Inspiradora historia: Niño venció todas las adversidades posibles para terminar el colegio

Lucas Cesio debió enfrentar duras condiciones para ir al colegio y lograr terminar su enseñanza básica. Su historia realmente inspira.

Guía de: Argentina

Lucas Cesio, exhibiendo con orgullo su diploma. Fotografía Diario Clarín.

El niño debía levantarse a las 3 de la mañana para tomar un tren, dos colectivos y el tren subterráneo para poder llegar a tiempo a la escuela situada en el barrio de Villa Urquiza, de la ciudad de Buenos Aires, y regresaba pasadas las 22 horas a su casa.

El triunfo de la voluntad

Lucas Cesio, con sus compañeros de promoción. Fotografía Diario Clarín.

Lucas Cesio igual estaba contento, con su mamá y dos hermanos vivían desde principio de éste año en una pequeña casilla en la localidad de Florencia Varela, al sur de Buenos Aires. Antes, su “hogar” había sido la intemperie en una plaza cercana al colegio y posteriormente, durante cuatro años, en un vehículo cedido por un vecino. Lucas, de 12 años de edad, recibió esta semana el diploma que acredita haber culminado sus estudios primarios.

Seis de los siete años de la etapa escolar los vivió en la calle. Lucas tenía cinco años cuando su mamá, él y sus dos hermanos quedaron en la calle. Aún sin trabajo ni donde vivir, la mamá alentó a sus hijos a continuar sus estudios. El primer “hogar” fue la Plaza Éxodo Jujeño. Por las mañanas se higienizaban en el baño de una estación de servicio y luego recorrían comercios con la esperanza de obtener algo para comer. Lucas le contó a Mariano Gaviria, del diario Clarín, que no pedían dinero. Lo único que querían era algo para comer, nada más. Algunas veces, cuenta, no había suerte y llegaba al colegio sin haber comido algo.

Lucas Cesio, en su salón de clases. Fotografía Diario Clarín.

Estudiaba bajo la luz de los faroles de la plaza o la de una vidriera cuando llovía. Dice que fue en una noche de tormenta que un vecino les ofreció las llaves de su automóvil para protegerse del agua y el frío. Ese fue su segundo “hogar” durante cuatro años. Sus compañeros de colegio le llevaban ropa o lo invitaban a comer. Cuando la mamá consiguió la casilla en Florencia Varela, él quiso terminar sus estudios en el mismo colegio y para ello, debía levantarse a las 3 de la mañana y viajar durante horas. En el colegio, las maestras lo esperaban con café con leche y galletitas.

El valor de la educación

A pesar de no tener casa, una mesa o silla para poder estudiar, Lucas recibió esta semana su diploma. Por eso, cuando la directora de la escuela lo llamó para entregarle el diploma, su mamá no pudo contener las lágrimas. Al conocerse la situación de Lucas y su familia, particulares y empresas se ofrecieron a proporcionarle una vida digna al grupo familiar y asegurarle el acceso a la educación para Lucas.

Lucas con su mamá, felices. Foto Diario Clarín.

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