Ataques de peces carnívoros generan pánico en el norte de Argentina

Nuevos ataques de pirañas o palometas inquietan a los bañistas argentinos. Mutilan a mujer y crecen los ataques.

Guía de: Argentina

Boca y dientes del terrible espécimen que aterra a la población fluvial. Foto Diario Popular.

¡Pirañas, pirañas!, gritó la mujer cuando caía la tarde y eran muchos los que intentaban refrescarse del tórrido verano a orillas del río. La mujer miraba azorada y sollozando a su alrededor líquido, confundida. El sol ya tocaba las copas de los árboles aunque la sensación térmica se mantenía en los  40º centígrados. El agua del río Paraná era una especie de caldo suave que aplacaba momentáneamente el selvático calor de Misiones, en el límite con Brasil. Antes que los estupefactos bañistas atinaran a salir del agua una mancha roja comenzó a emerger en torno a la mujer que con mirada desorbitaba buscaba ayuda. Al mismo tiempo, y muy cerca de ella, un hombre gritó su dolor mientras se revolvía furiosamente en el agua intentando quitarse algo del pie. En instantes nadie quedo en el agua y dos regueros de sangre saliendo del río subían a la gruesa arena y llegaban hasta los toallones que absorbían la sangre que manaba abundante de las heridas.

Imagen de la horrible mutilación sufrida por la mujer. Diario Misiones Online.

Palometas, pirañas y el terror de cada verano

Se informó que al menos cinco personas resultaron lesionadas en sus extremidades esa tarde. Los atacantes eran palometas, muy similares a las pirañas y que comparten el mismo hábitat. En realidad, las pirañas son un conjunto de especies de comportamiento voraz y carnicero que pertenecen a la subfamilia Serrasalminae, pero que no todas son agresivas con los seres humanos. En Argentina se las identifica como palometas, que no son las mismas palometas de Chile, aunque para simplificar y no andar dando explicaciones científicas al divisarlas se grita: ¡piraña!, y listo. Su distribución geográfica es desde la zona del Pantanal, en el Amazonas brasileño, hasta el Río de la Plata en ambas orillas y ríos tributarios.

 Somos muchos más que tres

En el Hospital Escuela “Doctor Ramón Madariaga” de Posadas, Misiones, atendieron a tres pacientes por mordeduras en los pies. En ninguno de los casos se trató de heridas graves, aunque sí dolorosas y con abundante hemorragia. La víctima, Alejandra Martínez, contó que el domingo al atardecer sufrieron las mordeduras en los pies cuando se encontraban en una playa con su esposo y dos hijos. En el mismo hospital se afirmó que todas las semanas deben atender a personas con mordeduras de distinta consideración. También señalaron que son muchas las personas atacadas aunque la mayoría no acude a los centros de emergencia. Salvo aquellos casos con mutilación o pérdida importante de sangre llegan a las guardias hospitalarias.

Hombre siendo atendido por mordeduras de palometas. Foto de 2011, durante la invasión de palometas sanguinarias en Rosario, Argentina.

Manos y pies donde dedos y talones son los preferidos

Su instinto sanguinario es atraído por ruidos y también por la presencia de líquido sanguíneo que pueden captar desde los 300 a 500 metros de distancia. Tiene 12 afilados dientes arriba y 14 abajo, con un cierre perfecto que actúa a modo de guillotina. Sus incisivos son afilados y penetrantes mientras que el resto de sus dientes son cortantes.  En la cuenca del Plata es habitual que las palometas amputen los pezones de las ubres de las vacas que cruzan los arroyos o ríos.  En los humanos los ataques los dirigen hacia los dedos, las manos en general, aunque también los pies y los talones resultan con profundas dentelladas. Se movilizan en grupos de 15 a 30 individuos y en el verano es su época de reproducción, acercándose a las orillas de ríos, lagunas y arroyos.

 Nadie está libre de ellas

El diario local MisionesCuatro informó que un pescador atrapó palometas del tamaño de un plato y de aproximadamente un kilo de peso en cercanías de ese lugar.  También hubo episodios en la provincia de Formosa, vecina a Misiones y lindera con Paraguay. Además, debe señalarse que esos animales descienden con las aguas del río Paraná y es posible que los cardúmenes ataques en localidades mucho más al sur, llegando incluso a Buenos Aires en las próximas semanas.

Dimensión promedio de una palometa adulta. Foto Fisharount.

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