Estilos Futbolísticos en la Roja (II): Fernando Riera vs. Luis Alamos

El aporte de Luis Tirado en su estancia en el seleccionado influyó en quienes son considerados los dos más importantes técnicos de la Selección Nacional.

Guía de: Selección Chilena

En la primera entrega de esta serie sobre quienes han dirigido técnicamente a la Selección Chilena, se expuso que Luis Tirado es la piedra angular. Desde esa posición privilegiada, influyó en las generaciones siguientes, sobre todo en Fernando Riera y Luis Alamos.

Sin caer en la extrema rivalidad que hubo en el balompié argentino entre los defensores del lirismo de César Luis Menotti y el pragmatismo de Carlos Bilardo, hay diferencias de ópticas entre el Tata y el Zorro.

Riera_Alamos

Filosofía de trabajo. En un principio, ambos coincidieron bajo la palabra Proceso. Riera lo aplicó, firmemente, tanto en la Selección como en la mayoría de los clubes que dirigió, como lo registrado en el portugués Belenenses (1954-1957) y en Universidad de Chile.

Alamos encabezó el derrotero en las divisiones inferiores de la U, en la década de los 50, que constituyó el Ballet Azul. Bajo su tutela, se formaron –entre otros- Leonel Sánchez, Sergio Navarro, Luis Eyzaguirre y Carlos Contreras. Sin embargo, cuando estuvo a cargo de la Roja se enfrentó a la inmediatez de conseguir resultados como lo fue la definición para clasificar al Mundial de Inglaterra 1966; y asumir en el equipo a menos de un mes del comienzo de las Eliminatorias a Alemania 1974. También, en su etapa posterior tras su salida del primer elenco universitario como lo que vivió en Audax Italiano y Lota Schwager antes de tomar el mando en Colo Colo.

Sistema de juego. El Tata estableció, con su trabajo para el Mundial de 1962, el sistema 4-2-4 donde la defensa marcaba en zona. En la década siguiente, acorde a los tiempos, aplicó el 4-3-3 donde el volante por la derecha (nominalmente, el “8”) se dedicaba a la creación mientras que el izquierdo (el “10”) tenía más libertad para el enganche para iniciar el ataque. El tercer volante tenía la exclusiva labor de la contención, equilibrando el andamiaje en ese sector. Arriba, dos punteros más un centrodelantero. Había una evolución hacia el 4-4-2 cuando se enviaba a un centrocampista más para asegurar un resultado. O sea, dos Líneas de Cuatro bien ubicadas para evitar el amontonamiento en propia zona.

Riera también postulaba que era el rival el que debía preocuparse por cómo jugaba su equipo. Además, que “no puede haber un equipo sin orden y seguridad defensiva” rotando el balón buscando el resquicio para el ataque.

La formación que venció 1-0 a Yugoslavia, consiguiendo el tercer lugar en el Mundial de 1962. Arriba. De izquierda a derecha: Humberto Cruz, Raúl Sánchez, Eladio Rojas, Adán Godoy, Manuel Rodríguez y Luis Eyzaguirre. Abajo: Jaime Ramírez, Jorge Toro, Carlos Campos, Armando Tobar y Leonel Sánchez.

La formación que venció 1-0 a Yugoslavia, consiguiendo el tercer lugar en el Mundial de 1962. Arriba. De izquierda a derecha: Humberto Cruz, Raúl Sánchez, Eladio Rojas, Adán Godoy, Manuel Rodríguez y Luis Eyzaguirre. Abajo: Jaime Ramírez, Jorge Toro, Carlos Campos, Armando Tobar y Leonel Sánchez.

El Zorro privilegiaba la táctica y estrategia de acuerdo al antagonista de turno. Derivado de esto, sus elencos eran funcionales donde todos debían estar prestos para atacar y defender. No en vano, al hacer caso a esa ordenanza, Francisco Chamaco Valdés en el mítico Colo Colo 73, amén de sus habilitaciones, también trajinó y quitó desterrando la imagen que de él se tenía de un jugador cómodo.

Si bien no tenía un esquema fijo, en la zaga alineaba cuatro elementos donde los centrales tenían tareas específicas propias de un stopper y un líbero. Esto era el reflejo del equilibrio de técnica y fuerza que logró, por ejemplo, en Colo Colo con Leonel Herrera como el cazador del atacante contrario y Rafael González cuidando sus espaldas como último hombre. Pero al alinear en la Selección Chilena a Elías Figueroa y Alberto Quintano se apeló a la marcación mixta donde ambos colosos trocaban posiciones de acuerdo a las incidencias del juego. Esto da cuenta de la flexibilidad que aplicaba dependiendo de los elementos que tenía a su disposición.

Otro ejemplo, para el duelo con la Unión Soviética en Moscú, en septiembre de 1973, mandó a la cancha un 4-2-3-1 con los laterales contenidos, dos volantes de quite como primer eslabón antes de los defensas y Sergio Ahumada con Leonardo Véliz en mediocampo, escoltando a Chamaco Valdés, dejando como atacante neto a un solitario Carlos Caszely.

La formación base de la Roja que clasificó al Mundial de Alemania 74. De izquierda a derecha: Elías Figueroa, Alberto Quintano, Juan Olivares, Sergio Ahumada, Antonio Arias, Julio Crisosto, Juan Rodríguez, Juan Machuca, Carlos Caszely, Carlos Reinoso y Francisco Valdés.

La formación base de la Roja que clasificó al Mundial de Alemania 74. De izquierda a derecha: Elías Figueroa, Alberto Quintano, Juan Olivares, Sergio Ahumada, Antonio Arias, Julio Crisosto, Juan Rodríguez, Juan Machuca, Carlos Caszely, Carlos Reinoso y Francisco Valdés.

Logros. Con Luis Alamos en la banca, la Selección anotó dos clasificaciones mundialistas (Inglaterra 66 y Alemania 74), siendo el único técnico que ha dirigido a Chile en dos citas ecuménicas del balompié.

En el caso de Riera, el tercer lugar en el Mundial de 1962 –donde su ayudante técnico era… Luis Alamos- no sólo fue la culminación de los resultados obtenidos en cancha, sino que la profesionalización de un medio que hasta antes de la llegada del ex wing izquierdo de la UC en la Roja, en 1958, que lidiaba entre los intentos de quienes querían avanzar –como el ya mencionado Luis Tirado- y un amauterismo endémico.

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