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La historia oculta de Indiana Jones: el personaje del cine más grande de todos los tiempos

El famoso profesor, arqueólogo y aventurero, protagonista de una inolvidables saga cinematográfica, fue creado por George Lucas, el genio detrás de "Star Wars".

Guía de: Los 80

Recientemente, la prestigiosa revista especializada “Empire” hizo una encuesta a 10 mil personas para elegir al personaje del cine más grande de todos los tiempos. Contra varios pronósticos, el personaje que resultó ganador fue Indiana Jones, el arqueólogo aventurero creado por George Lucas y Steven Spielberg, dejando en el segundo lugar a James Bond, el agente 007 con licencia para matar (más atrás remataron otros personajes como Han Solo, Batman, la teniente Ellen Ripley, El Joker, John Mc Clane, Tyler Durden, Darth Vader y Jeff “El Dude” Lewobski).

Los orígenes del personaje se remiten a 1973, cuando George Lucas escribió “Las aventuras de Indiana Smith”, el concepto inicial de una serie de películas que estaría inspirada en los seriales de aventuras de 1930 y 1940. En mayo de 1977, intentando escapar del atronador éxito mundial que había significado “La Guerra de las Galaxias”, George Lucas viajó a Maui. Allí se encontró con Steven Spielberg, quien se encontraba pasando las vacaciones tras el estreno de su película “Encuentros cercanos del tercer tipo”. Spielberg, pese al éxito que le había supuesto esta película y “Tiburón”, le dijo a Lucas que estaba interesado en dirigir una película diferente, ojalá una que incrementara la ya abultada saga de James Bond. Al escucharlo, Lucas le dijo lo siguiente: “He creado un personaje aún mejor que James Bond”. Tras escuchar la descripción que hizo su amigo del nuevo personaje, Spielberg quedó encantado con el proyecto, que catalogó “como una película de James Bond sin sus artilugios técnicos”, aunque le hizo hincapié a Lucas que el apellido “Smith” no era el más adecuado para el personaje. “OK. ¿Y qué piensas de ‘Jones’?”, le contestó Lucas. Fue así como el nombre del aventurero cambió definitivamente a Indiana Jones. Respecto a “Indiana”, el curioso apodo del personaje, al parecer correspondería a uno de los nombres de uno de los perros más queridos de Lucas.

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En 1978, apoyado por el guonista Lawrence Kasdan, George Lucas comenzó la redacción del guión de “Los cazadores del Arca Perdida”, la primera aventura del personaje. La historia, como delata el propio título, era de no creerse. En 1936, mientras la Alemania Nazi expandía su reino de terror, Adolf Hitler ordenaba la búsqueda de la mítica Arca de la Alianza, la reliquia judía que contenía las tablas con los 10 mandamientos, cuyos poderes sobrenaturales podían devastar ejércitos y regiones enteras. El gobierno de los Estados Unidos, alarmados que esta “arma” pudiera caer en las manos equivocadas, decidía enviar al Dr. Henry Jones (Indiana Jones), un profesor de arqueología que acababa de regresar de una fallida expedición para recuperar un ídolo sagrado de las junglas sudamericanas. Indiana, conocido también coloquialmente como Indy, viajaba a Nepal, donde se reencontraba con Marion Ravenwood, la hija de su antiguo mentor y un antiguo amor que había heredado un milenario medallón de su difunto padre que, por cierto, resultaba clave para ubicar el Arca.

Después que los nazis incendiaran su bar e intentaran asesinarla, ella y Jones viajaban a El Cairo, donde Jones se enteraba de que su rival René Belloq, un saqueador de tumbas francés, había sido contratado por los nazis para guiar a éstos en la búsqueda del Arca. Indy lograba infiltrarse en las excavaciones llevadas a cabo por las tropas nazis y descubría “el Pozo de las Almas”, lugar en el que se había mantenido históricamente oculta el Arca. Pero Jones era descubierto y el Arca caía en manos alemanas. Luego de que Marion e Indiana eran capturados por los nazis, eran obligados para formar parte de la ceremonia para revelar el contenido sobrenatural del objeto. Antes que se abriera el Arca, Indy convencía a Marion de cerrar los ojos y evitar abrirlos durante los sucesos que iban a producirse a continuación. En efecto, todos los nazis que se hallaban en el sitio, junto a Belloq, morían por la fuerza sobrenatural que despedía la reliquia de Dios. Al final, el Arca era llevada a Estados Unidos, donde era guardada en un almacén secreto. Lo notable del guión era que el intrépido aventurero que aparecía en la primera secuencia, tal como un superhéroe de cómic, se ocultaba bajo la personalidad pública de un aburrido arqueólogo y profesor universitario.

