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¿Cómo se juega tenis en pasto?

Una corta temporada de sólo cinco semanas tiene el ATP en pasto, que exige una variedad de destrezas para poder dominarla de forma perfecta.

El tenis tuvo sus orígenes en el pasto y el torneo más importante del mundo, Wimbledon, se juega en esa superficie. Sin embargo en la actualidad, por motivos de mantención, ha perdido relevancia en el circuito, que sólo tiene cinco semanas en esas canchas.

Eso también influye en las complicaciones que tienen la mayoría de los jugadores regulares en el circuito para desempeñarse en césped, ya que el tiempo de preparación es escaso y entre Roland Garros y Wimbledon apenas hay tres semanas.

El pasto provoca que los botes son mucho más bajos que en otras canchas, pero a la vez la pelota tiende a resbalar en el piso por lo que a ello se le suma velocidad, lo cual sirve para entender de entrada por qué es tan distante de la arcilla o incluso las canchas duras.

Jugar Pasto

Foto: EFE

El pasto provoca que los botes son mucho más bajos.

Otro punto que complica es el hecho del desgaste lógico que van teniendo las canchas de pasto con el correr de los días en las semanas de torneo, atentando contra la prolijidad del césped y así comienzan también a aparecer malos botes que obliga siempre a ir ajustando los movimientos.

Los golpes más favorecidos por estas condiciones con el servicio y la volea. Ante la dificultad de estar pegando casi siempre debajo de la cintura, y aprovechando también la rapidez de la pelota, el saque es clave y de hecho hasta principios de la década pasada, los torneos de pasto eran dominados casi exclusivamente por los potentes sacadores. Esto también alienta al trabajo de la volea para definir de la mejor manera los puntos.

Desde la base el slice es una muy buena arma porque su esencia es generar un tiro más arrastrado y con poco ritmo, lo cual lo acentúa el pasto, por lo que no sólo sirve para mantener peloteos sino también para atacar con subidas a la malla. Además se ven favorecidos los golpes más planos, ya que usar efectos como top spin pierde su objetivo al ser amainados por el tipo de cancha.

En términos físicos los tenistas deben estar preparados a estar bajando más que de costumbre las rodillas ya que, como planteamos anteriormente, los botes más bajos dejan la pelota a un nivel más bajo de la cintura. Además la velocidad obliga a tener rapidez de pies para ajustarse con tiempo y, además, para sortear las dificultades de un bote disparejo.

Pero psicológicamente también requiere desafíos. No es fácil enfrentar a grandes sacadores que ganan juegos en un dos por tres, sintiendo presión constante de mantener sus propios servicios. Así en general las chances de quiebre son mucho más escasas por lo que se necesita una mayor resistencia mental para aprovechar las oportunidades y reaccionar a tiempo porque los partidos se pueden ir en un abrir y cerrar de ojos.

De todas formas la evolución de la superficie, comenzando con Wimbledon en 2002, en el sentido de crecer el pasto de un modo que lo hace un poco más lento, ha permitido que los jugadores de fondo de cancha tengan más chances, y de hecho desde entonces los grandes dominadores del pasto son los mismos que mandan en canchas rápidas e incluso arcilla, algo impensado hace décadas atrás.

El pasto es sinónimo de tradición en el tenis y aunque es la superficie menos popular y más difícil de manejar, los cambios implementados han ayudado cada vez más a que los jugadores se sientan capacitados a ganar.

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