Joven asegura que habló con la terrorífica “Dama de Blanco” y relata el escalofriante encuentro

Mitos urbanos alimentados por la fantasía popular a través de los años. Sin embargo, este testigo asegura que interactuó con ella.

Guía de: Argentina

Detalle del mausoleo.

En derredor del Cementerio de la Recoleta, zona de parques impecables, paseos y sofisticada arquitectura, se tejen historias que pueden o no ser ciertas. Quizás el conocimiento de la existencia de ciertos mitos urbanos colaboren para mantener en la memoria popular algunos relatos de escalofrío. Lo llamativo, es cuando quien refiere con ojos desorbitados y en atropellado inglés mechado con palabras en castellano es un estudiante irlandés recién arribado al país. Pretende estar tres meses en Buenos Aires, para aprender castellano dentro de un programa de intercambio estudiantil. Por motivos que no vienen al caso, hoy tuve oportunidad de sentir el roce helado de la “Dama de Blanco” a través de las inquietantes palabras de Aidan (nombre supuesto para proteger la identidad del joven).

La niña deseada

Detalle de la escalinata de la calle Guido.

Quizás sea su nórdica procedencia, o quién sabe por qué, lo cierto es que Aidan quedó encantado por una joven de piel muy blanca y cabellos rubios, de andar grácil y mirada entre triste e inocente que caminaba por el apacible y coqueto barrio Little England. Cautivado por la mirada inquisidora de la niña aceleró el paso por la calle Guido y le alcanzó justo en la escalinata que baja hasta la calle Luis Agote. La tarde de sábado ya caía. Aidan dice que ella le sonrió y conversaron durante dos cuadras parte en inglés y parte en castellano. Le invitó a compartir una bebida en alguno de los bares de la zona, pero ella se disculpó y se despidió en la esquina de Guido y Azcuénaga (frente al cementerio).  No sin antes prometer que al día siguiente podrían encontrarse en ese mismo lugar y hora. Aidan le obsequió un pañuelo verde que portaba, a modo de prenda y compromiso de verse al día siguiente.

Esquina de Guido y Azcuénaga, lugar de la despedida según Aidan.

El terrible desengaño

El domingo, Aidan estuvo puntual en la esquina. Esperó en vano la llegada de la niña pálida de rubios cabellos. Ya desanimado por su fracaso, se aproximó a un guardia de un edificio cercano. Cuenta que le preguntó si conocía en la zona a una joven con las características ya mencionadas. Dice que el hombre le hizo dos o tres preguntas y movió negativamente su cabeza. Le contó, espaciando las palabras y hablando lentamente para que el chico entendiera, que por el relato de Aidan, la joven podría ser la hija de Enrique García Velloso. Lo que le contó después dejó sin palabras a Aidan.

Enrique García Velloso era un famoso escritor y dramaturgo argentino que falleciera en 1938. Tenía una hija muy bonita que acumulaba pretendientes ávidos de solicitar su mano. La niña, tenía 15 años de edad, enfermó de leucemia y falleció poco tiempo después. Su familia hizo construir una tumba de mármol blanco en el Cementerio de la Recoleta. Dicen que la compungida madre pasaba noches enteras en el pequeño mausoleo llorando la pérdida de su amada hija.

Hoy lunes, agradable mañana de sol, me enteré de lo anterior por boca de Aidan.  Decidí acompañarlo hasta el pequeño mausoleo dentro del cementerio mientras le contaba detalles del mito urbano. Detrás del vallado metálico negro, halló su pañuelo verde.

Frente de la tumba en el Cementerio de la Recoleta.

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