Argentina: El secreto de los árboles que lloran

Desde octubre, se han desprendido gotas que los poetas interpretan como lágrimas.

Guía de: Argentina

lloran-f002292(1)

Sendero de Tipas en los Bosques de Palermo, Buenos Aires. Foto: Walter Raymond.

El siguiente diálogo, escuchado al pasar en una cálida mañana de los Bosques de Palermo, fue el disparador para comentar sobre “Los árboles que lloran en Argentina”:

- Mamá, ¡me llovió el brazo!

El niño detuvo sus pasos entre sorprendido y molesto por las gotas que lo mojaron. Con gesto contrariado miraba con insistencia hacia la copa de los altos árboles del paseo. Trataba, quizás, de determinar la causa del contratiempo. La madre, con actitud paciente de mamá habituada a resolver las cuestiones del mundo a aquel hombrecito de unos tres años de edad, detuvo su andar. El niño le señalaba su brazo “llovido” esperando una respuesta.

- No es lluvia, ¿ves que hay sol?, dijo la madre señalando con su mano hacia el claro cielo.

Caminó hacia él y tomándole de la mano, dijo:

-No es lluvia. Son los árboles que están llorando.

Algunos estudiosos de la botánica consideran que determinadas reacciones a estímulos en los vegetales quizás podrían definirse algo así como emociones. Los árboles “llorones” de Argentina han llamado la atención de transeúntes y turistas que transitan por las calles de Buenos Aires desde octubre.

El árbol que supuestamente llora es la tipa ( Tipuana tipu ) especie autóctona regional. Suele alcanzar de 20 a 25 metros de altura con una amplia copa que proporciona fresca sombra durante el verano. Quizás está fuera la razón por la que el paisajista Carlos Thays incluyera a la especie en el ornato público de avenidas, bulevares y parques de Buenos Aires.

Las supuestas lágrimas son ocasionadas por una plaga urbana de pequeños insectos denominados “Chicharrita de la espuma” ( Cephisus siccifolium). Las ninfas del insecto poseen un apéndice flexible y delgado con el que perforan los brotes más tiernos de las hojas para absorber la savia.

En su proceso digestivo las ninfas segregan un líquido que se acumula en forma de burbujas de aire, produciéndose una espuma que llega a envolver parcialmente al insecto. En tanto, de las “heridas” abiertas que deja cada ninfa también continúa saliendo savia. Es así que esa substanciosa y densa espuma se acumula y cae desde “heridas” e insectos en forma de gota, provocando las “lágrimas del árbol” o “lluvia” que tanto sorprendiera al niño del comienzo del relato.

 La”Chicharrita de la espuma”

Los machos adultos de la especie alcanzan los 11 mm, y las hembras 15 mm. Durante el estado juvenil del insecto, que integra cinco estadíos ninfales, se alimenta de abundante savia que luego expele en forma de espuma para recubrirse.

Ingenieros agrónomos de la empresa Mamboretá, dedicados al control de plagas, afirman que los daños que provoca esta plaga son retraso del crecimiento y frecuente deformación del tronco, el cual queda bifurcado o tortuoso. En los brotes afectados sus hojas se marchitan, tomando una coloración amarillenta que torna a castaña. Este cuadro a veces se extiende a toda la copa del árbol, produciéndose una defoliación total o parcial producto de la deshidratación intensa provocada por la acción suctoria y acción fitotóxica de la saliva del insecto.

Selección_021

Ejemplar adulto de “Chicharrita de la espuma” (Cephisus siccifolius). Nótese la espuma en parte de su cuerpo.

¿Las “lágrimas del árbol” manchan?

La constante caída de gotas puede resultar molesta para algunas personas. En definitiva el líquido que cae es solo savia digerida, que afirman tendría un leve sabor dulce. No mancha la ropa o la piel, aunque se afirma que los vehículos estacionados durante un largo tiempo bajo una Tipa “llorona” podrían sufrir manchas en su carrocería.

Más sobre Argentina

Comentarios Deja tu comentario ↓
Ver Comentarios