La verdadera historia que inspiró la película “Salvando al soldado Ryan”
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La película “Salvando al soldado Ryan” (1998), de Steven Spielberg, es considerada una de las mejores cintas bélicas de la historia. Su crudeza y realismo visual, especialmente en la parte inicial del desembarco aliado en Normandía el 6 de junio de 1944, impactaron a la audiencia y la crítica y cambiaron para siempre la forma de narrar la guerra en el cine.
Como todos los cinéfilos saben, el argumento de esa magistral cinta bélica narraba la búsqueda de James Francis Ryan, un joven paracaidista de la 101ª División Aerotransportada cuyos tres hermanos habían muerto en combate en distintos puntos de Europa, lo que motivaba el envío de una patrulla especial al mando del capitán John Miller para localizarlo y devolverlo a casa.
Lo que pocos saben es que el personaje cinematográfico del soldado James Francis Ryan se inspiró en la figura histórica del soldado norteamericano Frederick Niland, miembro real de la 101ª División Aerotransportada que perdió a dos de sus hermanos durante la guerra (se había creído, erróneamente, que un tercer hermano también había fallecido), lo que motivó a las autoridades militares estadounidenses a ordenar su repatriación de acuerdo a la política de “único superviviente”.
Como contrapartida, el personaje de la película “Salvando al Soldado Ryan” que no existió en la realidad fue el oficial encargado de coordinar y coordinar el rescate del soldado Frederick Niland, ya que el capitán John Miller sólo fue un trasunto ficticio basado en Francis L. Sampson, un capellán militar que también sirvió en la 101ª División aerotransportada y que fue lanzado en paracaídas tras las líneas alemanas en Normandía en la noche del 5 al 6 de julio de 1944, durante el comienzo de la Operación Overlord.
Pocos días después del Día D, cuando las unidades aerotransportadas norteamericanas se reagruparon en la zona de Utah Beach, Sampson se topó con el soldado Frederick Niland, quien buscaba confirmar la muerte de uno de sus hermanos, supuestamente enterrado en el cementerio de Sainte-Mère-Église.
El capellán decidió entonces acompañar personalmente al joven para comprobar si tal información era cierta. Ambos verificaron que no existía ninguna tumba con el nombre del hermano que Frederick creía muerto, aunque sí figuraba la de otro de ellos, Preston Niland, oficial fallecido durante los recios combates en Normandía. Poco después, Sampson confirmó que un tercer hermano de Frederick Niland, Edward, había muerto en mayo de 1944 mientras tripulaba un avión B-25 durante una misión de bombardeo.
Impactado por la tragedia familiar del soldado Niland, el capellán Sampson redactó una carta a sus superiores informando de la situación y solicitando formalmente que Frederick Niland fuera retirado del frente y devuelto a Estados Unidos. La petición fue aceptada y el soldado fue repatriado a América, convirtiéndose en el último hijo superviviente de su familia. Según el propio capellán, se trataba de asegurar que “su madre todavía tuviera un hijo que la consolara”.
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