Ted Bundy: El malvado asesino en serie de mujeres y 10 cosas que usted no sabía sobre él
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- Héctor Fuentes
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“Extremadamente cruel, malvado y perverso” (“Extremely Wicked, Shockingly, Evil and Vile”) fue la peculiar frase con que la policía definió a Ted Bundy (1946-1989), uno de los asesinos en serie más infames, crueles y famosos de la historia de los Estados Unidos, autor de 36 asesinatos comprobados entre la década de los 70′s en siete estados de ese país (Washington, Colorado, Utah, Oregon, Florida, Idaho y Vermont).

En las siguientes líneas les presentaremos 10 antecedentes de este peculiar, monstruoso y carismático criminal, que ha inspirado en las últimas décadas películas, documentales y libros.
1) Hijo biológico de un veterano de la Fuerza Aérea (a quien nunca conoció) y de Louise Cowell, Theodore Robert Cowell nació en Burlington, Vermont, el 24 de noviembre de 1946. Vivió sus primeros cuatro años en casa de sus abuelos maternos, tiempo en que le hicieron creer que sus abuelos eran sus padres y que su madre era su hermana mayor.
En 1950, Ted y su madre se mudarían a Tacoma, Washington, con otros familiares, debido al maltrato de su abuelo materno hacia su esposa y su hija. El abuelo de Ted sería definido como un hombre violento y racista, adicto a la pornografía y al que le gustaba dañar a los animales. Instalados en Tacoma, Louise conoció a Johnnie Culpepper Bundy, un cocinero del Ejército con el que se casó en mayo de 1951 y del que Ted posteriormente adoptaría el apellido.
Julia, la tía de Ted Bundy, recordaría años después un incidente perturbador que tuvo con su joven sobrino. Después de recostarse para tomar una siesta, Julia se despertó rodeada de cuchillos de cocina de la familia Cowell. El pequeño Ted, que por entonces sólo tenía tres años de edad, estaba al pie de la cama mirándola con una extraña sonrisa.
Durante su infancia, Ted fue descrito como un niño reservado, solitario, tímido e introvertido. No tenía amigos ni le interesaba tenerlos, y le gustaba matar el tiempo mutilando y matando a cualquier animal que encontraba en su camino.

2) Al crecer, Ted se transformaría en un estudiante aplicado y con buenas notas en la Universidad de Washington y en la Universidad de Puget Sound (Tacoma), en donde se graduó en Psicología. Sus compañeros de clase lo recordarían como un joven afable y con buenos modales, además de ser un muy buen estudiante, activo y seductor con las chicas, algunas de las cuales lo describirían como “un hombre guapo, elegante, romántico, tierno y encantador”.
Por entonces, el otrora tímido Ted Bundy pasaría a convertirse en un joven seguro de sí mismo, con un carácter dominante y de liderazgo. Y si bien durante su adolescencia había cometido pequeños delitos como hurtos de objetos de lujo, ahora comenzaría a robar automóviles y a cometer allanamientos de morada, delitos por los que jamás sería detenido.
3) En 1967 Ted Bundy se enamoró perdidamente de Stephanie Brooks, una joven de una familia acomodada, pero dos años después ella, tras graduarse en Psicología, finalizó la relación por considerar que Bundy era un tipo inestable y carecía de objetivos claros en la vida. Bundy nunca superó la ruptura y se obsesionó con ella, manteniendo contacto a través de cartas en un intento de reconquistarla.

