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Tras una increíble serie de padecimientos, tenista no bajó los brazos y participó del US Open: Su emocionante historia

La estadounidense Allie Kiick debió soportar pasar por cuatro operaciones de rodilla, cáncer de piel y mononucleosis.

Guía de: Tenis

Muchas veces, los jugadores y jugadoras saltan a la pista para disputar un partido, y los espectadores no tienen en cuenta lo que debieron sortear para poder estar allí.

De todas formas, existen distintos grados de complejidad. Y en algunos casos, como el de la tenista estadounidense Allie Kiick, se trata de situaciones extremas, en los que -en el sentido más literal- está en juego la vida. La jugadora (250º en el ranking WTA) cayó en la fase preliminar del US Open, pero el resultado es anecdótico.

Allie Kiick soportó cuatro operaciones de rodilla, mononucleosis y cáncer de piel, pero logró salir adelante / www.elmundo.es

Allie Kiick soportó cuatro operaciones de rodilla, mononucleosis y cáncer de piel, pero logró salir adelante / www.elmundo.es

Poder haber disputado la clasificación, tras haber pasado por cuatro operaciones de rodilla, cáncer de piel y mononucleosis, es para aplaudir de pie. Para ella, verse en la cancha ante la alemana Anna-Lena Friedsam ya es un premio en sí mismo.

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Su nombre no aparece en el radar de potenciales competidoras o animadoras del circuito (su mejor posición fue la de 126º del mundo). Pero su historia impacta como para generar interés y desear que pueda continuar su carrera de la mejor manera.

El infierno comenzó en 2015. De acuerdo a Punto de Break, se enteró de que sufría un desgaste crónico en las rodillas, aunque fue diagnosticada en forma errónea, acabando en el quirófano en cuatro oportunidades (dos intervenciones para cada rodilla).

Como si la dolorosa recuperación no alcanzara, en la previa al torneo de Indian Wells de ese año, recibió la noticia de que tenía mononucleosis. Ya en ese entonces, los golpes eran tan duros que podrían hundir a cualquiera, pero no a Kiick.

¿Más? Casi como un equilibrista, la tenista que actualmente tiene 26 años se encontró, con tan solo 20, con otro problema: Su teléfono sonó y le dijeron que tenía una de las peores enfermedades que se pueden padecer como el cáncer de piel.

Adiós rehabilitación, hola quimioterapia. Tantos cambios de planes, a esa edad (solo para disfrutar de una vida normal) presagiaban un futuro -como mínimo- alejado de las canchas. Fueron dos años de incertidumbre total por su salud. ¿Podría salir adelante?

La respuesta es sí: Luego de tres años magros en cuanto a resultados, en 2020 clasificó al cuadro principal del US Open, cayendo en primera ronda frente a la ucraniana Kateryna Bondarenko. Más allá de no poder repetir este año, Kiick luce en plenitud.

Un detalle que le agrega aun más épica a la historia es que, previo a regresar al circuito tras tras todos los problemas que ya mencionamos, su padre y exjugador de fútbol americano Jim Kiick fue diagnosticado de demencia precoz.

Precisamente los “gajes del oficio” por participar de ese deporte le significaron recibir más de un golpe. Haber ganado dos títulos de Superbowl con los Miami Dolphins habían sido demasiado caros para el hombre fallecido en junio de 2020.

La propia protagonista, en boca de todos por su resiliencia, habló de esto en el sitio Behind The Racquet. La charla es en inglés, aunque se aprecia cómo, con una tremenda fuerza de voluntad, pudo levantarse de situaciones muy adversas.

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