Argentina y los estragos de vivir en una casa-país sin terminar: Pese a todo, nadie renuncia a ser feliz

Así se siente la Argentina desde adentro. Una gigantesca construcción de un país con su gente inmersa en esa obra monumental, pero que no puede avizorar aún su culminación.

Guía de: Argentina

Imagine usted que decide reformar y ampliar su casa, pero con su familia viviendo dentro de ella. Convivir la intimidad familiar con decenas de desconocidos, sus herramientas, martillazos, gritos y la suciedad lógica de una obra en construcción. Continúe usted imaginando que la familia intenta almorzar en paz como si todo lo que ocurriera en derredor no existiera. A la noche, ese momento de solaz y calma familiar, alterado por puertas que no cierran y ventanas tapiadas. Ruidos de cosas que se caen y canillas que gotean más un fino polvillo que todo lo cubre y desasea. Es, por lo menos y para ser amables, una situación incómoda.

Así se siente la Argentina desde adentro. Una gigantesca construcción de un país con su gente inmersa en esa obra monumental pero que no puede avizorar aún su culminación. Todo pareciera precario y en proceso de mejora. “Atado con alambre”, al decir popular de este lado de la cordillera. A pesar de ello, la esperanza pareciera intacta en su gente de ver algún día la casa terminada. Sobre esta dualidad de inconvenientes y ganas de ser felices es que girarán mis crónicas, artículos y notas desde el país en construcción.

Actualidad política y económica

argentina-estragos-1

La situación objetiva es que resta aún aproximadamente un año para la culminación de la gestión del actual gobierno. Semana tras semana, se suman denuncias de corrupción y despilfarro de los dineros públicos con altos funcionarios implicados. Algunos jueces y fiscales comienzan a evaluar las pruebas que un sector de la prensa y algunos políticos vienen presentando desde hace años. Un  grupo de legisladores, basados en datos suministrados por consultoras privadas, anuncian una proyección de inflación anual del 40%. Las severas restricciones al comercio de divisas extranjeras y la alta emisión de moneda estarían depreciando de manera importante el peso argentino. Según datos de universidades privadas los índices de pobreza y marginalidad alcanzarían niveles similares a los de la década de los años 90. El consumo cae y los hechos de inseguridad aterran a los ciudadanos.

Pero aún así la gente se empecina en querer ser feliz

argentina-estragos-2

Pero aquella hipotética familia que pusimos como ejemplo en el comienzo, continúa empecinada en vivir su naturalidad en medio de tan compleja obra. Surgen barrios modernos como Puerto Madero o los remozados distritos de moda como Palermo Soho y Las Cañitas. Parecen ser parte de ese futuro incipiente que aún está en los planos de obra. Se suma el remozamiento de algunas vías de comunicación y medios de transporte público que facilitan la vida de las personas. Crece lentamente la conciencia que con una adecuada relación con el medio ambiente y la naturaleza se podría vivir mejor. La gente tiene ganas de ser feliz y cada día se empecina por ello. Soy Walter Raymond, desde Buenos Aires, Argentina.

Más sobre Argentina

Comentarios Deja tu comentario ↓