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¿Cuál es el infierno de Sinéad O´Connor? El mundo se paralizó por temor a suicidio

La bella cantante de los 90s no puede salir de una eterna pesadilla: estuvo un día desaparecida y la policía temió encontrarla sin vida; escándalos, cartas suicidas y mucho pero mucho dolor

Guía de: Rock

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Cómo empezar. O mejor, cuándo empezó todo. La cantante irlandesa Sinéad O´Connor no puede salir. Toda la jornada de ayer el mundo entero temió lo peor. Sinéad, quien en diciembre último anticipó su suicidio, estuvo 24 horas desaparecida con toda la policía de Chicago buscándola; el planeta temía por ella.

Su nombre dejó hace mucho de ser noticia por su arte. En términos populares, todo comenzó una noche de 1992: Sinéad rompió una foto del Papa Juan Pablo II en protesta a los abusos cometidos por curas protegidos por la Iglesia. La cantante se presentó días después en Nueva York y la silbatina más feroz cayó sobre ella. Guioteca recordó pocos meses atrás aquella anécdota y el artículo se viralizó de tal modo que llegó al medio millón de lectores, 50.000 compartidas y miles de comentarios en pocos días: la gente aún la recuerda, muchos la admiran, otros no pueden perdonarla, aun hoy, casi veinticinco años después.

Lee el artículo viralizado de Guioteca: “Escándalo histórico: La noche que terminó la carrera de Sinéad O´Connor por enfrentar a la Iglesia

Pero el asunto sólo empezó allí para el gran público. Sinéad proviene de barriadas durísimas de un país complejo, vivió una infancia de golpes y maltratos y su mente… su mente pagó un costo.

Según su amiga cantante Mary Coughlan, Sinéad estaba bajo tratamiento médico a fines del año pasado. En noviembre su bipolaridad se agravó. Revindicó el derecho a su muerte por la red social facebook. Se distanció de su hermana y consideró “muertos” a sus hijos.

El trastornó bipolar le fue diagnosticado en 2003, treinta y siete años después de haber nacido en la Irlanda Católica en una familia en la que sufrió maltratos y violencia física y verbal de parte de su madre, hechos corroborados por su hermano Joseph. La adolescencia la encontró robando en repetidas oportunidades y visitando reformatorios aberrantes. En 1983 su padre la internó en una institución no religiosa y tras la muerte de su nefasta madre, la joven artista huyó hacia Londres, donde alcanzó la fama mundial, se casó y tuvo su primer hijo. Aquella etapa concluyó la noche de la silbatina.

El tiempo la encontró con nuevos maridos e hijos, batallas por tenencias y la obsesión por la religión. Intentó suicidarse en su trigésimo cumpleaños. Y en diciembre último escribió en facebook que se había tomado largas dosis de pastillas para quitarse la vida. “Quiero mi derecho a morir”, había publicado. La hallaron tras una búsqueda desesperada. Igual que sucedió ayer.

El mundo entero se movilizó. Sinéad salió de su casa el domingo por la noche y estuvo desaparecida veinticuatro horas. En su muro dejó un mensaje a su hijo Jack: “No abandones a tu hermano o a cualquiera de mis hijos de nuevo. Lo que le has hecho es literalmente criminal”. Hoy, Sinéad respira. Lo que no halla es la paz.

Esta es una muestra de su genialidad, cuando el infierno aún no se apoderaba de ella. Nothing Compares 2 U:

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