Argentina desmesurada: Del tumultuoso homenaje final a la cuarentena infinita en menos de 24 horas

Miles de fanáticos se congregaron para la despedida de Diego Armando Maradona.

Guía de: Argentina

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Personas refrescándose en la fuente del Patio de las Palmeras, dentro de Casa de Gobierno.

El Presidente argentino, Alberto Fernández, extendió las restricciones de circulación y requerimiento de distanciamiento social hasta el próximo 20 diciembre. Sucede horas después luego del descontrol y hacinamiento de miles de personas durante las exequias del futbolista Diego Maradona.

Un día antes

Haber dispuesto que sea la Casa Rosada, sede del Gobierno y un  lugar cerrado, el sitio para depositar el féretro y permitir que miles de personas desfilaran apretujadas rindiendo el último homenaje a su ídolo fue considerado por infectólogos como un gran error sanitario en medio de la pandemia. Previamente había sido ofrecido el estadio de Boca Juniors, lugar abierto y quizás más adecuado de acuerdo a la historia de Maradona, pero ello fue desestimado.

Debe hacerse notar que hasta el miércoles 25 de noviembre, los velatorios estaban prohibidos en la mayoría de las jurisdicciones y solo en algunas situaciones se autorizaban con límite estricto de familiares directos y no más de tres personas. Eran numerosas y diarias las quejas de deudos en las redes sociales expresando su dolor por no habérsele permitido despedir a sus seres queridos. El día jueves 26 de noviembre, el mismo día del velorio, el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires autorizó de apuro los velatorios en ese distrito. En ningún caso estaban o están autorizados los eventos masivos con miles de personas.

Carencias de organización

Fue, entonces, que una gran cantidad de fanáticos se congregó desde horas tempranas en el centro de Buenos Aires, provenientes desde distintos puntos de la provincia, y también desde otros lugares del país. No hubo explicación oficial sobre cómo pudieron estar presentes al momento de la vigencia de las restricciones de movilidad y distanciamiento social impuestas por la pandemia. Salvo las personas que se desempeñan en tareas calificadas de esenciales pueden utilizar el transporte público, al resto de los ciudadanos no le es permitido.

La organización de las exequias fue deficitaria o inexistente. Grupos habituados a procederes violentos e identificados con clubes de fútbol desafiaban continuamente los vallados y corredores dispuestos por la policía para encauzar el incesante flujo de personas. En momentos en que la vicepresidente de la Nación, Cristina Fernández, se hizo presente en la Casa Rosada para dejar constancia de su homenaje a los restos de Diego Maradona, se cerraron las puertas al público. La señora necesitaba privacidad para expresar su dolor y así se dispuso. Ese bloqueo exasperó a los impacientes dolientes que hacían fila en la calle desde hacía horas. Habituados a los desbordes violentos como único medio de expresión, la emprendieron contra la policía y luego saltar las vallas y rejas de seguridad de la Casa Rosada.

Los violentos en la Casa Rosada

El descontrol dio paso a la inédita y preocupante situación de la casa de Gobierno siendo tomada por una turba. Invadieron los salones derribando el busto de un presidente, se higienizaron en la fuente central del histórico Patio de las Palmeras y cometieron diversos vejámenes contra el patrimonio nacional. Ante tal situación el gobierno ordenó desalojarlos, generándose entonces heridos y detenidos. Fue entonces cuando la familia de Maradona logró retomar el control de los restos del futbolista. De inmediato dispuso el fin del velatorio público e hizo trasladar el cuerpo hasta un cementerio privado en Bella Vista donde se le dio sepultura.

El día siguiente

Durante la mañana y parte de la tarde del día siguiente, las autoridades nacionales acusaron primero a la familia de Maradona, y luego al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por los desmanes. A última hora de la tarde, Alberto Fernández, mediante un mensaje grabado, anunció que extendía las restricciones de circulación hasta el 20 de diciembre. Expresó que se ingresaba a una etapa sin aislamiento, de distanciamiento social, y con algunas flexibilidades en cuanto a reuniones sociales, deportivas, culturales y educativas.

También oficializó la creación de un Comando Estratégico de Vacunación , algo que generó gran inquietud en varios sectores de la sociedad ante el temor que la vacunación masiva sea organizada de manera similar al velatorio de Diego Maradona.

“Estamos viendo cómo vacunar a todas las personas en riesgo entre enero y febrero”, afirmó el Presidente y puntualizó: “El total de personas que deberíamos vacunar entre enero y marzo es de 13 millones. Eso significa alrededor del 25% de los habitantes de la Argentina”. Lo cierto es que no está claro aún con qué vacuna se realizaría la vacunación masiva, ya que ninguna ha logrado la aprobación definitiva de la tercera fase de experimentación. Argentina siempre es desmesurada.

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