Anciano herido asegura que su perro lo protegió heroicamente de un puma y un viejo mito del campo

Una dura situación debió vivir un anciano al accidentarse en la soledad de la selva norteña. Cuenta que lo atacó un puma y la "luz mala" se lo quiso llevar.

Guía de: Argentina

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El perro Terry, de Don Estanislao Chuchy. Foto El Tribuno.

Anciano cae a un barranco en la selva del norte y sobrevive, herido y sin poder ver, gracias a su perro que le dio calor en la noche y enfrentó a un puma y a una aparición sobrenatural.

Lo que contó Don Estanislao

El suceso ocurrió en la zona de El Chamical, provincia de Salta. región montañosa y selvática del norte argentino. Su hermano, de 71 años de edad, lo buscó durante cuatro días hasta que se apareció montado en su caballo ante una partida que recorría la zona en su búsqueda, “torcido por el dolor pero nunca doblegado”, tal lo que señala El Tribuno. El hombre, quien dice tener más de cien años de edad, aunque sus familiares afirman que desde el día que obtuvo un documento de identidad, transcurrieron nada más que 77 años.

A pesar de estar herido, montó su caballo y siguió a quienes lo habían rescatado hasta el puerto policial más cercano. Una vez allí, relató lo que tuvo que vivir.  “Fue una mala jugada, una brava. Me pasó que estando allá arriba, rodeando unos vacunos, dejé mi caballo y éste se espantó. Comencé a buscarlo aquí y allá y me perdí. Eso fue el domingo en la mañana. Más tarde hallé mi caballo sin el ensillado y comencé a buscarlo. Por la niebla y por la poca vista que me queda no me di cuenta que estaba al borde de una barranca”. Luego de una pausa agregó: “Me caí hasta quedar sobre las piedras. Golpeado sin poder moverme estuve así toda la tarde hasta que quise pararme y volví a caer a lo más profundo”. “En esas rodadas perdí mi puñal, mis anteojos, el machete y hasta la coca”. “Así en esa desgracia, solo mi perro quedó a mi lado”.

“Esa noche hizo frío y lloviznó. Un puma se acercó presintiendo mi final y fue mi perro el valiente que me defendió en ese lecho de piedra. Toda la noche, un soldado. Al amanecer grité hasta más no poder y nada. Sin poder moverme mi perro me calentó durmiendo sobre mi pecho. Así pasaron el domingo, lunes, martes y en la noche del miércoles dos faroles sobre mí y yo sin mi puñal. Pero estuvo Terry, peleando a las luces que me querían llevar, hasta cerca de la una de la mañana, cuando todo quedó en paz. No, yo al miedo no lo conozco señor”, dijo. “Al amanecer escuché los perros y Terry los llamó lastimeramente. Con alegría infinita lo vi a mi hermano Ramón, que según me dijo hacía cuatro días y sus noches que me buscaba y finalmente me halló”. “Yo estoy bien. Me falla la vista, es el único achaque”, dijo sonriendo.

 

Encuentro con la luz mala

En un momento de su relato hace referencia a la aparición de “dos faroles”, describe su aspecto y movimientos, sin inmutarse, como un acontecimiento más. Debe señalarse que hace alusión a lo que popularmente se conoce como “luz mala”, aparición sobrenatural y parte de los mitos, leyendas y creencias populares del campo. Consultado sobre los peligros que tuvo que vivir, mencionó “El farol me anduvo….”. Luego de una pausa recordó que “lo quería llevar (El Farol), y que él no tenía puñal, nada (para defenderse)”. Agregó que una de las apariciones era alta (señaló casi la altura de un hombre a caballo) y otra baja, como de la mitad de la estatura de la anterior. Describe que “El Farol” se aparecía con la mirada hacia el suelo (lo imita) y de pronto cambiaba de lugar.

Se conoce que Don Estanislao ha sido llevado a un hospital para que sea atendido convenientemente de sus golpes y heridas.

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Momento del arribo de Estanislao Chuchuy al puesto policial. Foto El Tribuno.

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