Bundy posteriormente regresaría a la Universidad de Washington para matricularse en Derecho. Por entonces, estuvo involucrado en actividades comunitarias, obtuvo una condecoración de la Policía de Seattle por salvar a un niño de tres años de morir ahogado y se relacionó con figuras importantes del Partido Republicano, pues pensaba iniciar una carrera política.
4) Ted Bundy cometería su primer intento de asesinato a los 27 años de edad, el 4 de enero de 1974, cuando entró en la habitación de la universitaria Joni Lenz, de 18 años, a quien golpeó con una palanca metálica y violó con la pata de una cama. Al día siguiente, la joven fue hallada malherida y sobrevivió con un daño cerebral permanente.
Poco más tarde, en la noche del 31 de enero de 1974, Bundy atacó y secuestro a la estudiante de Psicología de la Universidad de Washington, Lynda Ann Healy, de 21 años. Sus restos serían descubiertos un año después en una montaña cercana.
Esta muerte daría inicio a una cadena de asesinatos en el que desaparecieron numerosas jóvenes estudiantes universitarias (Carol Valenzuela, Nancy Wilcox, Susan Rancourt, Donna Mason, Laura Aimee, Brenda Ball, Georgann Hawkins, Melissa Smith y Caryn Campbell, entre otras). Las víctimas eran, por lo general, violadas, asesinadas y descuartizadas, y Bundy llegó a conservar partes de sus cuerpos -como la cabeza- como trofeos de sus sanguinarios crímenes.

En noviembre del año 1974 Bundy fingió ser un oficial de policía para acercarse a Carol DaRonch y hacerla subir a su auto. La joven accedió, pero al subir al coche Bundy intentó esposarla. Afortunadamente, la joven consiguió zafarse antes de ser inmovilizada y huir, tras lo cual acudió a la policía. Ello condujo al primer retrato robot del sospechoso.
5) El modus operandi de Ted Bundy, un tipo carismático y atractivo para el sexo opuesto, se iría refinando con el tiempo. Llevando una pila de libros y simulando estar lesionado de un brazo que llevaba atado a un cabestrillo, abordaba a mujeres jóvenes y les pedía ayuda para llevar algunas de sus pertenencias hasta su auto, un Volkswagen de color claro.

Agradecido, Bundy les pedía amablemente que lo acompañaran a tomar algo o bien, si las jóvenes se negaban, las aturdía y secuestraba allí mismo. Posteriormente, las llevaba hasta algún lugar apartado donde procedía a violarlas y asesinarlas. Bundy, según la policía, solía cometer también actos de necrofilia, descuartizamiento y canibalismo.
Las mujeres elegidas por Bundy tenían la misma tipología: jóvenes blancas, atractivas, de cabello oscuro, largo y lacio, y peinadas con raya en medio, parecidas a su madre y a su primera novia, Stephanie Brooks.
6) Ted Bundy despistó inicialmente a la policía mudando su aspecto físico, alterando su peinado, dejándose crecer la barba y el bigote. En 1975, una amiga de su nueva novia, Meg Anders, identificó su imagen con la del retrato robot que tenía la policía. Bundy sería detenido en 1975, luego de que un policía revisara su vehículo y encontrara en su interior una palanca de metal, esposas, cinta y otros objetos sospechosos.
Por entonces, Carol DaRonch lo reconoció como el hombre que había intentado secuestrarla. Al carecer de coartada, Bundy fue sentenciado el 30 de junio de 1976 a una condena de 15 años de prisión con posibilidad de libertad condicional.
7) Durante los preparativos de su segundo juicio, Bundy despidió a sus abogados y decidió defenderse a sí mismo. Por ese motivo se le permitió visitar la Biblioteca de la Corte de Aspen (Colorado), pero el 7 de junio de 1977 escapó saltando desde la ventana de la biblioteca. Eludió a la policía durante seis días, pero fue detenido cuando trataba de robar otro Volkswagen que tenía las llaves puestas.

Volvería a escapar el 30 de diciembre de 1977 trepando al techo de una de las estaciones de la cárcel. Esta vez huyó a Chicago y Florida usando el seudónimo de Kenneth Misner.
Siete mujeres serían atacadas y asesinadas en los seis meses que Bundy estuvo desaparecido. Atacó a tres jóvenes en una fraternidad universitaria (Chi Omega), de las cuales una logró sobrevivir, y a otra joven posteriormente. Asimismo, también secuestró, violó, estranguló y degolló a Kimberly Leach, una niña de doce años de edad.
8) Ted Bundy sería finalmente detenido en un hotel de Florida, después de que la matrícula de su automóvil despertara las sospechas de un policía. Tras ser detenido por tercera vez, sería juzgado el 25 de junio de 1979 por asesinato. Se le permitió ejercer su propia defensa, pero las pruebas existentes en su contra eran abrumadoras (testigos lo habían visto salir de la fraternidad Chi Omega, algunas supervivientes de sus agresiones lo reconocieron y las pruebas dentales establecieron la semejanza entre las marcas de mordeduras en los cuerpos y la dentadura de Bundy).
De ese modo, Ted Bundy sería declarado culpable y condenado a morir en la silla eléctrica por los asesinatos de Lisa Levy y Margaret Bowman.

