Actriz Hannah Spearritt revela que aumentarse el busto casi le destruyó la vida

La actriz y cantante inglesa admitió que la intervención, con motivos estéticos, terminó en una pesadilla.

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Habrá que preguntarles a ellas. Habrá que indagar qué es lo que las hace fanáticas -más allá de lo obvio- de aumentarse el volumen de su busto. Porque si bien tenemos el caso de Kaley Cuoco, quien hace ya un tiempo supo asegurar que esa decisión fue “la mejor” que tomó en toda su vida, son también muchas las mujeres que terminan padeciendo efectos colaterales y secuelas de la intervención.

Y entre todas ellas, tenemos a otra actriz (y cantante): Hannah Spearritt. La inglesa que se volcó a la actuación (su primer gran papel fue en el show de la BBC “Casualty”) tras dejar el grupo de pop S Club 7, confesó lo mal que la pasó tras la operación.

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Lo hizo, en especial, “para crear conciencia” sobre lo peligroso que este procedimiento resulta, animándose a narrar lo que fueron “los peores 4 años de mi vida”. Spearritt se colocó implantes en 2013. Y durante los siguientes 6 meses, “mi pelo comenzó a caer de a mechones” y “comencé a dormir más y más, casi 22 horas por día”.

Ese fue solo el comienzo de una pesadilla que duró mucho más que una noche para la artista, quien recuerda que “no podía moverme de la cama porque me dolían los músculos. Perdí balance, estaba siempre congelada y con una “nube” en mi mente que hacía que no recuerde nada”.

Los síntomas derivaron en una desesperante situación que la puso delante de un psiquiatra que le prescribió una alta dosis del antipiléctico y analgésico Pregabalina.

Si bien esos dolores se fueron y la protagonista de “Primeval” (Invasores Primitivos) sintió que “recuperó su vida”, el calmante terminó siendo “pan para hoy y hambre para mañana” y, luego del tratamiento, “me sentí más enferma que antes”, detallando que “apenas podía caminar”.

Si todo esto ya huele a drama, hubo un problema aun mayor: la intérprete se negó a darse cuenta de que la causa de la enfermedad era su nuevo aspecto. En el medio, además. se peleó con su novio, Adam, quien inexplicablemente la amenazó con duros mensajes. Es posible que no haya podido soportar el precario estado de Spearritt.

Luego de gastar cerca de 150 mil dólares en diferentes médicos (cada uno con diferentes criterios), en 2015, recuperó parte de esos gastos gracias al contrato con la BBC. La experiencia tampoco fue fácil porque, según confesó, “memorizar una hoja con el guión me llevaba un día y una noche enteros”.

Al final el sufrimiento fue tal que, 1 año después, se sometió a otra operación, en un hospital de la localidad de Plymouth, ahora para retirarse los implantes. La mejora fue instantánea. “Mi temperatura subió a los valores normales y la fiebre, la fatiga y la ansiedad desaparecieron”.

Para 2017, su agente le comunicó sobre otra oferta de la señal que, en cierta forma, la ayudó a salir de sus infiernos. En este caso, fue para la telenovela “EastEnders”.

Una vez que todo terminó, Hannah les dio un consejo a las mujeres que están pensando o a punto de decidir colocarse implantes: “No quiero sonar alarmista. Solo averigüen los peligros que encierra aumentarse el busto y lean historias como la mía”.

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