Artesanas de Rari: Tejiendo historias con crin de caballo

Objetos que miden entre 7 y 12 milímetros de altura, y que al ser desarrollados con una materia prima tan fina requieren de mucho talento y minuciosidad.

Guía de: Manualidades y Artesanía

Rari es una pequeña localidad ubicada a 22 kilómetros de la ciudad de Linares, al centro-sur de Chile, allí hace más de 200 años se teje una historia que se va transmitiendo de generación en generación de mujeres artesanas. Ellas poseen un conocimiento, una técnica artesanal única en el mundo, el arte de tejer pero no con una materia prima cualquiera, sino nada menos que con crin del caballo.

Se cree que este conocimiento derivó originalmente de la cestería, cuya técnica es similar, pero en este caso reducida a su mínima expresión en tamaño, dado que se trata de objetos que miden entre 7 y 12 milímetros de altura, y que al ser desarrollados con una materia prima tan fina requieren de mucho talento y minuciosidad.

El proceso comienza con la obtención de la cola del caballo que proviene de los mataderos. Luego de un lavado meticuloso se procede al peinado y teñido del crin. El  trabajo se construye urdiendo en fibra vegetal que luego sostendrá la trama de fibra animal.  Para desarrollar sus objetos la imaginación es infinita, de ese modo podemos encontrar las mariposas características, flores, brujitas, libélulas, flores, sombreros, canastos, y lo que la creadora vaya diseñando. Lo fascinante es el aspecto traslúcido que tiene el material que permite apreciar la habilidad de las artesanas.

Las niñas de Rari comienzan su aprendizaje a los 5 años con una redondela simple. Su aprendizaje continúa hasta que dominan la totalidad del proceso.

Las  abuelas y madres de Rari han transmitido a sus descendientes esta hermosa artesanía, así es cómo podemos apreciar sutiles diferencias entre unas y otras, que no es otra cosa que su propia inclinación y diseño.

Son muchas las mujeres valiosas de esta comunidad, y para transmitirles un sentimiento les cito las palabras de María Ignacia Ibarra, postuladora de la comunidad  “algo que no se puede dejar de lado, es la imagen en las tardes de verano, bajo la sombra de viejos parrones, al alero de acogedores corredores, o en el invierno rodeando el brasero, con el mate y el pan caliente o la tortilla de rescoldo, o cuando desde el camino se observa a estas artistas silenciosas urdiendo la más increíble gama de bellas figuritas”.

Los invito a apreciar este conmovedor video de las increíbles mujeres de Rari, que les permitirá apreciar la técnica que hoy tiene un valor histórico nacional que nos enorgullece.

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