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Marcelo Barticciotto y su historia: de jugador desconocido a ídolo absoluto de Colo Colo

En 1988 un joven jugador argentino llegó sin grandes expectativas al club popular. En los años siguientes se transformaría en uno de los mejores delanteros del fútbol chileno.

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Cuenta la leyenda que en 1988, Manuel Pellegrini, el mismo y reputado técnico que hoy triunfa en Europa y que ese año debutaba como entrenador en la “U”, necesitaba reforzar a la escuadra azul, pero dudaba entre traer un delantero extranjero o un arquero. Desde Argentina, tierra siempre pródiga en talentos futboleros, le llegó un doble ofrecimiento de dos jugadores, ambos de las filas de Huracán, equipo que por entonces jugaba en la división de ascenso trasandina.

El arquero era Héctor Georgetti y el delantero era un joven delantero de 21 años llamado Marcelo Barticciotto. Pellegrini, viendo las necesidades defensivas de su equipo, prefirió fichar al portero, descartando al atacante. Fue uno de los pocos yerros que el técnico cometería en su carrera como entrenador pues, por esos imponderables que tiene la vida, Barticciotto terminaría firmando en Colo Colo, el club archirrival de toda la vida de la “U” y que por esos años era dirigido por Arturo Salah, ex jugador azul y gran amigo del mismo Pellegrini.

Marcelo Barticciotto

Foto: Sergio López

Pero los comienzos no fueron nada de fáciles, tal como relata el mismo Barticciotto: “Me vine solo y fue terrible, porque estaba de novio desde los 15 años. Cuando me dijeron que tenía una oportunidad en Chile fue como que me hablaran de Japón, porque nunca había salido de Argentina. Además nos llegaban las noticias de la dictadura de Pinochet, un desastre. Cuando le conté a mi mamá, me dijo que cómo me iba a venir a Chile, con todas las cosas que estaban pasando. Era el año 1988. Los muchachos en Colo Colo, en todo caso, me recibieron super bien. Igual yo venía con un corte de pelo como Gustavo Cerati, porque era fanático de los Soda Stereo. Después me dijeron que cuando me vieron llegar, con mi corte de pelo y mi ropa moderna, comentaron: ¿y este pelotudo qué va a jugar a la pelota? Pero pese al buen recibimiento de los muchachos, a los tres meses le dije a Arturo Salah que quería irme y volver a Argentina. Arturo no lo podía creer. Yo llegué y Colo Colo estaba último y ahora estábamos remontando. Entonces me recomendó un sicólogo. Fue por él que continué mi carrera; él me dijo, si no querés venir a entrenar, no vengas. Para ayudarme, Arturo me dejó traer a mi hermano, quien hasta entrenaba, se concentraba y viajaba con nosotros, y el club le pagaba para que yo no estuviera solo”.

Comienza la consagración

Gracias al apoyo del club y a sus innatas condiciones futbolísticas (habilidoso, gambeteador, rapidísimo, disparo con ambas piernas, óptima visión panorámica de la cancha) Barticciotto comenzó a rendir y a meterse de a poco en el corazón de la exigente hinchada alba. Además de marcar el primer gol oficial en el inaugurado Estadio Monumental (ante Peñarol de Uruguay), con él en la cancha Colo Colo ganó tres campeonatos nacionales, 3 torneos de apertura y tres títulos internacionales, incluyendo la anhelada Copa Libertadores de 1991, torneo donde anotó tres tantos, entre los cuales figura el recordado gol que le marcó a Boca Juniors en la semifinal.

Minutos antes del partido final de ese torneo continental, ante Olimpia de Paraguay, Barticciotto, a quien la fanaticada alba comenzó a llamar simplemente “Barti”, se tomó la libertad de escribir y leerles una emotiva carta donde animaba a sus compañeros a hacer un último esfuerzo para ganar la esquiva Copa Libertadores.

