta en el patio y me prestó esa bicicleta para empezar a entrenar. Y con eso me inicié. Después me desarrollé un poco mejor e ingresé a un club llamado Deportivo Español, y ellos me ayudaron a seguir compitiendo a un nivel más exigente. Al final, yo terminé siendo el ciclista más profesional de mi familia”.

José Avendaño joven

Avendaño agrega que “cuando yo tenía 14 o 15 años hubo un campeonato nacional de ciclismo que se hizo en Curicó. Fue el último nacional que se corrió en el velódromo antiguo, y allí gracias a Dios me coroné campeón de Chile. La Asociación de Curicó, el club y la Federación me vieron competir y me escogieron para ser seleccionado chileno en esa categoría”.

El “Churro” explica que una de las mayores satisfacciones de su carrera fue haber ayudado a que el pedalero curicano Roberto Muñoz (el primer ciclista chileno en lograrlo) ganara La Vuelta a Chile en 1983. “El equipo lo integraban, además de Roberto y yo, Fernando Vera, Eduardo Cuevas, Pedro Reyes, Julio Aguayo, Carlos Correa y Lino Aquea. Fue muy duro porque nos atacaban por todos lados, pero valió la pena el esfuerzo porque fue un triunfo que gozó todo Chile. También fui campeón panamericano de ciclismo, campeón nacional en 4×100 y seleccionado chileno hasta los 31, 32 años. Y también corrí en Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, Venezuela, Italia y Bélgica. Fueron tiempos en que nuestro país era muy respetado en el ámbito del ciclismo, tanto en ruta como en pista. Chile fue campeón Panamericano en muchas oportunidades en competencia 4×100 porque tenía muy buenos especialistas como Fernando Vera, que fue uno de los mejores, Sergio Salas, para muchos el mejor ciclista curicano de la historia, Sergio Aliste, Eduardo Cuevas y Carlos Correa. De hecho, en una oportunidad le ganamos a Colombia en Colombia el campeonato Panamericano, un logro muy importante para nuestro país”.

Con respecto al famoso dicho que afirma que Curicó es la capital ciclista de Chile, Avendaño afirma que “Curicó ha tenido logros muy importantes. Roberto Muñoz fue el primer ganador de la Vuelta a Chile y era curicano. Luis Fernando “Monín” Sepúlveda también ganó dos veces esa misma competencia, al igual que Marco Arriagada. Y los dos son curicanos. Curicó es la ciudad que ha tenido mayores logros a nivel nacional en esa especialidad, sin mencionar que es el lugar de Chile donde la gente usa más la bicicleta. Si tú vas a una fábrica o a una faena y cuando tocan el timbre para salir, tú ves a 200 o 300 personas de distintas edades arriba de una bicicleta. Como el centro de Curicó ya está colapsando con tantos vehículos, el ciclismo va a ser el transporte del futuro”.

José Antonio Avendaño ganando la etapa Curicó-Rengo-Curicó en la Vuelta a Chile 1984

Consultado por sus mejores anécdotas y recuerdos arriba de la bicicleta, José Antonio Avendaño relata que “en una Vuelta a Chile, corriendo por “Las Últimas Noticias”, llegando a Santiago me escapé del pelotón y llegué solo al Parque O’Higgins, que estaba lleno de gente. Faltando mil metros para alcanzar la meta yo le llevaba cien metros de ventaja al grupo, pero justo cuando pensé que ya ganaba, faltando diez metros antes de llegar, me pasaron siete u ocho pedaleros, y al final quedé ubicado en el casillero diez en la clasificatoria general. Fue súper frustrante, pero en el fondo sabía que son cosas que pasan y que había dado todo lo que tenía para tratar de ganar. En otra etapa de La Vuelta a Chile íbamos con Lino Aquea y Mario Breti y llegamos escapados a Curicó, y al final yo gané la etapa. Fue una de las cosas más lindas que pude vivir, porque llegaba a mi ciudad, donde todo el mundo me conocía. Faltando 20 kilómetros para llegar a la meta todos gritaban “Avendaño, Avendaño”, porque la radio y la televisión sacaban a la gente a la calle para que fueran a aplaudir a los deportistas. Cuando llegamos a Curicó la Alameda estaba llena. Fueron bonitos recuerdos del ciclismo y mis mejores años como deportista”.

Avendaño agrega que “una vez, una vecina, cuando supo que Fernando Vera y varios de nosotros íbamos a ir a correr a Venezuela, le dijo: “la suerte suya, ir de paseo a Venezuela”, pensando que íbamos a turistear. Entonces, ya en Venezuela y en plena competencia, nosotros íbamos con Fernando y otro grupo subiendo apenas una cuesta, y Fernando nos dice: “Ojalá nos viera ahora esta señora, que me dijo que venía a pasear. Ojalá estuviera aquí en la bicicleta, para que viera el tremendo paseo que nos estamos mandando”, refiriéndose irónicamente al calor insoportable, los cuarenta grados de calor, la deshidratación y la subida que era muy dura”.

José Antonio Avendaño en  su negocio de bicicletas de Curicó

En la actualidad José Antonio Avendaño, con menos cabello que antes, pero con la misma llaneza y simpatía que lo han hecho ser un tipo de un millón de amigos, se dedica a atender su negocio de bicicletas “Avendaño”, ubicado en pleno centro de Curicó. Y una de las carreras ciclistas más tradicionales de la ciudad de las tortas, la “Open de ciclismo de la escuela Especial D-8”, por cierto, también lleva su nombre.

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