Un chileno en Wrestlemania XXX: Yo estuve el día que cambió la lucha para siempre

Para terminar el análisis de Wrestlemania, tendremos el análisis de un chileno que tuvo la suerte y el privilegio de estar el día que cambió la Lucha Libre para siempre.

Guía de: Lucha Libre

Carlos Castro es un chileno de Santiago, que vive hace casi dos años en Dallas, estado de Texas en Estados Unidos. Con su esposa, planearon sus vacaciones de este año para ir a New Orleans a Wrestlemania XXX, Carlos para cumplir sus sueños de niño de ver a figuras como Triple H y el Undertaker, su esposa para conocer a CM Punk, aunque lamentablemente se tuvo que conformar con Roman Reigns.

chileno en Wrestlemania

Foto: Gentileza Carlos Castro

Lo que Carlos nunca pensó, es que sería parte de la historia, asistiendo al momento más electrizante de la historia de Wrestlemania: el día en que El Enterrador perdió su racha.

Conversé con Carlos para que me contara como se vive un Wrestlemania por dentro, y acá están sus impresiones.

¿Cómo viviste la previa?

chileno en Wrestlemania

Foto: Gentileza Carlos Castro

Llegué el viernes 4 casi de noche a New Orleans, sólo para darme cuenta que más de la mitad de la gente que estaba en el hostal en el que nos quedamos con Valentina iba a WMXXX. Muchos con poleras, gorros, ropa, etc, digamos que ambiente había.  Partimos el Domingo a la ciudad a tomar desayuno, pasear y esperar el gran momento, y todo era ambiente WMXXX: la gente en las calles se saludaba, se tomaba fotos y se notaba la emoción. Nos dieron el dato del hotel donde estaban las superestrellas y partimos para allá: Scott Hall, el Big Show, Ricardo Rodriguez, Aksana, Jim Duggan, David Otunga, X-Pac, Naomi, Cameron fueron los que pudimos ver y tomar fotos. Pero lo mejor fue Mr. T, quien se acercó a tomarse fotos, firmar autógrafos e incluso regalar juguetes, de los que tenemos uno.

Y en el Estadio, ¿qué tal el ambiente?

chileno en Wrestlemania

Foto: Gentileza Carlos Castro

Ya en la Champions Square, a un costado del Superdome, la gente disfrazada, con los títulos y cuanta cosa se les ocurría, le daban todo el sabor al momento. Mientras esperábamos, veíamos WMXXVII por las pantallas que instalaron en la plaza y conversábamos con la gente. Un tipo se casó usando el cinturón de la Attitude Era, sus padrinos con el resto de los cinturones y otros tipos disfrazados como los 3 “Hogans”. La escenografía era gigante, en mi opinión, sólo comparable en tamaño con la de Roger Waters y el último tour de The Wall. Le pusieron mente y sudor en el diseño y ejecución y se notó.  El estadio es gigante, pero como todo estadio gringo, no importa si estás en la ringside o en el 6º piso como yo, todos ven y ven bien.

Uno de los momentos más importantes son las entradas de los luchadores. ¿Cómo la viviste?

La experiencia visual y auditiva fue fantástica: los juegos de luces, pirotecnia, las entradas y salidas de los luchadores fue impecable. Personalmente, las que más me impactaron fueron las de HHH, Undertaker y Bray Wyatt. Y la pirotecnia final con el papel picado para la celebración de Daniel Bryan fue simplemente digna de año nuevo en Valparaíso. Enorme.

Cuéntanos del momento en que se acabó la racha.

chileno en Wrestlemania

Foto: Gentileza Carlos Castro

Es difícil hablar de esta lucha de la cual ya se ha dicho tanto. Claramente tuvo dos partes: desde las entradas hasta la cuenta de 2 del tercer F5 y después de eso.  En la primera etapa fue una lucha lenta, pero muy emotiva. Ver y saber que Lesnar podía destruir a un luchador veterano como Taker hacía que cada golpe le doliera a uno mismo. Los movimientos del Undertaker eran los mismos de sus luchas de WM, pero siempre es agradable ver que los hace. El tercer F5 se vio mal, feo, casi un botch, la cuenta se “sintió” extraña, como si el árbitro no quisiera contar hasta 3. Por cada palmazo en la lona el público enmudecía como presintiendo lo que venía.

Y en el tercero el silencio fue impresionante y después un murmullo nervioso y confuso. Lesnar y Heyman celebraban, pero Justin Roberts no decía nada. El momento fue  eterno hasta que dijo que el ganador era Lesnar y pasó como la canción “Todo se derrumbó”, el último baluarte de WM cayó de una manera muy poco agraciada. Personalmente hubiera preferido algo más “pomposo” o con más emoción, pero WWE lo dispuso así. El abucheo a Lesnar y la ovación de despedida al Taker quedarán de recuerdos coronados por el 21-1 en las pantallas. El tiempo dirá que fue lo que realmente pasó y porque, pero si efectivamente Taker dio un paso al costado voluntariamente es lo más loable que se ha visto en años en la WWE y lo aplaudiría de pié nuevamente.

¿Alguna reflexión más al final?

La celebración final fue, tal como decía antes, como celebración de año nuevo. A fin de cuentas nos fuimos felices con un gran espectáculo,  que si hubiese sido un evento aislado hubiera sido fantástico, pero que creo que no trató bien las historias y sus consecuencias. ¿La experiencia? Si tienes la oportunidad de vivirla, no dudes en hacerlo. Vale la pena.

Nota: Un agradecimiento gigante a Carlos por su tiempo y buena onda para compartir su experiencia. Lo mismo para Diego Lazo que también estuvo en New Orleans y prestó su tiempo y colaboración al TeamWWEChile.

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