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La masacre de la Plaza Tiananmen: A 25 años de una tragedia que impactó al mundo

Hace 25 años, miles de estudiantes, obreros e intelectuales protestaron en Pekín y otras ciudades chinas pidiendo más libertades. Pero fueron sofocados por el gobierno a sangre y fuego.

Guía de: Los 80

A finales de 1986 y principios de 1987 diversas manifestaciones estudiantiles sacudieron a la llamada República Popular China, pero el gobierno logró aplacarlas. Sin embargo, en 1989 el descontento comenzó a crecer de nuevo. Miles de estudiantes, intelectuales y obreros ya estaban convencidos de varias cosas: el gobierno del Partido Comunista Chino (PCC) era demasiado represivo y corrupto, se coartaban las libertades y derechos ciudadanos y las reformas económicas habían disparado la inflación y el desempleo.

Pero fue el fallecimiento de Hu Yaobang, ex secretario general del PCC, el que apresuró todas las cosas. Yaobang había sido el único miembro del partido que defendió a los estudiantes que protestaron en 1986, lo que le ocasionó su expulsión del Politburó, y su fallecimiento, por causas poco claras, causó una desazón general. Por ello, en su conmemoración comenzaba a palparse cierto resquemor hacia la supremacía gobernante. El líder Deng Xiaoping, presidente de la Comisión Militar Central de la República Popular China, fue visto como el responsable de la muerte de Yaobang, y sobre él se dirigieron las primeras protestas.

Tiananmen

Foto: Agencias

Esta imagen es un ícono de las protestas en Tiananmen.

Las protestas crecieron aún más cuando los estudiantes se enteraron que los medios de comunicación chinos, dirigidos desde el mismo gobierno, acusaban a los estudiantes de “crear tumultos”. Así que el 29 de abril fueron 50 mil los estudiantes que salieron a protestar a las calles de Pekín.

A diferencia de las protestas de 1986, cuando los estudiantes y los intelectuales también habían salido a la calle pidiendo más libertad, ahora se les unieron los trabajadores urbanos. De ese modo, en mayo, aproximadamente 100 mil estudiantes y obreros marcharon en Pekín pidiendo reformas para la libertad de expresión y un diálogo formal entre las autoridades y los representantes de los estudiantes. Más tarde, un grupo de estudiantes inició una huelga de hambre en la Plaza Tiananmen. El gobierno sólo se limitó a rechazar la propuesta de diálogo. Pero esta huelga de hambre resultaría clave en el desarrollo del conflicto. Desde entonces y hasta el 4 de junio, los estudiantes no abandonarían la plaza.

Los líderes de las protestas sabían que ante la inminente visita del líder ruso Mikhail Gorbachov a Pekín, el gobierno no iba a reprimir a los ciudadanos ni antes ni durante la cumbre. Pese a los intentos conciliadores del ministro Zhao Ziyang y a las amenazas de Li Peng, otro de los jerarcas del PC chino, los estudiantes no abandonaron la plaza y la cumbre resultó un cuasi fiasco, con el gobierno intentando por todos los medios de que el premier ruso no se percatara de las protestas que conmocionaban a la capital china (las protestas y las huelgas habían empezado en muchas universidades de otras ciudades, desde donde viajaron muchos estudiantes a Pekín para unirse a las manifestaciones).

Comienza la represión

Zhao Ziyang apoyaba muchas de las reivindicaciones de los estudiantes, especialmente las concernientes a la corrupción. Y estaba fuertemente a favor de una aproximación suave a los manifestantes, mientras que el implacable Li Peng se mostraba partidario del uso por la fuerza. Aunque el gobierno chino declaró la ley marcial el 20 de mayo, las manifestaciones continuaron. La huelga de hambre se aproximaba al fin de la tercera semana, así que el gobierno decidió tomar el toro por las astas. Tras una deliberación entre los líderes del PCC, se ordenó el uso de la fuerza militar para resolver la crisis, y Zhao Ziyang fue despojado del liderazgo político como resultado de su apoyo a los manifestantes.

