Argentina increíble: El Estado le paga a los presos más que a los jubilados

La increíble situación se da porque el Estado argentino le paga un sueldo a los presos. Lo paradójico, es que a los jubilados se les paga mucho menos.

Guía de: Argentina

 

Mural de la agrupación kirchnerista de presos y delincuentes “Vatayon Militante”.

La jubilación mínima quedó en $3.821,33 (unos 255 dólares). En cambio, un preso recibirá 6.060 pesos mensuales (unos 404 dólares) por estar preso.

El gobierno acordó que el salario mínimo, vital y móvil aumente un 28,5%. Lo insólito es que al aplicar ese aumento a las remuneraciones que usufructúan los presos esta es superior a lo que perciben los jubilados. Los presos reciben ese dinero más alojamiento, atención médica y comida gratis. Mientras que los jubilados, que tuvieron que trabajar toda su vida, reciben mucho menos y tienen que hacerse cargo de alquiler, servicios públicos, transporte, comida y atención médica, entre otros. Insólito dato de la Argentina actual.

Mejor es delinquir

La ley de ejecución de penas privativas de la libertad (24.660) prevé en su artículo 120 que “el trabajo del interno será remunerado” y aclara: “Si los bienes o servicios producidos se destinaren al Estado o a entidades de bien público, el salario del interno no será inferior a las tres cuartas partes del salario mínimo vital móvil. En los demás casos o cuando la organización del trabajo esté a cargo de una empresa mixta o privadala remuneración será igual al salario de la vida libre correspondiente a la categoría profesional de que se trate”.

Lo que deja la “Doctrina Zaffaroni”

El periodista Luis Beldi, autor del libro Tras los muros,que narra el trasfondo de las cárceles y presidiarios en Argentina, se expresó en reportaje con Jorge Lanata que “ desde 2012, cuando Víctor Hortel estuvo al frente del Servicio Penitenciario Federal, las reglas cambiaron para mal. Con una generosidad desconocida hasta ese momento, el salario mínimo se extendió a casi todos los presos, aún a los que no trabajaban. Hortel, que había formado “Vatayón Militante”, un grupo afín a “La Cámpora”, pretendió incluir a los presos en el movimiento kirchnerista. Les dijo que iban a ser parte de la revolución y decidió transformarlos en militantes. Para divertirlos se organizó una murga. Hortel toca muy bien el redoblante y el saxofón. La murga la bautizó “Negros de mierda”, que incluyó a femicidas como el asesino de Soledad Bagna. Ellos iban a mítines políticos con mínima custodia. Los presos estaban en el paraíso. Gozaban de privilegios nunca vistos. Sus celdas tenían plasmas, equipos de música. Había lavarropas táctiles y juegos de computadora. A veces los militantes venían de visitas y las pizzas y cervezas corrían por los distintos pabellones. El porro (cigarrillo de marihuana) era parte de ese festín. Los guardias tenían prohibidas las requisas en horas de la noche, lo que le daba a los internos vía libre para la fabricación de “facas”, (cuchillos tumberos).

Esta distorsión de valores es producto de más de diez años de aplicación de la “Doctrina Zaffaroni”, por Eugenio Zaffaroni, ex integrante de la Corte Suprema de Justicia, quien propugnaba que las reales víctimas son los delincuentes por tener que vivir en situaciones injustas (¿?). La gran mayoría de los jueces, fiscales y abogados afines al kirchnerismo impulsaron esa doctrina que nos llevó al estado actual de situación. Al día de hoy, se presume que la organización “Vatayon militante” habría sido desactivada.

Reírse, a pesar de todo

De inmediato en las redes sociales se expresó el estupor e indignación ante tal situación de injusticia para con los jubilados y la sociedad toda. En algunos casos fue con humor. Ríase con el vídeo:

 

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