Problemas de límites entre Argentina y Chile: La grave crisis que terminó con la mediación papal
- Walter Raymond, ex guía de Argentina
- |
- Ver más de argentina
El fin de año de 1978 fue un diciembre atípico para argentinos y chilenos. Tropas de ambos países habían sido movilizadas tomando posiciones a lo largo de la frontera. En tanto, navíos de guerra de ambos países, se posicionaban para defender o atacar las posiciones enemigas, al igual que las escuadras aéreas. En ambos territorios se sucedían maniobras militares y aprestos bélicos. Desde Buenos Aires, y también de Santiago, fueron vistos transportes militares con reservistas convocados para la inminente conflagración. Al mismo tiempo ocurría que en ambas sociedades no campeaba un espíritu bélico, pero si estupor ante los acontecimientos.
Por fortuna, y por apenas unos minutos, veinte según los datos recogidos, la orden de atacar no salió de los Comandos. Negociaciones febriles entre funcionarios de ambos países y líderes del mundo apagaron la llama de la guerra segundos antes que iluminara de muerte la cordillera. Lo que sigue es una de las visiones de aquellas febriles negociaciones aportada por el ex Secretario de Inteligencia y ex embajador argentino Juan Bautista Yofre.
El origen de las diferencias
De acuerdo a lo expresado por Juan Bautista “Tata” Yofre, político y escritor que fuera luego secretario de Inteligencia del Estado y embajador, habitualmente muy bien informado por conocer desde adentro del poder los temas del área militar e Inteligencia, el comienzo de esta historia se sitúa siete años antes de diciembre de 1978, más precisamente el 23 de julio de 1971.
En esa fecha, los presidentes Agustín Lanusse y Salvador Allende, firmaron un Acta en la que se obligaban a concurrir a un tribunal arbitral internacional, y aceptar su fallo, para solucionar los conflictos que se sucedían a lo largo de la frontera. En esa época aún no estaban debidamente acordados los límites en varias zonas cordilleranas y marítimas. Una de las zonas más conflictivas en ese sentido era el Canal del Beagle e islas adyacentes.
El fallo arbitral
“Fue así que años después, el 2 de mayo de 1977, se obtuvo el fallo arbitral sobre el litigio con Chile del Canal de Beagle. La sentencia de los cinco jueces de la Corte ad hoc, representantes de los Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Suecia y Nigeria, resultó francamente favorable a las aspiraciones chilenas de extender su presencia al océano Atlántico”, señala “Tata” Yofre. Ese momento preciso fue el comienzo de las hostilidades diplomáticas primero, y luego militares, que casi desembocan en un enfrentamiento armado entre ambos países.
La resolución de la Corte Arbitral generó rechazo en los militares, políticos y también en sectores de la población. Los militares ejercían el poder en Argentina luego de llevar a cabo el golpe de Estado en marzo de 1976, al igual que en Chile, luego del derrocamiento de Salvador Allende en septiembre de 1973.
En octubre de 1977, seis meses después del fallo arbitral, algunos líderes políticos pidieron desconocer el fallo. Con ese inesperado respaldo de sectores de la sociedad civil, el entonces presidente de facto en Argentina, Jorge Rafael Videla, se reunió con el presidente de Chile, también de facto, Augusto Pinochet, en el mes de enero de 1978 en Mendoza. No hubo acuerdo y las hostilidades diplomáticas seguidas de movilizaciones militares continuaron. El 25 de enero la Argentina formalizó su rechazó de plano al Laudo Arbitral del Beagle.
Vientos de guerra
Al día siguiente de explicitarse el rechazo argentino se reunieron en Puerto Montt, Videla y Pinochet. Esta vez hubo un acta de acuerdo para crear comisiones mixtas negociadoras que debían arribar a la delimitación final de las áreas limítrofes en conflicto. Pero el acuerdo duró apenas unos minutos.
“La jurisdicción en esa región (Beagle e islas) quedó refrendada en forma definitiva en la sentencia de Su Majestad británica. Por lo tanto, las negociaciones a realizar en ningún caso afectarán los derechos que en esa área el laudo reconoció para Chile”, estampó Augusto Pinochet al salir de la reunión, dejando estupefacto a Jorge Videla, quien debió cambiar el discurso que le habían preparado.
Ese mismo día, el 26 de enero, el miembro Naval de la Junta de Comandantes que gobernaba Argentina, Emilio Eduardo Massera, apeló desde Río Grande a palabras poéticas pero cargadas de artillería pesada: “Aquí no hay alfombras espesas que ahoguen el latido de la tierra, aquí no sobreviven las intenciones oblicuas, las palabras elásticas, las argucias protocolares o la oratoria malhumorada como expresión de una hostilidad vacía de derecho”.
Pocos días después, Jorge Videla se dirigió al país para explicar los alcances del Acta de Puerto Montt, y previno que habría “negociaciones de difícil trámite”, pero también expresó su confianza de que se llegaría a “soluciones justas y armónicas”. Los aprestos bélicos se hacían cada vez más evidentes a ambos lados de la cordillera.
