El temible episodio en que un tiburón Blanco intentó desgarrar a una persona en Argentina
- Walter Raymond, ex guía de Argentina
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A las 13:30 del 22 de enero de 1954, resonó el grito aterrado en la playa de Miramar: “¡Tiburón!”, relata Ricardo Bastida, testigo del incidente. Recordó los gritos y chapoteos, a unos 80 metros de la costa, un círculo rojo rodeaba a un hombre mientras que una inconfundible aleta dorsal cortaba el agua.
El guardavidas Luis Ángel Fulco llegó hasta la víctima y nadó con ella hasta la orilla. Sin embargo, el tiburón logró asestar una nueva mordida en la pierna del hombre de apellido Aubone. Fulco, alcanzó a verlo a un metro de distancia mientras braseaba. El mar quedó desierto luego de la estampida que provocó el incidente. El herido fue trasladado en una ambulancia y sometido a intervención quirúrgica por su grave estado.
Entre los azorados bañistas comenzó a circular la insistente pregunta: ¿Qué especie de tiburón podría atacar en la zona costera y de aguas no cálidas? La respuesta llegó mucho después, cuando los cirujanos extrajeron del cuerpo de Aubone fragmentos de los dientes del tiburón. Las muestras fueron enviadas a Estados Unidos para ser analizadas por especialistas. El resultado: el tiburón que había atacado a Aubone en Miramar, era un tiburón blanco.
El relato del encuentro en primera persona
El relato siguiente corresponde al Museo y Archivo Histórico de Miramar: “El joven Alfredo Aubone pasó por su lado y le comento a Fulco (el guardavidas): “Don Ángel voy a nadar un rato” Fulco se quedo tranquilo. Sabía que Alfredo era un gran nadador y lo conocía desde hacia muchos años. Alfredo no iba solo, Guillermo y José María, sus dos amigos, iban a nadar con él. Fulco observó a los jóvenes metiéndose al agua. Realizó una observación general y se concentró en su almuerzo. Los jóvenes comenzaron a nadar, se sumergían y movían la arena del fondo, jugaban entre sí y se divertían.
Pronto llegaron a unos 70 metros de la orilla y no había más de dos metros de profundidad. Alfredo, que era el mejor nadador de los tres, se relajó y comenzó a hacer la plancha, mientras que Guillermo y José María seguían nadando a su alrededor y manteniendo el flote. Minutos después, Guillermo estaba frente a Alfredo. José María, algo fatigado decidió volver a la orilla. Guillermo lo vio primero. Señaló que era una sombra gris que avanzaba a gran velocidad casi sobre la superficie del agua, y de pronto su amigo Alfredo en menos de un segundo se sumergió abruptamente. El pánico fue tremendo. Guillermo conmocionado no podía mover las piernas, a duras penas comenzó a nadar hacia la costa.
Alfredo sintió el primer tirón en el hombro derecho, algo lo sumergió y lo llevaba hacia el fondo y lo golpeaba fuertemente sobre el piso de arena. Sintió una gran puntada y tragó agua. No tenía aire y se ahogaba. De pronto la presión aflojó y pudo llegar a la superficie. Sus pulmones se llenaron de oxígeno e intentó mover sus brazos para nadar y no pudo, estaban totalmente desgarrados, le faltaban grandes partes de carne y su sangre se ponía negra al mezclarse con el agua.
Braceó con su brazo izquierdo hacia la orilla y pocos segundos después, la misma punta y la gran fuerza lo sumergió nuevamente de sus piernas. Sintió como los filosos dientes desgarraban su pierna izquierda, poco a poco. No vio, ni tampoco imaginó que criatura estaba destrozando su cuerpo. Golpeó dos o tres veces mas sobre el fondo arenoso, y la criatura se adueñó de su pierna.
Alfredo logró llegar otra vez a la superficie, rodeado de una gran mancha de sangre, y comienza a gritar “Socorro….por favor….Socorro”. Fulco escuchó, corrió hacia la orilla y Guillermo gritaba “es un tiburón ….. se lo esta comiendo un tiburón”.
Fulco nada rápidamente hacia el joven, levanta la cabeza y observa a Alfredo sobre una gran mancha negra. Pensó que eran algas y que estaba enredado. Y de repente, otra vez un ataque, pero en la pierna derecha. Ahora Fulco claramente pudo ver qué pasaba. Se dio cuenta que era un gran tiburón. Y otra vez, Alfredo se hunde rápidamente pero no golpea con el fondo. Instintivamente Alfredo quiso desprender su pierna de los dientes del tiburón, estaba desgarrada desde la rodilla hasta el talón, no soportó la presión del dolor y pegó un gran grito que se escuchó claramente desde la orilla”.

Ángel Fulco (guardavidas) y Alfredo Aubone (la víctima), años después del ataque. Nótese las importantes cicatrices en las piernas del joven. (Archivo de la Revista Gente y MPH)
Tiburones del Mar Argentino
Consultada por el diario marplatense “La Capital”, la doctora Ana Massa, responsable del programa de Pesquerías de Condrictios del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), explicó que: “Tenemos en Argentina más de 30 especies de tiburones. Algunas son de presencia permanente y otras se acercan en ciertas épocas del año. La época en la que hay más tiburones es, justamente, primavera -verano”.
Luego detalla: “Los grandes tiburones son, en general, especies migratorias. Los que tenemos en la costa bonaerense y pueden llegar a 3 metros de largo y vienen viajando de aguas cálidas del norte, del Brasil y en esta época vienen a aguas de Argentina con distintos objetivos: algunos con fines reproductivos, otros porque tienen aquí áreas de cría y otros porque aquí están sus zonas de alimentación. Y hay otras especies que tienen aquí su hábitat permanente, que son las que conocen los pescadores y se consumen en nuestro país”.
Entre los grandes tiburones que se acercan a la costa argentina se encuentran el tiburón bacota, escalandrum y gatopardo, que pueden llegar a los 3 metros o incluso superar esta longitud aunque no hay registros de ataques de tiburones a personas en el Mar Argentino (salvo el caso de 1954, narrado anteriormente). “El mar está lleno de tiburones. Si fueran peligrosos siempre estaríamos escuchando de algún accidente, ataque o mordedura y eso no ocurre. Los tiburones de Argentina son de gran tamaño, pero de ninguna manera son agresivos y mucho menos contra los seres humanos”, afirma la especialista.
El balneario Tiburón
La zona del ataque es conocida como Balneario Tiburón. En la actualidad es un típico balneario de la costa bonaerense. También, el lugar es muy concurrido por pescadores que utilizan las escolleras y playas para lanzar sus líneas esperando pescar… un tiburón.
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