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Peligro de derrumbe: No juguemos al “gallito” en nuestra relación

La frustración es caldo de cultivo para el tan peligroso desgaste de la pareja.

Guía de: Parejas

Antes de comenzar vamos a definir la palabra “gallito”: Es aquel juego donde frente a otra persona ponemos nuestros codos en la mesa y probamos nuestras fuerzas, resultando ganador aquel más fuerte y más tozudo, doblegando el brazo del contendor.

Quiero contarles que muchos de ustedes sin darse cuenta lo han jugado en más de una oportunidad con su pareja, tanto en situaciones domésticas como en decisiones coyunturales que han enfrentado y, sin darnos cuenta, casi de manera automática, frente a una controversia comenzamos este “gallito” , poniendo todos nuestros argumentos, herramientas comunicacionales y hasta físicas ( ej: golpes en la mesa, gritos u otros elementos psicológicos  para “convencer” al otro de algo, mientras que  el otro, por su parte,  hace lo mismo y claro, por consiguiente, alguien pierde, cediendo y por último… “habemus ganador!!!”.

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El único problema es que el ganador está tan feliz por su triunfo que no alcanza a darse cuenta que el contendor es nada más ni nada menos que la persona que se supone que más ama y la más importante en su vida y esa persona está ABSOLUTAMENTE FRUSTRADA

Acá hay que detenernos y entender algo fundamental en la  relación de pareja: “CUANDO EN UNA PAREJA ALGUNO DE LOS DOS PIERDE EN UN GALLITO, PERDERÁ LA PAREJA”, ya que, la frustración es caldo de cultivo para el tan peligroso desgaste de la pareja. ¿Cómo solucionarlo?

Primero, llevando al consciente la importancia de no hacer gallitos, segundo, debemos comenzar a pensar en dos y dejar los individualismos de lado, este  punto es uno de los más difíciles de integrar a la relación, ya que es un trabajo diario y consciente. Lo anterior porque durante muchos años hemos decidido individualmente y, por último, incluir en una situación de controversia la palabra “NEGOCIACIÓN” para llegar a un consenso y dejar a ambas partes tranquilas.

Por otro lado, podría darse que no exista posibilidad de “negociación”, ¿qué hacemos?, debemos buscar a un tercero, validado por ambas partes, que sea objetivo y ayude para la mejor toma de decisión y solucionar la controversia.

Aunque no lo crean, vivimos haciendo gallitos inconscientes y estos yo los defino como temblores de bajos grados Richter, aquellos que casi no los sentimos  pero que, claramente, luego de muchos de estos podríamos obtener un derrumbe mortal de la relación. Mucho cuidado con estos, la invitación es a incluir esa maravillosa palabra llamada “negociación” que salvará a la relación de ese tan peligroso desgaste de material.

Un abrazo, Paula Rodríguez F – Coach Relacional de Parejas

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