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El revés de Roger Federer: ¿Cómo mejoró este golpe que se convirtió en su arma letal?

Su revés luce más agresivo. Entérate de esta cualidad de "su majestad".

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Roger Federer es leyenda en vida. Es quizá, como se dijo una y mil veces, el mejor tenista de todos los tiempos. Muchos, en especial aquellos que vieron jugar a Jimmy Connors -ostenta el primer lugar en torneos ganados desde la creación de la ATP-, a Björn Borg o Rod Laver, entre otros, podrán discutir esta afirmación.

El suizo sorprendió -y se sorprendió a sí mismo- con una vuelta a las canchas, luego de una prolongada inactividad por lesión, inmejorable. Y una de las claves para que a sus 35 años luzca incluso más agresivo que antes de sus dolencias en su rodilla, se explica en su magnífico revés.

Pegando más adelante, casi de sobrepique (bote pronto) y con nueva raqueta, Federer logró en este 2017 el Abierto de Australia y los Masters 1000 de Indian Wells y Miami. Se lo ve más voraz y con más ganas que nunca.

Junto a su entrenador, el croata Ivan Ljubicic, perfeccionó este golpe de manera intensiva en las prácticas. Y el resultado es lo más parecido a un arma letal.

Lo sufren todos. Hasta Rafael Nadal, quien siempre presentó batalla y en muchas ocasiones se mostró más entero que el suizo desde el aspecto físico, sucumbió ante este “nuevo” Federer al caer con llamativa facilidad en la final de Miami por 6-3 y 6-4.

La mencionada lesión, sufrida mientras bañaba a sus hijos, podría haberlo desanimado. Porque ese es el efecto que le produciría a un ser humano “normal”. Pero a Federer, lejos de tirarlo abajo, lo fortaleció.

Ahora se saca duros escollos de encima, como Nick Kyrgios, quien llegó a semifinales de ese torneo con claras intenciones de desbancarlo.

Aun con actitudes infantiles -que de a poco va eliminando para dedicarse de lleno al tenis-, el australiano es sumamente peligroso. Y el flamante número 4 del mundo soportó el gran saque y los “palazos” de drive para superarlo en tres “tie-breaks” por 7-6 (9), 6-7 (9) y 7-6 (5) en poco más de 3 horas de juego.

Con 91 títulos a cuestas, “su majestad” anunció que probablemente, a excepción de Roland Garros, no juegue torneos en polvo de ladrillo. Las canchas duras son las indicadas para desenvolver el juego agresivo que está proponiendo. Al mismo tiempo, evitar un desgaste excesivo, a su edad, suena lógico.

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