La macabra historia del hombre que asesinó a sus dos parejas cuando lo visitaban en la cárcel

No se conoce otro caso igual. Un condenado por haber matado a su esposa dentro de la cárcel, vuelve a matar a su segunda pareja, también dentro de la cárcel.

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Gabriel “Chirete” Herrera, el doble femicida. | La Gaceta

- ¿De cuántos meses estás?
- Ocho.
- ¿Estás cansada?
- Sí…
- ¿Vos lo venís a ver a Herrera, no?
- Sí.
- Mirá, ¿sabés qué? Yo soy la mamá de Verónica, la chica que él mató en Metán. Tené cuidado, hija. Ese tipo no sirve, no entrés, no lo vengás a ver más. No sirve. Ese chico es un asesino.

Así relató al diario El Tribuno de Salta la señora Angélica Jorge, madre de la primera víctima de Gabriel “Chirete” Herrera, su encuentro en la puerta del penal de Villa Las Rosas con la que era la actual pareja del criminal, Andrea Neri. Las palabras de la señora Jorge resultaron premonitorias, pero Andrea Neri no le creyó, no le escuchó o quizás no pudo romper el influjo que el femicida ejercía sobre ella.

Dos meses después del encuentro fortuito Andrea Neri de 19 años de edad, fue a visitar por primera vez a su pareja para presentarle el bebé de ambos. Fue entonces que durante el transcurso de la denominada “visita higiénica”, Gabriel Herrera salió del reservado con el pequeño niño en brazos entregándolo al guardia: “Vayan a buscarla. La maté”. Luego se retiró caminando tranquilamente por el patio. Los incrédulos guardias penitenciarios ingresaron presurosos al cubículo privado comprobando con horror que Gabriel “Chirete” Herrera de 39 años de edad, había ultimado a la joven madre mediante un puntazo y ahorcado con una prenda.

Interior del penal Villa Las Rosas. Foto Juan Barthé. / El Tribuno.

Los errores de la Justicia

Las autoridades no se explican como fueron autorizadas las visitas íntimas a Herrera, quien cumple condena perpetua por matar en la cárcel de Metán, Salta, a su anterior pareja también durante una visita conyugal. Resulta llamativo que, según testimonios de familiares de la víctima, Andrea habría conocido a Herrera dentro de la misma cárcel, cuando ella visitaba a un familiar detenido. El gobernador de Salta dispuso la remoción inmediata de las autoridades del penal y nombró en su lugar a un interventor que a su vez inició una investigación interna para determinar responsabilidades. Están comprometidos los dos guardias que debían velar por la seguridad de internos y visitantes durante las visitas conyugales de ese día, ya que no advirtieron lo ocurrido.

Manos criminales

Verónica Castro y Gabriel “Chirete” Herrera estaban casados y tenían dos hijos de 9 y 4 años de edad. Herrera estaba detenido junto a su hermano por estafa y robo calificado en el penal de Villa Las Rosas. Más tarde fue trasladado a la cárcel de la localidad de Metán, también en la provincia de Salta. En marzo de 2006, Verónica Castro lo fue a visitar con sus dos niños. El presidiario adujo sentir un malestar y la joven lo acompañó a la enfermería. En un momento, entraron a una sala y él la golpeó violentamente contra la pared, le quitó la remera y la ahorcó, según el relato de la entristecida madre y abuela que quiso evitar más muertes, pero no fue escuchada. “A Andrea la vi un mes antes de que nazca el bebé y ahí le advertí quién era Herrera”, expresó la dolida señora, mientras esperaba frente al penal para darle su pésame a Juan Neri, padre de la joven asesinada.  “Así como me dejó hace diez años a mí con dos nietos, ahora dejó a su hijito sin madre”, lamentó la mujer.

Último momento

En la mañana de este viernes,el homicida Gabriel “Chirete” Herrera debió ser trasladado presurosamente a la Alcaidía debido a la furia de los demás internos que llegaron a originar un enfrentamiento con los guardias. Los disturbios se produjeron en el Pabellón G, destinado a reclusos de máxima peligrosidad.

Señora Jorge y señor Neri, padres de ambas víctimas en la puerta del penal. Foto Juan Barthé / El Tribuno.

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