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Jardines secos: Edificios de Santiago invierten en innovadora propuesta para ahorrar agua

Ante la escasez hídrica, los jardines secos permiten ahorrar agua y dinero en el mediano plazo.

Mantener un jardín implica tiempo, esfuerzo y dinero. Ante la escasez hídrica, están surgiendo nuevas opciones para optimizar el uso del agua y ahorrar en el mediano plazo.

En Chile, muchos edificios del Gran Santiago están comenzando a cambiar los jardines tradicionales por jardines secos, una transformación que requiere tanto inversión como una nueva mentalidad, pero que promete grandes ventajas.

jardines secos

En diálogo con LUN, el administrador Ítalo Lamas explicó que los jardines en Las Condes pueden tener entre 200 y 4000 m2. En invierno, regar las plantas dos veces a la semana es suficiente, pero en verano, es preciso regar dos veces por día para que las plantas no se mueran. Una forma de ahorrar es regar de noche.

En los jardines más pequeños, este nivel de riego durante los meses de calor puede significar un gasto de $500.000, sumados a los $300.000 que suele costar el mantenimiento mensual de un jardín.

Los jardines secos vienen a proponer una alternativa mucho más ecológica que, si bien no es más económica al principio, sí permite ahorrar dinero en el mediano y largo plazo, tanto en agua como en mantenimiento. El costo de un jardín seco, sostiene Lamas, ronda entre los $6.000.000 y $8.000.000.

Ricardo Peña, paisajista y dueño de Operación Jardín Chile, comenta al mismo medio que uno de los cambios que se está implementando es quitar el pasto de las zonas en donde solo tiene un fin decorativo. En su lugar, coloca plantas ornamentales que consumen mucha menos agua. Además, les agrega mulch, una madera triturada que ayuda a mantenerlas húmedas.

Según Peña, el costo por metro cuadrado es de unos $4.500, mientras que el pasto para una superficie similar cuesta entre $3.000 y $3.500. El consumo de agua baja drásticamente: en verano, en lugar de regar todos los días, se hace solo dos veces por semana.

Para el paisajista, no solo se trata de invertir dinero, sino de ir hacia un cambio de mentalidad. “La gente va a tomar consciencia cuando empiecen a racionalizar el agua”, asegura. “Cuesta mucho romper el paradigma de que si no hay pasto, no hay jardín”, agrega.

Fernando Heymman, arquitecto y dueño de Jardín Seco, afirma que el ahorro al pasar de un jardín tradicional a uno seco puede ser de hasta un 70%. Para crear estos novedosos jardines, usa suculentas, rosas, lavandas, pero también piedras, gravillas, mulch y pasto sintético.

El costo, admite, es alto. Pero el ahorro a largo plazo también lo es: junto con el menor consumo de agua, el mantenimiento de los jardines deja de ser quincenal o mensual, para ser semestral e incluso anual.

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