Ex “Chica Coppola” genera intenso debate al presentar demanda para que Google “borre” su pasado

El caso llegó a la Corte Suprema de Justicia argentina.

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Captura de pantalla de 2022-03-17 19-41-03La Suprema Corte de Justicia argentina abrió la discusión sobre el denominado “Derecho al Olvido” a consecuencia de una demanda de una mediática argentina que se avergüenza de su pasado y solicita que sea borrado. ¿Se debe borrar el pasado de las personas en la web?

Pecados de juventud: “Las chicas Coppola”

La historia comienza en octubre de 1996, cuando un juez federal ordenó allanar el departamento en Buenos Aires de Guillermo Coppola, en ese entonces amigo y manager de Diego Maradona, incautándose en esa actuación judicial una bolsa con casi medio kilo de cocaína en un jarrón.

A partir de ese momento fue una sucesión bizarra de noticias, escándalos y actitudes desafiantes que la televisión se encargó de mostrar. Fue, también, el surgimiento de personajes femeninos de ribetes grotescos que pasaron a ser denominadas “chicas mediáticas”, dando nacimiento a una larga lista de señoritas que no reparaban en contar o mostrar intimidades con tal de obtener algo de popularidad.

Hubo dos señoritas, muy jóvenes, casi menores de edad, que se vieron involucradas en el allanamiento y tuvieron notoria participación en el escándalo televisivo que se renovaba a diario. Sería injusto nombrar a una de ellas y a la otra no, ya que ganó un juicio contra Google para evitar que su nombre fuera asociado a aquellos acontecimientos.  Para verlas en acción basta con googlear el nombre de la canción que desafinaban: “Quién me la puso”. El escándalo involucró también notorios jugadores de fútbol y figuras del seleccionado nacional argentino de aquel entonces.

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Agosto de 1996, estudio televisivo en Buenos Aires.

Colisión de derechos

Las otrora señoritas mediáticas hoy son mujeres de importante labor y destaque. Como aquellos hechos empañan su actualidad, una de ellas presentó demandas para “limpiar” su pasado mediático. El caso llegó a la Corte Suprema de Justicia argentina, que habilitó la discusión pública para decidir si cualquier persona puede pedir a Google que dificulte el acceso de datos públicos que crea perjudiciales.

El debate involucra diversas visiones e intereses sobre el tema. Está en juego no solo el derecho al olvido solicitado por la damnificada, sino que también los límites entre el honor y la libertad de expresión, la censura, la transparencia de los algoritmos, la construcción de la memoria colectiva y hasta la posibilidad de que involucrados en casos de corrupción puedan pedir hacerse invisible su historia para los buscadores.

En este contexto, la Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina (ADEPA) en su presentación, planteó ante el máximo tribunal las consecuencias que pudieran afectar a la libertad de expresión si es que prospera la solicitud de la damnificada. El letrado representante de la asociación propuso discutir quien define el interés público como aval para la publicación de estos contenidos. Indicando que a criterio de la asociación lo definen los medios, los periodistas y las audiencias y no una autoridad administrativa o judicial.

Remarcó que, en este caso en particular, la damnificada era y es una persona pública, y destacó que la memoria colectiva es un derecho, subrayando: “Si cualquiera fuera a una hemeroteca y colocara el nombre de la actora y el resultado fuera cero, imaginemos esta situación con otros hechos de interés público vinculados con casos de corrupción”.

En entrevistas recientes, la damnificada expresa sobre la información que se aprecia en fotografías, textos y videos: “Yo no soy eso”. Sin embargo, los hechos ocurrieron y están documentados. También, es cierto, que ambas mujeres enmendaron su vida y hoy son exitosas profesionales. La discusión está planteada.

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