El Mundial de Fútbol de 1978
Durante los meses de junio y julio de 1978 se llevó a cabo el Mundial de Fútbol en Argentina. El arribo de personalidades políticas del mundo sirvió para que en contactos privados surgiera la posibilidad de una mediación de Henry Kissinger, el ex secretario de Estado norteamericano muy famoso en aquel entonces por haber logrado un acuerdo en el conflicto árabe – israelí.
En tanto, dentro de la Junta Militar que gobernaba Argentina, se sucedían las luchas por el poder. Cada una de las tres fuerzas (Marina, Aviación y Ejército) querían para sí la suma del poder. El fallecimiento del Papa Pablo VI y la coronación de Juan Pablo I, generó una pelea interna descomunal para definir quien iría a Roma para el acto de entronización. Al final viajó Videla. Tuvo que enfrentar manifestaciones hostiles por temas de Derechos Humanos. Ya circulaba en el mundo rumores sobre detenidos desaparecidos en Argentina, al igual que en Chile. Para ese entonces la participación del nuncio apostólico en Buenos Aires, Pío Laghi, era cada vez más asidua e importante como mediador entre los miembros de la junta militar.
El tiempo se agota
En noviembre de 1978, Jorge Videla escribió una carta a Augusto Pinochet donde expresaba que la vía de la negociación no estaba terminada. La respuesta fue algo así como “negociemos, pero los límites no se tocan”. Es que a diferencia de los militares argentinos, Pinochet reunía la suma del poder político en él.
Un nuevo esfuerzo diplomático se plasmó el 12 de diciembre, mediante una reunión de cancilleres en Buenos Aires. Se acordó que ambos países apoyaban y promovían la mediación papal. Por el tema límites, las posiciones quedaron definidas en que Chile aceptaba la mediación para concretar los límites marítimos, negándose a redefinir los límites terrestres a partir del laudo arbitral que le beneficiara.
Para ese entonces ya se habían producido al menos tres incidentes registrados pero sin intercambio de disparos. El 17 de diciembre se detectó la presencia de submarinos argentinos cerca de la boca del Pacífico del Estrecho de Magallanes, en aguas de jurisdicción chilena. El 20 de diciembre desembarcaron Fuerzas Especiales argentinas en islas e islotes al Sur de la Isla Navarino, en aguas y jurisdicción evidentemente chilenas.
Los militares argentinos ya tenían planeado ocupar las islas Evout, Banevelt y Hornos entre el 15 y 20 de diciembre. Si había respuesta militar chilena se atacaría a las ciudades de Punta Arenas, Puerto Williams y Porvenir. Los militares argentinos ya tenían diagramado el TOA (Teatro de Operaciones Austral) que contaba con 25 mil efectivos y 250 tanques. A lo largo de la frontera terrestre se reunían entre 50 y 70 mil efectivos más.
Describe Juan Bautista Yofre que los gobiernos de Chile, Brasil y Estados Unidos manejaban información sobre que el día 21 de diciembre comenzaría la ocupación argentina de los territorios en disputa. Ese mismo día, Augusto Pinochet recibió un mensaje desde Punta Arenas informándole sobre el inicio de hostilidades. La flota chilena había salido de sus fondeaderos para enfrentar el inminente ataque y algunos buques se desplazaron hasta cerca de la Isla de los Estados, en el Atlántico.
En tal sentido afirma Santiago Sánchez, miembro del Centro de Estudios e Investigaciones estratégicas del Ejército de Chile, que al día 22 todavía continuaba la tormenta que retrasaba a la flota naval argentina para el comienzo de las hostilidades previstas. A la noche del 21 de diciembre, al filo ya de la guerra, se leyó en Roma que ambos países aceptaban la mediación papal. Las órdenes de desactivar el comienzo de la guerra llegó apenas 20 minutos antes del primer disparo.
Al día siguiente, 22 de diciembre, se leyó en ambas capitales el mensaje de paz del Papa. En ambos países hubo alivio. Ninguna de las dos sociedades quería una guerra. De todos modos quedaron heridas en la mente y corazón de los ciudadanos de ambos países que tardaron muchos años en sanar.
Más sobre Argentina
-
La fallida historia de amor que llevó a Jorge Bergoglio a convertirse finalmente en sacerdote
Amalia Damonte pudo cambiar la vida del recientemente fallecido Papa.
-
¿Por qué Francisco nunca viajó a Argentina desde que asumió como Papa?
Fue elegido Sumo Pontífice cuando era arzobispo de Buenos Aires.
-
Murió Jorge Lanata: El célebre periodista argentino tenía 64 años
El comunicador estaba internado desde junio.
-
Cristina Fernández fue condenada a seis años de cárcel por administración fraudulenta
Además, quedó inhabilitada de por vida para postularse a cargos públicos.