Harrison Ford, el único Indiana Jones

Luego que el guión estuviera listo y la productora Paramount Pictures accediera a financiar la película, Lucas y Spielberg se enfrentaron a la difícil disyuntiva de elegir al actor que encarnaría al mítico aventurero. Spielberg le sugirió a Lucas que el papel bien lo podía interpretar el actor Harrison Ford, famoso en el mundo entero gracias a su papel del cínico y granuja Han Solo en “Star Wars”. Sin embargo, Lucas se rehusó aduciendo que no quería que Ford se convirtiera en su “Bobby De Niro”, es decir, “el actor con el que trabajo en todas mis películas”, aludiendo al caso del director Martin Scorsese, famoso por trabajar regularmente con Robert de Niro, su actor fetiche en los años 80’ y 90’. Luego que Lucas dijera que prefería un “actor no demasiado conocido”, el actor Tom Selleck fue finalmente el elegido, pero había un impedimento insalvable. Éste no se encontraba disponible para comenzar a rodar debido al contrato que tenía con la serie de televisión “Magnum PI”. En junio de 1980, tres semanas antes de comenzar el rodaje, sin todavía un actor que encarnara al protagonista, Spielberg intentó nuevamente convencer a Lucas de elegir a Ford, sólo después de que los productores Frank Marshall y Kathleen Kennedy observaran su excelente actuación como Han Solo en “El imperio contraataca,”, la alabada segunda parte de “Star Wars”.

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Finalmente, Harrison Ford encarnaría a Indiana Jones, una decisión que el paso del tiempo mostraría como plenamente acertada. Ford, con su carisma natural, barba de tres días, vestido con su chaqueta de cuero, sombrero y premunido de su fiel látigo, supo moldear la efigie de un nuevo héroe de acción que a la vez era novedoso y añejo. Tenía la prestancia y la elegancia de un Errol Flynn, pero también tenía un aire de tipo duro, como Humphrey Bogart en la película “El tesoro de Sierra Madre”, o Charlton Heston en “El secreto de los incas” (una de las películas de aventuras favoritas de Lucas y Spielberg). Ford le insuflaría alma y presencia a un personaje que en el papel sólo era un nombre atractivo.

La película, además de la presencia de Ford, contó con la participación de la actriz Karen Allen como Marion Ravenwood, interés romántico de Indiana e hija de Abner Ravenwood , mentor de Indy; John Rhys-Davies como Sallah, el barbudo y obeso amigo de indiana Jones, reputado como “el mejor experto en excavaciones de El Cairo”; y Denholm Elliot, como el torpe y simpático Dr. Marcus Brody, el propietario de un museo que compra cada una de las antiguedades que encuentra Indy en sus aventuras para exponerlas en el edificio. Los efectos especiales de la película, en tanto, fueron creados por Industrial Light & Magic, propiedad de George Lucas, que se lució especialmente en la parte que el Arca de la Alianza es abierta por los nazis. Y la música fue compuesta por John Williams, responsable de la música de “Star Wars” y “Tiburón”, y quien se haría conocido para el gran público sobre todo por la “Raider’s March” (“Marcha de los cazadores”), la música que simbolizaría a Indiana Jones en el ámbito popular.

Clamoroso éxito mundial

“Los cazadores del Arca Perdida” se estrenó en junio de 1981, convirtiéndose en un suceso en todo el mundo y en la película más taquillera de ese año (recaudaría más de 384 millones de dólares). Las críticas también fueron generosas. El The New York Times la calificó como “uno de los filmes de aventuras estadounidenses más disparatadamente divertidos, ingeniosos y estilizados de todos los tiempos”, mientras que el famoso crítico Rogert Ebert dijo que “son dos cosas las que convierten a “Raiders of the Lost Ark” en algo más que sólo un triunfo tecnológico: su sentido del humor y el estilo único de sus personajes. Nos hace reír por sorpresa, por alivio o por incredulidad en la técnica que nos presenta al desarrollar un incidente tras otro a través de una serie interminable de invenciones”. El sitio web monfleet.com, en tanto, aseguró que “el cine no volvió a ser el mismo tras Indiana Jones, una obra maestra imperecedera del cine de todos los tiempos”.

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La película triunfó porque, además de presentar a un personaje inolvidable, estaba repleta de momentos de antología, como la escapada de la roca gigante al principio de la película, el mono haciendo el saludo nazi en un bar de El Cairo, la secuencia con las 10 mil serpientes en el pozo de las almas (cuando Ford queda mirándose cara a cara con una temible serpiente cobra), la pelea a puño limpio con un fornido mecánico alemán en una pista de aterrizaje, la frenética persecución del camión militar que lleva el arca en el desierto, y la inolvidable y emocionante escena cuando los alemanes abren por fin el Arca. Como curiosidad, en la escena en que Indy le dispara a un hábil árabe que hace increíbles maromas con su espada, se suponía que ambos iban a protagonizar una gran coreografía de lucha, con Harrison usando su látigo contra la espada de su oponente. Pero ese día el actor sufría de una fulminante gastroenteritis debido a la comida local. Así que Ford le dijo al director “¿Por qué no simplemente le disparo?”. A Spielberg le hizo mucha gracia la sugerencia y así se filmó. Y hasta el día de hoy es una de las escenas más populares de la película, homenajeada también en la segunda parte de la trilogía. También, como homenaje y guiño a “Star Wars” por parte de George Lucas, en el pozo de las almas, lugar donde se encuentra oculta el arca perdida, se pueden ver escritos unos jeroglíficos que representan a los robots C3PO y R2D2 en una columna ( en la segunda película, en tanto, la escena inicial transcurre en un bar llamado “Obi Wan”).

