Cristina Fernández por caso Nisman: Gobierno elige tono de confrontación

La sensación que dejaron sus palabras es de confrontación y un preocupante rumbo de colisión social.

Guía de: Argentina

Crédito: Presidencia de la Nación

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Anoche, la presidente Cristina Fernández utilizó la cadena nacional para dirigirse al país. A pesar del estado de conmoción social que se produjo en el país tras la muerte del fiscal Nisman no se conocía la palabra presidencial. Apenas se habían conocido dos cartas, firmadas por la presidente, y publicadas en la red social Facebook, sugiriendo en cada una de esas cartas una hipótesis diferente sobre la muerte del fiscal Nisman.

El discurso

En su discurso en cadena nacional se defendió de las acusaciones que había presentado el fiscal, cometió algunas inexactitudes, deslizó acusaciones contra personas y medios de comunicación y detalló un supuesto complot contra su persona y gobierno orquestado por difusos grupos de poder que no identificó. Además, anunció la disolución de la Secretaría de Inteligencia (SI) y la creación de una nueva estructura; Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

Los hechos

La presidente Cristina Fernández dedicó buena parte del tiempo a explicar que las denuncias contra ella, su familia, allegados y funcionarios, serían en realidad parte de un complot elaborado por espías traidores aliados con jueces, fiscales y medios de comunicación. No quedó clara la relación que tendrían las denuncias de corrupción como Ciccone, Lázaro Báez, presunción de lavado de dinero, enriquecimiento ilícito y otras, con el supuesto complot.

Intentó desacreditar la denuncia del fiscal Nisman deslizando que no habría sido escrita por él y que sus argumentos son descabellados. Sugirió, sin pruebas, hipótesis sobre su muerte y arriesgó sospechas sobre su persona. Puso como principal sospechoso a Diego Lagomarsino, el joven que le habría prestado el arma al fiscal Nisman, lo acusó de ser “amigo íntimo” del fiscal y “feroz opositor” (¿?). Además, lo relacionó con el diario Clarín al decir que un hermano suyo trabaja para un estudio que tendría relación con el diario (¿?).

No hubo mención

Nada dijo de Luis D’Elía, habitual concurrente en primera fila a los actos oficiales. Tampoco mencionó al diputado Larroque ni a Esteche, otros dos imputados en la causa como partícipes de la “diplomacia paralela” con Irán y de gran presencia en actos oficiales. Insistió en defender el pacto Argentina – Irán, pacto que fue declarado inconstitucional por la justicia.

Intentó desligarse del ex jefe de inteligencia Jaime Stiusso y lo identificó como parte de la herencia recibida y no querida en los servicios de inteligencia. Olvidó decir que que Stiusso era hombre de confianza de Néstor Kirchner y operó durante once años, hasta diciembre pasado, como jefe operativo de la ex SIDE. Néstor Kirchner, fue además, quien dispuso que Stiusso colaborara con el fiscal Nisman a quien también el había designado en la causa AMIA.

Rumbo de colisión

Todo indica que el rumbo elegido por el gobierno es de confrontación. Niega acusaciones y hechos evidentes y, a su vez, acusa informalmente a personas y medios de comunicación, jueces, fiscales y opositores como parte de un gigantesco complot en contra suya y de su gobierno. Todo augura un año complicado en Argentina.

 

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