La venta de Alaska a Estados Unidos: Un garrafal error histórico del Imperio ruso
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En 1867, el zar Alejandro II de Rusia consideraba que Alaska era una remota e improductiva región cubierta de hielo, por lo que decidió vender este extenso territorio ubicado en el noroeste de Norteamérica a Estados Unidos por un precio sorprendentemente bajo: 7,2 millones de dólares (equivalentes a aproximadamente unos 1.000 millones de dólares actuales).
Rusia ya había ofrecido vender Alaska a Estados Unidos en 1859, creyendo que los norteamericanos contrarrestarían los planes del mayor rival de los rusos en el Pacífico, Gran Bretaña. La Guerra de Secesión estadounidense dilató esta venta hasta 1967, año en que el visionario secretario de Estado de EE.UU. William Seward aceptó una nueva oferta rusa para comprar Alaska por 7,2 millones de dólares.
El Senado aprobó el tratado de compra y el presidente Andrew Johnson firmó el tratado el 28 de mayo. Alaska fue transferida formalmente a Estados Unidos el 18 de octubre de 1867, en una compra que puso fin para siempre a la presencia rusa en Norteamérica y garantizó el acceso de Estados Unidos a la costa norte del Pacífico.
¿Por qué Rusia llevó a cabo esta irrisoria venta? El enorme país euroasiático enfrentaba una delicada situación política y militar tras la Guerra de Crimea y el gobierno ruso temía que Inglaterra aprovechara la vulnerabilidad del territorio de Alaska, utilizando Canadá como vía de infiltración. Además, Alaska era muy difícil de administrar y defender debido a su gran extensión y aislamiento geográfico, sumado al hecho de que la población rusa allí nunca superó las 400 personas. Sin embargo, lo que entonces parecía una decisión razonable, resultó ser uno de los errores más garrafales en la historia económica mundial.
Si bien durante las tres décadas posteriores a su compra, Estados Unidos prestó poca atención a Alaska (los escépticos habían tildado la compra como “la locura de Seward”, “la nevera de Seward” o “el parque de osos polares de Andrew Johnson”), en 1896 se descubrió un importante yacimiento de oro en el Yukón en 1896. Pocos años después, Alaska reveló su verdadera riqueza: importantes reservas de petróleo fueron descubiertas en 1902, convirtiendo al territorio en una de las áreas económicamente más valiosas del planeta.
Alaska, un territorio rico en petróleo, gas natural, minerales y bosques que se convirtió en estado el 3 de enero de 1959, es hoy el estado más grande de los Estados Unidos. Cubre un área de 1.717.854 kilómetros cuadrados, lo que es casi tan grande como todos los estados del este de los Estados Unidos combinados.
Todos los años en Alaska se conmemoran dos simbólicas celebraciones: El día de Seward, en honor de William Henry Seward, donde se celebra la compra de Alaska por parte de Estados Unidos cada último lunes de marzo. Y el día de Alaska, que se celebra cada 18 de octubre de cada año, que conmemora la transferencia formal del territorio del Imperio ruso a los Estados Unidos.
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