Filmaban escenas de saqueos para una película, un hombre pensó que era cierto y pasó a robar

En la filmación de una escena de saqueo a un supermercado, un transeúnte aprovechó el tumulto y se robó varios electrodomésticos.

Guía de: Argentina

Captura de pantalla.

Al mediodía, cuando el hombre pasaba frente al supermercado “El Tiburón”, situado en la intersección de las calles Siria y Bolivia de la ciudad de Tucumán, Argentina, constató que un tumulto ingresaba al local para arrebatar mercaderías de las góndolas. Consciente que las oportunidades no pasan dos veces y deben ser aprovechadas, se sumó al saqueo para robar un calefón, un caloventor, un cubrecama y una colcha.
Quizás, cuando ya acariciaba la idea de un dormir bien arropado para esa noche, luego de un buen baño caliente, escuchó la clásica voz de ¡Corten! de los directores de cine. Sus sueños de abrigo se hicieron añicos al instante. El hombre, sin saber ni darse cuenta, se había metido en una escena durante un rodaje cinematográfico del realizador Agustín Toscano, para la película (justamente) “El motoarrebatador”.
Nada, nada de esto fue un error

Según explicó a la Gaceta de Tucumán la productora del film Cecilia Salim: “En horas del mediodía se produjo una situación insólita. “Estábamos con la escena del saqueo, que se filmaba con alrededor de 60 extras”. Las cámaras registraban los movimientos de todas esas personas, que entraban al supermercado y salían cargando electrodomésticos, muebles y otros productos. “Teníamos que filmar la situación del saqueo y en esa situación los extras se empezaban a ir hasta un borde de cuadro del que nadie pasaba”, precisó Salim.

Durante la filmación de la escena donde participaban 60 extras, el hombre vestido con campera gris con capucha se lanzó presto a arrebatar algo que pusiera tibieza en sus días. Logrado inicialmente su cometido, cargó el producto de su fechoría en un motocarro e intentó huir.

De inmediato, los participantes de la filmación le explicaron la situación y reclamaron que devuelva lo sustraído. Sorprendido en su buena fe, y con un rictus amargo en su rostro, los devolvió. A pesar de ello, fue aprehendido por personal policial y conducido como un reo de las antiguas películas del Far West a la comisaría 5ª de la ciudad. Ahora, espera la resolución del juez interviniente.

En tanto, meditará en su celda si vale pagar el precio de la fama. No se conoce si incluirán la escena en la edición final de la película, y si le pagarán el salario de extra estipulado por la asociación que les agrupa.

Captura de pantalla.

 

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