Los soldados y tanques de las divisiones 27 y 28 del Ejército Popular de Liberación fueron enviados para tomar control de Pekín. La entrada de las tropas recibió la oposición de muchos ciudadanos, quienes construyeron grandes barricadas en las carreteras que demoraron el avance de los tanques, pero la plaza de Tiananmen quedó vacía en la noche del 4 de junio por decisión de los propios manifestantes. El combate continuó en las calles que rodeaban la plaza, con los manifestantes avanzando repetidamente hacia las tropas armadas del Ejército Popular de Liberación, que respondió con fuego automático.

En su libro “Red China Blues”, Jan Wong describió cómo varias personas murieron en el interior de sus casas debido a balas perdidas, lo que sugiere que hubo un agresivo despliegue militar en contra de la población civil. La matanza continuó al día siguiente en los alrededores de Tiananmen, a plena luz del día. Jan Wong, desde la ventana de su hotel, hablaba de ráfagas de metralleta hasta bien entrada la tarde del 4 de junio, donde eran asesinados niños, jóvenes en bicicleta y cualquiera que pasara por allí.

El número de muertos y heridos que hubo ese día sigue siendo un secreto de estado en China. Un funcionario no identificado de la Cruz Roja china aseguró que hubo 2.600 muertos y 2 mil ciudadanos heridos, mientras que los reporteros extranjeros que estaban en Pekín afirmaron que habían muerto al menos 3 mil personas. La inteligencia estadounidense, en tanto, estimó entre 180 y 500 la cantidad de muertos, lo que concordó con las estimaciones del gobierno chino. Después de la disolución de las protestas de Pekín el 4 de junio, éstas continuaron en gran parte de China durante unos días y el gobierno fue incapaz de acabar con estas protestas sin la pérdida de un número significativo de vidas.

Muchos líderes obreros que fueron arrestados en Pekín fueron de inmediato juzgados y ejecutados, pero los líderes estudiantiles, muchos de los cuales provenían de familias relativamente influyentes, recibieron sentencias mucho más suaves (Wang Dan, el líder estudiantil que encabezaba la lista de los más buscados, purgó solamente siete años en prisión).

La impactante imagen del solitario “Hombre del tanque”

Sin duda que la “postal” más reveladora e impactante de los sangrientos sucesos de la plaza Tiananmen, y que dio la vuelta al mundo, fue la famosa imagen del joven opositor enfrentando sólo y desafiante a una columna de tanques (La foto de esa escena obtendría posteriormente el premio World Press Photo a la mejor fotografía periodística del año). La identidad de este joven, elegido por la revista Time como una de las 100 personas más influyentes del siglo XX y que después de impedir el avance de los tanques durante varios minutos fue sacado del lugar por sus propios compañeros, sigue siendo un misterio. El escritor canadiense William Bell aseguró que se llamaba Wang Aimin y que fue ejecutado el 9 de junio, mientras que Bruce Herschensohn, miembro especial del equipo del presidente Ronald Reagan, aseguró que fue ejecutado catorce días después de la revuelta por un pelotón de fusilamiento.

A 25 años de estos estremecedores sucesos, bautizados por algunos como “La Primavera de Pekín”, el Partido Comunista Chino consiguió instaurar un silencio absoluto en la China continental sobre la sangrienta represión en los alrededores de la plaza Tiananmen. Varios intelectuales disidentes chinos aseguran, de hecho, que la matanza de Tiananmen está tan censurada en China que las generaciones nacidas en las décadas de 1980 y 1990 desconocen por completo que el actual régimen comunista ordenó al ejército que disparara contra cientos de estudiantes, obreros y ciudadanos desarmados en 1989.

El “Hombre del tanque” en la plaza Tiananmen:

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