“Queremos ser campeones por nosotros y por nuestras familias. Como una recompensa íntima para tantos sacrificios. Y queremos también ser campeones por esa gente que llena los estadios y es la que hace cualquier esfuerzo por estar alentándonos. Pero, lo que yo quería decirles, es otra cosa. Decirles que es maravilloso que, en este camarín, haya muchos chilenos, un yugoslavo y nosotros, los cuatro argentinos… y que eso a nadie le importe. Porque el haber nacido en tal o cual territorio es otra demostración de la grandeza de Dios, que supo distribuirnos para aprovechar de mejor manera todas las riquezas de la tierra. Chilenos, argentinos, yugoslavos, lo que somos todos es… HERMANOS…; y eso no es verso. Es por este grupo que, con toda modestia y respeto, quiero pedirles esta noche… el último esfuerzo. Tenemos que ser campeones. Porque puede que jamás volvamos a estar juntos. Y obtener ese logro, en otra institución y con otra gente, no sería lo mismo. Tiene que ser hoy… y ahora. Por mí, por nosotros, por ustedes. Por ese compañero que tendremos en la cancha y por aquel que estará jugando igual, en la banca o en las tribunas. Eso es lo que quería decirles muchachos. Gracias por haberlos conocido. Por haberme permitido ser uno más de ustedes. Y porque juntos, esta noche daremos la vuelta olímpica como campeones de América”.

En 1993, cuando ya había ganado todo en Chile (sólo faltó la Copa Intercontinental, que Colo Colo perdió ante Estrella Roja de Belgrado), Marcelo Barticciotto fue vendido al América de México. La campaña del equipo azteca no fue buena, lo que sumado a un cuadro depresivo del jugador, gatilló su regreso a Chile. Ante el aparente desinterés de Colo Colo, fue repatriado por Universidad Católica. Sin embargo, en un comentado partido, mientras jugaba por los cruzados ante su ex equipo -y cuyo resultado le significaría a Colo Colo la eliminación de la Copa Libertadores- Barticciotto le marcó un gol a los albos. En ese momento el jugador exteriorizó todos sus sentimientos. No sólo no quiso celebrar el gol, sino que bajó la cabeza, triste y apesadumbrado, ajeno a los abrazos que le prodigaban sus nuevos compañeros. “Hubiera preferido no hacerle un gol al club de mis amores”, afirmaría tiempo después. Esa actitud, según se afirman entre los comidillos futboleros, le costó la salida de la UC.

En 1996 se produjo su esperado retorno a Colo Colo, donde volvió a ser el de antes, consiguiendo tres nuevos campeonatos nacionales, además de una Copa Chile. El 7 de abril de 1988, además, obtuvo la nacionalidad por gracia de parte del Senado de Chile.

En 2002, ya con 35 años, consiguió su séptimo título nacional con los albos (junto con Leonel Sánchez, Jaime Pizarro, David Henríquez y Raúl Ormeño es el segundo jugador con más torneos nacionales obtenidos. El primero es Luis Mena, con 10).

El 11 de enero del 2003 Marcelo Pablo Barticciotto Cicaré, conocido afectuosamente por los hinchas como “Barti”, el mismo que en 1988 se quería ir de vuelta a Argentina porque se sentía solo, se retiró para siempre de las canchas en el Estadio Monumental ante una multitud de 50 mil agradecidos hinchas. Convertido a esas alturas en ídolo absoluto de Colo Colo, Barticciotto regresaría al club en el 2008 como técnico, año en que obtuvo el campeonato de clausura. Sin embargo, el año 2009, después de una irregular campaña y al distanciarse con parte de la dirigencia y con algunos jugadores (que fueron acusados por los hinchas de “hacerle la cama” o jugar para atrás), presentaría posteriormente su renuncia indeclinable.

En la actualidad Marcelo Barticciotto, quien se ha enfrentado públicamente en numerosas ocasiones con Blanco y Negro S.A., la actual concesionaria dueña de Colo Colo (“le quitaron el club a la gente y sólo vinieron a hacer negocios”, ha dicho), es comentarista deportivo de una radio capitalina, profesión que lo ha obligado a visitar semana por medio su querido estadio Monumental. Por supuesto, siempre que asoma la cara por la tribuna ocurre lo previsible. Cada vez que Colo Colo marca un gol los hinchas quieren celebrar con él. “Cada vez que voy al Monumental pasa eso y le agradezco a Dios el cariño que me dan. Pero no me sorprende porque Colo Colo es mi casa y yo soy parte de su historia”. Palabra de ídolo. Palabra del “Barti”.

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