La rebelión de los +70 en Argentina: Se resisten a ser confinados en sus viviendas

Crece la resistencia de personas +70 a permanecer recluidos en sus domicilios. Insólita rebelión en Buenos Aires.

Guía de: Argentina

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“Vamos a pedirles hoy a los adultos mayores que antes de salir hagan un contacto previo con el Gobierno de la ciudad para ver si no podemos nosotros solucionarle el problema por el cual tiene que salir. No buscamos prohibir a nadie, lo que buscamos es ayudarlos”, indicó en una de sus diarias intervenciones el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta.

El suave tono con que fue anunciada la prohibición de salir a la calle para las personas +70 contradecía el mecanismo propuesto. A partir del lunes siguiente al anuncio se les prohibía cualquier salida a la calle. En caso de vivir solos y tener necesidad urgente de salir debían realizar previamente un llamado telefónico y obtener, o no, una autorización de circulación que duraría 24 horas. La no observancia de la prohibición tendría multa y la apertura de una causa Penal. Más allá de las buenas y loables intenciones de proteger a un sector de alto riesgo, la extraordinaria dureza de la medida generaba una violación a los derechos constitucionales de ese sector de la población.

De inmediato surgieron voces de desacuerdo y reprobación a una medida calificada como excesiva y propia de regímenes autoritarios. Crecía en las redes sociales el estupor primero, y luego la repulsa, a tal medida que afectaba derechos constitucionales. Distintas personalidades de la Cultura y otros ámbitos cuestionaron seriamente la decisión. El extremo fue el del filósofo José Burucúa, que además de una dura carta dirigida al jefe de gobierno, se fotografió con una estrella amarilla en el pecho que contenía la inscripción +70, rememorando lo ocurrido con la segregación de los judíos en la Alemania pre – guerra mundial.

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A 24 horas del duro anuncio y en vista de la incipiente rebelión el gobierno de la ciudad retrocedió. Su ministro de Salud, Fernán Quirós, expresó: “Estamos pidiéndole a la gente que antes de salir de su casa, nos dé la oportunidad, como Estado, de entender su problema y ayudarlo a resolverlo sin salir de su casa”, dijo Quirós. Aclarando que si un mayor de 70 años sale de su casa, “no se trata de un hecho punitivo”. No les cobrarían multa pero tendrían prohibido salir.

Al mismo tiempo el jefe de gobierno de la ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, recogía el inesperado elogio por la medida del presidente Alberto Fernández y de autoridades sanitarias gubernamentales. Lo mismo hizo el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, anunciando que en la provincia también pondrían limitaciones similares.

La Justicia llega a tiempo, extrañamente

El día 20 de abril, el juez en lo Contencioso Administrativo de la ciudad de Buenos Aires, Lisandro Fastman, declaró inconstitucional la resolución del gobierno porteño sobre el aislamiento agravado para los mayores de 70 años. Ante un amparo presentado por un particular el juez resolvió que las personas pueden llamar a la línea 147 para pedir ayuda y asesoramiento, si así lo desean, pero no tienen la obligación de solicitar la autorización para salir de sus casas.

El gobierno no se rinde

Al día siguiente el gobierno de la ciudad a través de su vicejefe, Diego Santilli, anunció que no apelará la resolución del juez pero continuarán con la línea telefónica de ayuda para asistir a las personas que lo necesiten, reiterando con énfasis la restricción de tránsito por la pandemia, muy especialmente para los adultos mayores +70. Se entendía en sus palabras que la prohibición seguiría igual pero sin multa ni proceso judicial.

Entonces ocurrió lo que inevitablemente ocurriría. Muchos +70 salieron. Entre ellos una ciudadana de 83 años de edad que salió de su casa y cruzó hasta el parque sentándose a tomar sol. La policía se hizo presente en el lugar pretendiendo que desistiera de su actitud generándose una situación casi cómica ante la negativa de la señora y la impotencia del personal policial que no podía detenerla.

La señora respondió al personal policial: “Espere hasta las 15.20. Colabore usted conmigo que soy una vieja que necesita aire y sol. Sea usted una persona bondadosa. Debería ser una persona bondadosa, no una persona que venga a hincharme y a jorobar porque no estoy contagiando a nadie”. A continuación parte del diálogo:

 

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