Una de las mejores sagas cinematográficas de la historia

El fulminante éxito de “Los Cazadores del Arca Perdida”, tanto en crítica como público, significó la realización de tres películas más. En 1985 se estrenó “Indiana Jones y el Templo de la perdición”, que comienza en Shangai en 1935, cuando Indy logra huir de unos mafiosos chinos, acompañado de un avispado niño japonés de 11 años, Short Round, y Willie Scott, una rubia, bella e histérica carabetera. Después de saltar de un avión sin piloto, los tres terminarán en la India, donde descubrirán la leyenda negra de un templo que practica un rito oscurantista y diabólico, que ha hecho desaparecer unas piedras sagradas y a todos los niños de las aldeas colindantes. Las escenas más recordadas de esta cinta son la pelea en el bar de Shangai, cuando Indy se protege en un gong gigante de una mortal ráfaga de ametralladoras, la persecución en las vagonetas en las minas ubicadas abajo del templo, la escena de los sacrificios humanos y la pelea final por las piedras sagradas en el puente colgante, además de la hilarante escena en que la hambrienta Willie, después de rechazar una sopa con ojos, una ensalada de cucarachas y un plato de serpientes vivas, es agasajada en una cena con un delicioso postre que resultan ser…sesos de mono.

En 1989 se estrenaría “Indiana Jones y la Última Cruzada”, que se abre con un acertado prólogo que nos muestra la juventud del héroe, encarnado por el fallecido actor River Phoenix, y los leit motivs que van a determinar su vida: su pasión por las reliquias, su fobia a las serpientes, su descubrimiento del látigo y su difícil y distante relación con su estricto padre. La película vuelve varias décadas después con los dos Jones, padre e hijo, que no sólo deberán limar las asperezas del pasado, sino que también deberán luchar contra los nazis que desean apoderarse del Cáliz Sagrado que usó Jesucristo en la última cena. La película destaca sobre todo por la química entre Harrison Ford y el actor que interpretó a su padre, el mítico Sean Connery (Spielberg lo contrató al ser un confeso seguidor de las cintas del agente 007). Y la cinta también descolla por varios momentos de antología como el combate arriba del tanque alemán en el desierto y las terribles pruebas que Indy debe sortear para conseguir por fin el Cáliz Sagrado, sin mencionar los logrados momentos de humor. Como cuando padre e hijo están atados espalda contra espalda en un castillo austríaco y la bella alemana que los traicionó le dice al oído a Indy que nunca olvidará la noche que pasaron juntos en Venecia, a lo que el padre, pensando que le hablan a él, le contesta “También fue un placer para mí”, revelándole sin querer a su hijo que también durmió con ella. O cuando Indy, disfrazado de oficial alemán, recibe un autógrafo del mismísimo Adolph Hitler, o cómo se encoleriza cuando su padre insiste en llamarlo por su verdadero nombre: Junior.

19 años después de esta cinta, en el año 2008, Spielberg, Lucas y Ford se reunirían de nuevo para filmar “Indiana Jones y el reino de la Calavera de Cristal”, una cinta ambientada en los primeros años de la guerra fría, con experimentos nucleares, donde Indy termina, en un pie de guión bastante forzado, relacionándose con el fenómeno Ovni y los extraterrestres. Sin ser una mala película, palidece totalmente con respecto a la trilogía original, especialmente por el uso excesivo de efectos especiales (algo que también “mató” a los primeras películas de la segunda trilogía de “Star Wars”), aunque se rescata de todos modos ver de nuevo a Ford, con sus arrugas y todo, haciendo de las suyas y reencontrándose de nuevo con su amada Marion.

El cine de Indiana Jones, más allá de la inolvidable marcha musical de John Williams, el ritmo trepidante de la acción y un actor con un gran carisma, reivindicó y reinventó el cine clásico de aventuras con el que crecieron sus dos creadores. Las películas de este entrañable profesor-arqueólogo-aventurero impactaron porque mezclaron por igual una cadena de momentos conmovedores, ya fuera recurriendo al asombro, humor, amor y espanto. Se transformaron, al igual que la trilogía original de “Star Wars” y en la saga de “Volver al Futuro”, en parte indisoluble e inseparable de nuestra infancia. Por ello bien vale quedarse con una de las escenas más bellamente filmadas de toda la saga, cuando en la última escena de “Indiana Jones y la Última Cruzada”, cuatro jinetes (Indiana Jones, su padre, Marcus Brody y Sallah) cabalgan en el atardecer hacia el infinito horizonte, al ritmo de la “Marcha de los cazadores” de John Williams. Es una postal que equivale a un viaje a la eternidad, a la memoria colectiva de sucesivas generaciones de cinéfilos, de uno de los héroes cinematográficos más notables e inolvidables de los años 80’.

Mejores escenas de “Los cazadores del Arca Perdida”:

 

Trailer “Indiana Jones y el templo de la perdición”:

 

Trailer “Indiana Jones y la última Cruzada”:

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