A pesar de ser sentenciado a muerte, su ejecución tardaría años en materializarse. Bundy intentó retrasar todo lo posible su fecha de su ajusticiamiento, confesando múltiples asesinatos (algunos reales y otros inventados), ofreciendo pistas sobre la localización de sus víctimas e, incluso, llegando a ofrecer colaborar en la detención de otros asesinos en serie.
A pesar de sus bestiales actos, Bundy recibió diariamente cientos de cartas de mujeres y fans que decían amarlo. Durante este tiempo sería acusado y juzgado por la muerte de la pequeña Kimberly Leach, que le acarrearía una segunda condena a la pena capital. Durante el mismo juicio Ted Bundy contraería matrimonio con Carole Ann Boone, una de las numerosas fans que creían en su inocencia y con la que terminaría por tener una hija.
9) Al final, Ted Bundy, llamado por los medios como “el depredador de mujeres”, “el asesino del Campus” o “el asesino de señoritas”, confesó haber cometido el asesinato de 30 mujeres en 7 estados diferentes entre 1974 y 1978, aunque la policía demostró su responsabilidad en 36 homicidios, sin perjuicio de que se cree que el numero real de víctimas es mucho más alto.
En su último día de vida Ted Bundy llamó a su madre y rechazó su última comida. Fue electrocutado el 24 de enero de 1989 y declarado muerto a las 07:16 a. m. Tenía 42 años y tras su muerte los medios de comunicación titularon la noticia con una lapidaria frase: “Murió el Animal”.
10) Ted Bundy fue definido por los especialistas que lo examinaron como un psicópata sádico, necrófilo, carente de sentimiento de culpa y con la necesidad de hacer daño a otros para obtener placer sexual.

En enero de 1989, entrevistado por James Dobson una tarde antes de su ejecución, aseguró que la pornografía violenta había desempeñado un importante papel en sus crímenes sexuales. “Cuando niño encontré fuera de casa, en el supermercado local, en una farmacia, pornografía suave… Y de vez en cuando encontraba libros pornográficos con contenido más explícito…Sucedió en etapas, poco a poco, mi experiencia con la pornografía en general, pero con la pornografía que presenta un nivel alto de violencia sexual, una vez que te vuelves adicto a ella, —y esto lo veo como una especie de adicción igual que otros tipos de adicción— comienzas a buscar todo tipo de material con cosas más potentes, más explícitas, más gráficas. Hasta llegar a un punto en el que la pornografía va tan lejos que comienzas a preguntarte cómo sería hacerlo en realidad”.
En una carta escrita poco antes de su fuga de la cárcel de Glenwood Springs, Bundy comentó que “he conocido a personas que irradian vulnerabilidad… Sus expresiones faciales dicen: ‘Tengo miedo de ti’. Estas personas invitan al abuso… Esperando ser lastimadas, ¿sutilmente lo fomentan?”. Y, en una entrevista de 1980, hablando de la justificación en las acciones de un asesino en serie, Bundy dijo: “¿Qué es uno menos? ¿Qué significa una persona menos en la faz del planeta?”
Antes de su ejecución, a la manera de malévolo epitafio, Ted Bundy, uno de los asesinos en serie más despiadados y malévolos del siglo XX, lanzaría una cruel advertencia: “nosotros los asesinos en serie somos vuestros hijos, somos vuestros maridos, estamos en todas partes. Y morirán más hijos vuestros mañana”.
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